De la alarma social a la confrontación institucional: la acuicultura entra en crisis en Telde (1999–2003) (Capítulo 2)
Si el periodo 1994–1998 estuvo marcado por el tránsito de la investigación al negocio, entre 1999 y 2003 el conflicto se hace visible, público y políticamente incómodo. Las jaulas marinas dejan de ser un asunto técnico para convertirse en un problema social, ambiental y administrativo de primer orden en el litoral de Telde.
1999: El problema llega a la orilla
El año 1999 comienza con un titular llamativo y revelador. La Provincia habla de “La fiebre de la lubina de oro”: Pescadores aficionados abarrotan la costa teldense atraídos por las lubinas escapadas de los cultivos marinos de Taliarte. Los peces, criados en cautividad, se capturan con facilidad, evidenciando fallos en el control de las instalaciones y una afección directa al ecosistema marino con el escape de un millón y medio de lubinas al medio natural a causa de un temporal.
Pocas semanas después, Canarias7 publica el titular: “Las lubinas acosan el ecosistema”, donde se relata la advertencia de profesores de la Facultada de Ciencias del Mar sobre el posible impacto que puede tener esta especie sobre el ecosistema y la necesidad de estudios más profundos. Mientras, la empresa Alevines y Doradas, S.A. (ADSA) niega los impactos ambientales y manifiesta su intención de recuperar y ampliar la actividad.
De todas formas, la desconfianza social ya es evidente. Vecinos y vecinas de Melenara expresan públicamente su oposición a la instalación de nuevas jaulas y piden apoyo institucional para que no se amplíen las instalaciones y se evalúe el impacto ambiental. MECLASA en aquella época ya advertía de la contaminación por la acumulación de heces, ejemplares muertos y el aporte de productos químicos como antibióticos al medio.
En mayo de 1999, el conflicto da un salto cualitativo: el Ayuntamiento de Telde, a través del área de Playas, plantea prohibir “el cultivo de peces” en todo el litoral municipal e insta al traslado inminente de las jaulas de la Bahía de Melenara.
En junio, la presidenta de MECLASA, Dña. Encarnación Torres, reclama la retirada inmediata de las jaulas durante una reunión en la que también participaron representantes de los pescadores, el concejal de Playas de Telde, Paco Valido, y responsables de la empresa.
Ese mismo verano, el Ayuntamiento de Telde “haciéndose eco de vecinos y pescadores de la zona, que después de fracasar una y otra vez en sus intentos de diálogo con los responsables de la Viceconsejería de Pesca” optó por rechazar las piscifactorías y encargar un informe sobre las posibles consecuencias medioambientales de este tipo de instalaciones.
Mientras, MECLASA tiene que responder de forma muy crítica y fundamentada a los informes técnicos emitidos por el ICCM en contra de las alegaciones que había presentado al proyecto de jaulas marinas en Salinetas, promovido por Alevines y Doradas, S.A. Es necesario pararse en este documento presentado por la ciudadanía ante un ente académico como el ICCM.
En octubre de 1999, la asociación vecinal llega incluso a encargar y remitir un informe biológico independiente al Presidente del Gobierno de Canarias, a la Consejería y Viceconsejería de Pesca y al Cabildo de Gran Canaria.
La respuesta institucional vuelve a ser defensiva y despreciando al movimiento ciudadano. En noviembre, Canarias7 recoge declaraciones del ICCM negando cualquier impacto ambiental y sosteniendo que los restos de pienso y las heces se dispersan rápidamente gracias a las corrientes marinas. Un argumento que, con ligeras variaciones, se repetirá durante las décadas siguientes.
2000: La ciudadanía se organiza y el Ayuntamiento toma partido
En 2000, la tensión se mantiene y la ciudadanía toma la iniciativa. Ante la pasividad de las administraciones autonómicas, MECLASA convoca reuniones vecinales, remite escritos a la Demarcación de Costas del Estado y logra el respaldo de numerosos colectivos sociales.
El punto culminante llega en febrero de 2000, cuando el Pleno del Ayuntamiento de Telde exige formalmente a la Viceconsejería de Pesca la retirada de las jaulas marinas de Melenara. El Consistorio se posiciona claramente del lado de las vecinas y usuarios de las playas, denunciando la falta de defensa de los intereses locales por parte del Gobierno de Canarias.
El Viceconsejero de Pesca llega a estudiar la retirada de las jaulas, pero sin concretar plazos, mientras continúan las reuniones y solicitudes formales. El vivero de Taliarte recibe un plazo hasta mayo para trasladar los criaderos de lubina, reflejando un escenario de decisiones aplazadas y soluciones parciales que no contentan a la ciudadanía.
2001–2002: Las autorizaciones se imponen al interés ciudadano
Pese a la oposición vecinal y municipal, en 2001 el Gobierno de Canarias confirma una decisión clave: las jaulas marinas podrán operar frente a Tufia durante unos 30 años, autorizando a Canexmar a explotar 12 viveros para el engorde de doradas y lubinas. La piscifactoría de Salinetas solo tendría que retirarse en 2003.
El mensaje es claro: el pliegue autonómico a los intereses privados prevalece sobre el conflicto local y el interés general de la ciudadanía.
En enero de 2002, un nuevo episodio refuerza las críticas: medio centenar de lubinas muertas aparecen en la costa de la Base Militar de Gando. La prensa apunta a la posible apertura de jaulas ante la muerte inminente de los peces, evidenciando nuevamente riesgos ambientales y fallos de gestión.
2003: La retirada de Melenara y el relato oficial del “proyecto pionero”
En abril de 2003, La Provincia anunció la retirada definitiva de la piscifactoría de Melenara tras nueve años de explotación y polémica. El cierre se presenta institucionalmente como el fin de un proyecto de investigación pionero, con presencia del Consejero de Agricultura, Pesca y Alimentación, responsables del Instituto Oceanográfico Español, de la empresa ADSA y del Ayuntamiento de Telde.
El relato oficial habla de viabilidad estudiada y etapa concluida, pero omite un elemento fundamental: el conflicto no desaparece, se desplaza en el espacio y en el tiempo.
Las jaulas se retiran de Melenara, pero la acuicultura intensiva queda consolidada en otros puntos del litoral, con autorizaciones a largo plazo y sin resolver las causas profundas de la oposición social ni los impactos ambientales denunciados.
Un conflicto que no se cerró, solo se pospuso
Entre 1999 y 2003, la ciudadanía de Telde consiguió visibilizar el problema, movilizar a su Ayuntamiento y forzar la retirada de las jaulas de Melenara. Pero el modelo extractivista que capitaliza beneficios y colectiviza los costes ambientales, no fue cuestionado de raíz.
Lo que se cerró fue una ubicación concreta, no el conflicto.
Ese será el germen de los episodios que vendrán después.
(Continuará: Capítulo 3 – Traslados, nuevos enclaves y repetición de los impactos, 2004–2009)
Referencias (1999–2003)
La Provincia, 31/01/1999 – “La fiebre de la lubina de oro”.
Canarias7, 24/03/1999 – “Las lubinas acosan el ecosistema”.
Canarias7, 27/03/1999 – Oposición vecinal a nuevas jaulas en Melenara.
La Provincia, 20/05/1999 – El Ayuntamiento plantea prohibir el cultivo en el litoral.
Canarias7, 08/06/1999 – Exigencia vecinal de retirada de jaulas.
Canarias7, 26/08/1999 – Solicitud municipal de informe ambiental.
Informes y alegaciones de MECLASA (1999).
Canarias7, 19/11/1999 – El ICCM niega impactos ambientales.
Canarias7, 25/02/2000 – El Pleno de Telde exige retirar las jaulas.
Canarias7, 27/05/2001 – Autorización de jaulas en Tufia.
La Provincia, 31/01/2002 – Aparición de lubinas muertas en Gando.
La Provincia, 29/04/2003 – Retirada de la piscifactoría de Melenara.
Consuelo Jorges López es presidenta de Turcón-Ecologistas en Acción.










Andrés Febles | Sábado, 24 de Enero de 2026 a las 10:34:19 horas
Vamos, que Paco Santiago se pasó por todo lo alto la lucha vecinal según deduzco. Encarna si era una presidenta imparcial que luchó por el barrio marinero no como el de ahora que hace caso omiso cuando gobierna su partido.
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