Miguel Santana, junto a la fuente de Plácido Fleitas en el rincón homónimo (Foto: Juan Antonio Hernández)Miguel Santana Santana (Tafira, Las Palmas de Gran Canaria, 29 de enero 1958) es presidente de la Asociación Vecinal Punto y Seguido de La Garita desde 2023, tras el fallecimiento repentino de Edelia Padrón, que dirigió el colectivo durante casi dos décadas. Reside en Telde desde hace más de treinta años y lleva alrededor de veinte vinculado al movimiento vecinal del barrio costero, primero como socio, después como miembro de la junta directiva y, durante los últimos años de la etapa anterior, como secretario.
Su trayectoria profesional se desarrolló en el sector hotelero. Comenzó a trabajar con 12 años en un establecimiento turístico, con la autorización correspondiente de la época. Permaneció en la hostelería cerca de treinta y ocho años y llegó a ocupar el puesto de primer conserje, coordinando a casi cuarenta trabajadores. Esa experiencia incluyó responsabilidades organizativas y también participación sindical en el ámbito insular.
La implicación estable en Punto y Seguido se consolidó en 2005, cuando impulsó una nueva etapa en la asociación junto a otros vecinos. El local social amplió su horario, se reorganizó la junta directiva y se incorporaron actividades de forma progresiva. Desde entonces ha mantenido una presencia continuada en la gestión del colectivo.
El dirigente vecinal atiende a TELDEACTUALIDAD en el Rincón Plácido Fleitas, uno de sus lugares favoritos dentro del casco histórico de San Juan, de donde es vecino. Como no puede ser de otra manera, el primer recuerdo conduce a Edelia Padrón, anterior presidente de Punto y Seguido, fallecida en 2023. En ese momento, sus ojos lagrimean. “Hablar de Edelia, con quien compartía muchísimas horas, es un poco emotivo. Tuve la suerte de conocer también a Remigio, en paz descanse. Aprendí mucho de él y con Edelia, siendo una profesional de la enseñanza, compartí el día a día, horas tardes con ella después de su jornada laboral y, por último, de jubilada. Inolvidable".
Tanto la añora que asegura que los recuerdos físicos de Padrón los conservar en los despachos: “En la oficina de la Secretaría hay una foto de ella con un verso de Guadalupe Santana, hoy asesora con Juan Francisco Artiles”. Sitúa el origen en un acto que el colectivo mantiene en su agenda: “un evento que nosotros hacemos anualmente, antes lo hacíamos prácticamente todos los meses, pero llevamos una época que lo hemos ido dilatando y lo estamos haciendo una o dos veces al año, que se llama Al atardecer te verso”.
El fallecimiento de Padrón obligó a la asociación a reajustar su funcionamiento. El vacío fue personal y también organizativo: la presidencia se quedó sin su figura de referencia y la junta tuvo que cerrar una transición para que el local no perdiera ritmo, actividad ni atención vecinal. "Se decidió por unanimidad de la Junta Directiva que yo dejara de ser secretario para ser presidente, en el que he mantenido la línea". A partir de ahí, el colectivo mantuvo su modelo de local abierto, el calendario de talleres y la interlocución municipal, con una prioridad inmediata: conservar la utilidad práctica del espacio y sostener la agenda de reclamaciones del barrio.
Una mirada hacia atrás para entender el presente
Si algo le ha permitido a Santana sus dos décadas en la Asociación Punto y Seguido es comprobar de primera mano la evolución del barrio costero. desde la vida diaria de la calle y del paseo hasta el despliegue de servicios. Su memoria inicial se apoya en rasgos materiales y en la función residencial de aquellos años: “Se conocía La Garita como barrio dormitorio. Había calles que no estaban asfaltadas. Edificios que no estaban terminados. Poco a poco el barrio ha ido evolucionando para mejor".
Y de aquél barrio con poca vida, a un sector urbano más moderno y con pulso: "Hoy La Garita está viva. A nivel de restauración hay muchos bares y restaurantes; hay farmacia y colegio; el centro de salud de Las Remudas queda a pocos metros. Un informe publicado el año pasado sobre viviendas vacacionales, situaba a La Garita en torno a 400 viviendas, con unas 1.300 o 1.600 camas. Eso se nota día a día", asegura Santana. "Con buen tiempo miras hacia la playa y ves mucha gente, en gran parte extranjera. Se percibe presencia europea tomando el sol, se ve el flujo de personas en el paseo y se refleja en los establecimientos de restauración y en los supermercados del barrio. La Garita ha evolucionado para mejor".
Pero todo tiene un pero. las carencias que afectan al barrio y que son comunes a otros sectores de la ciudad, como así lo atestigua las diferentes quejas vecinales que llegan a este periódico, “Hay una carencia en servicios y desde el colectivo estamos reivindicando constantemente. A veces chocas con la pared por la falta de personal en el Ayuntamiento para ejecutar proyectos de limpieza y otras necesidades. Hablando de La Garita, hay montones de temas que son vitales y que siguen sin resolverse”, afirma.
El ejemplo más gráfico lo sitúa en una contradicción administrativa que el vecino percibe en el día a día: “Hace ya como tres o cuatro años que tenemos una calle cerrada, técnicamente cerrada, pero abierta. El problema no se ha solucionado y, a efecto de papel, la calle está cerrada”.
En el asfaltado, su diagnóstico se ancla en el estado de las calles y en una conversación reciente con el área competente: “La Garita tiene lo mismo que otros barrios, con calles intransitables. Hemos hablado con el concejal de Vías y Obras recientemente por el último plan de asfaltado que se está ejecutando en Telde y La Garita quedó fuera. Explicación no nos han dado. Nos dicen que «para otro plan»”.
Lo mismo sucede con el alumbrado público, que condensa, para él, años de demora con un punto concreto en la la playa: “Hace más de cuatro años se cayó un báculo grande que alumbraba la parte sur de la playa y, al día de hoy, no se ha repuesto. Estuvimos con la técnica de alumbrado público de la empresa concesionaria y con el concejal. Se dijo que se ponía. Esto es un problema del ayuntamiento y alguien tiene que ponerlo”.
A esa reclamación le suma un factor ambiental que, según su experiencia, multiplica incidencias: “La Garita tiene un problema con la erosión del mar y se come todo lo que pongas. El cableado es antiguo. Cambias el poste y dejas los cables, y te siguen dando problemas. Esa es la pelea nuestra”. En seguridad y limpieza, Santana vuelve al dato duro y al uso intensivo del paseo. “Hemos visto últimamente que han quemado contenedores. Cada contenedor vale 1.200 euros. Hay que ser un poco vigilantes de lo que suele pasar en los barrios”, advierte.
Preguntado por los objetivos, Miguel Santana opta por la línea continuista: “Los objetivos que nosotros seguimos manteniendo son las soluciones. Las soluciones pasan por la calle que está cerrada, el tema del asfaltado, el tema del alumbrado, el tema de la limpieza, la seguridad", asegura. "Los colectivos vecinales por tradición siempre han jugado un papel fundamental en los barrios, que es la defensa de la demanda de los vecinos. Ese debe ser el papel, no el jugar a políticos. Tenemos ser reivindicativos, y eso significa demandarle a la corporación que quiera que esté dirigiendo el municipio de Telde exigencias para que se solucionen los problemas”.
Una reflexión sobre Telde
La mirada de Miguell Santana se abre entonces desde La Garita hacia el conjunto de Telde, con un punto de partida biográfico y profesional. “Telde ha evolucionado, principalmente en el tema de restauración”, afirma, y su experiencia en hostelería entra como lente para leer la ciudad y su economía.
Desde ese oficio, plantea una carencia estructural que, en su criterio, condiciona el salto turístico del municipio. “Telde necesita un hotel” y sitúa un precedente en la costa: “lo que teníamos en la costa, el hotel antiguo, el Bahía Mar, se convirtió en un complejo de apartamentos”. A partir de esa referencia, formula su propuesta con cifras de capacidad y con un objetivo claro: “falta un hotel con capacidad para 200 o 300 personas que vengan de vacaciones al municipio”.
El hilo turístico lo conduce al casco histórico, con una valoración directa del espacio elegido para la entrevista. “Estamos en un sitio emblemático. Tú elegiste este rincón para la entrevista y para mí es uno de los rincones predilectos”, dice, y desde esa estima personal introduce una exigencia de mantenimiento con memoria. “El casco histórico de Telde necesita una mejora. Yo recuerdo años atrás cuando la Concejalía de Patrimonio empleaba a sus trabajadores en arreglar los balcones del antiguo ayuntamiento, anexos a la plaza de San Juan, y eso ya no se está haciendo”.
Desde su rigor, San Francisco pide una intervención de escala mayor, con un método que repite como solución habitual: gestión de subvenciones y proyecto completo. “El tema de San Francisco sabemos cómo está. Es hora de que alguien se ponga las pilas y se pidan subvenciones para el arreglo de todo el casco antiguo de San Francisco”, afirma a la vez que implica en la reflexión a Turismo. “La Concejalía de Turismo se tiene que implicar un poco más. Hay que estar en la plaza de San Juan e instar a los tour operadores".
Santana proyecta un recorrido urbano con continuidad, con tránsito entre barrios y con una lógica de itinerario que conecte patrimonio, comercio y vida cotidiana, de modo que la visita deje huella económica en la ciudad y refuerce su identidad cultural, donde aparece el Patrimonio Histórico y Artístico,“Tenemos una máquina de azúcar que fue origen hace muchísimos años de la producción de ron en este municipio. Aquello es un museo y se puede restaurar fácilmente pidiendo subvenciones e instando a que vayan los turistas a esa zona”, afirma.
En esa frase condensa su forma de leer Telde: afluencia, uso intensivo, necesidad de limpieza, necesidad de mantenimiento, respuesta municipal traducida en ejecución. Y vuelve al punto de partida, la función de la asociación y su continuidad, con una declaración que mezcla fe, determinación y deber comunitario: “los vecinos eligen para que tengas los espacios dinamizados, con actividades. También hacer, repito, muy exigente, muy reivindicativo. Esa es nuestra lucha y yo espero que Dios me dé fuerza para seguir adelante. Salvo que alguien me quite, nosotros pensamos seguir adelante y seguir peleando”.












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