Tino Déniz, entrenador de la UD Telde, en los primeros minutos del partido (Foto: Juan Antonio Hernández)El entrenador de la Unión Deportiva Telde, Tino Déniz, llevó su lectura del 2-6 ante el CD Tenerife C a un instante concreto: el gol encajado en el minuto 2, que dejó al equipo fuera del guion previsto desde el arranque. “El plan de partido se nos va al garete encajando en el minuto 2, dos y medio. Fue una acción desgraciada. Habíamos trabajado todas estas acciones, las teníamos en cuenta toda la semana, pero nos pillaron en esa acción, encajamos y ahí el plan se te va al garete porque no teníamos un plan para ir por detrás del marcador”.
El técnico añadió el 0-2 como otro golpe antes del descanso, con una explicación centrada en la jugada. “Todavía estoy intentando buscar una explicación… Es una locura. El 0-2 ese nos terminó de matar en la primera parte”, dijo, al referirse a la acción del segundo gol.
Déniz conectó ese inicio con un rasgo del rival que, según expuso, ya estaba identificado durante la preparación: el castigo en transición cuando encuentra metros. “Sabíamos que en transiciones nos podía hacer mucho daño si dejábamos espacio. Hacía falta contundencia a la hora de ganar segundas jugadas, a la hora de defender el centro del campo y que no consiguieran asociarse ni filtrar balón y luego darles amplitud”.
Con el partido cuesta arriba, explicó el cambio tras el descanso como una decisión de riesgo, con una idea táctica muy concreta: empujar el bloque, llenar zona ofensiva y jugar a amplitud, centros y balón parado. “Sabíamos que en esa portería de abajo, con el viento a favor, podíamos tener opciones. Cambiamos el sistema en el descanso para arriesgarnos muchísimo y meter más gente arriba: buscar amplitud, centros, ganar línea de fondo y balón parado”.
Ese giro abrió el tramo de reacción del Telde, con el marcador en 2-3 y el equipo apretando el ritmo emocional del partido. Déniz describió la escena con una imagen de urgencia: “El equipo fue óptimo a partir de ese instante, con muchas ganas; después de los goles prácticamente ni los celebraban, se iban directo al centro del campo porque tenían esa intención de remontar. Era cuestión de olvidarnos de lo que había sucedido en la primera parte y de ir a por el partido”.
En esa misma explicación situó el “plan B” como una apuesta que abría espacios y exigía precisión arriba y orden en el bloque alto. “Ya no era lo mismo que lo que habíamos entrenado durante toda la semana. El plan B era arriesgarnos muchísimo sabiendo que íbamos a regalar mucho espacio a las bandas. Teníamos que apretarlos arriba, ser más contundentes, tenerlos en su campo, recuperar el balón lo antes posible para volver a meternos en campo rival”.
La reacción, dijo, pasó por el balón parado, con dos goles en ese registro y el 2-3 como señal de partido abierto. “Fuimos capaces de meter dos goles a balón parado; con el 2-3 teníamos sensación de que podíamos”.
El entrenador situó el punto de quiebre posterior en el 0-3 y lo enlazó con una acción previa. “Llega un 0-3, una falta muy clara en el centro del campo que le hacen a Kiko por detrás. Y así una historia durante todo el partido en temas de faltas pitadas y no pitadas y de criterio”.
A partir de ahí, vinculó los goles encajados en el tramo final al perfil del rival cuando ataca con espacio. “Dejamos mucha facilidad en transiciones. Son muy rápidos, son técnicamente muy buenos y a la hora de definir con poco te pueden hacer gol”.
Su balance incluyó también una lista de aspectos propios, expresada en términos de duelos, defensa, presencia en el centro del campo y decisiones con balón. “No estuvimos contundentes, no estuvimos finos a la hora de defender, no estuvimos en el centro del campo. Nos faltó un poquito más de criterio cuando teníamos el balón. Fue un partido complicado desde todos los puntos de vista”.
Preguntado por el contraste entre el equipo de la primera parte y el de la segunda, regresó al mismo origen: el gol del minuto 2 y el guion que pretendía construir el Telde. “Nos condiciona mucho encajar tan pronto, porque no era lo que teníamos previsto ni lo que habíamos preparado, ni lo que teníamos entrenado, ni el guion que queríamos llevar del partido. Queríamos controlarlo un poquito a nuestra manera, sabiendo la superioridad que podía tener el Tenerife, pero creíamos que éramos fuertes en otros aspectos para, por lo menos, maniatar”.
Déniz explicó que esa situación empujó al equipo a sostener una presión alta durante más tiempo del deseado, con el efecto inmediato sobre la estructura. “El primer tiempo fue de intentar ajustar, de hacer más de lo que no queríamos hacer tanto tiempo seguido, que era apretar arriba. Nos desequilibramos, dejamos muchos espacios”.
En esa misma respuesta dejó una frase directa sobre el margen perdido al inicio. “Tiramos los dos primeros minutos. Si hubiésemos estado más contundentes, un pelín más enchufados, quizá el partido va caminando y lo llevamos donde nosotros queríamos, pero encajar tan pronto, ya sabiendo que tienes que ir a buscar el partido, es complicado”.
En el tramo final de la conversación, el técnico trasladó el foco al calendario inmediato y al siguiente desplazamiento entre semana, con un detalle práctico: el impacto laboral y logístico en la convocatoria. “El jueves apenas tenemos tiempo de recuperarnos y preparar el partido en condiciones. Perdemos jugadores porque el jueves tenemos mucha gente que trabaja y no van a poder viajar todos los que quisiéramos. Un partido condicionado por la merma de jugadores, por jugar entre semana, por no tener billetes, por el tema de los Indianos”.
Con ese marco, marcó un objetivo de mínimos expresado en términos de puntuación. “Con lo que tengamos, prepararlo lo mejor que podamos, sabiendo que es un campo muy complicado ante un rival muy complicado. Tenemos que intentar buscar algún saldo positivo”.
Déniz detalló el itinerario previsto para ese viaje: “Volamos a las dos de la tarde a Tenerife Norte; a las cuatro, de Tenerife Norte a La Palma; partido a las seis; regresamos en el vuelo de las nueve y cuarto, nueve y media, directo de La Palma a Gran Canaria”.
El cierre lo llevó a una idea de contexto sobre el tipo de club y la categoría, planteada como marco de normalidad de temporada. “Este es el sino de un equipo amateur, de un equipo de Tercera División que está donde está y que tiene los valores que tiene. Intentaremos hacerlo lo mejor posible y competir de la mejor manera posible para sacar un saldo positivo”.
Crónica: La UD Telde reaccionó muy tarde ante el CD Tenerife C (2-6)


























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