
La denuncia formal presentada por un buzo profesiona, licenciado en Biología y Acuicultura, contra la empresa Aquanaria sitúa a las jaulas marinas de Melenara y Origen (Tufia), frente al litoral de Telde, en el centro de un posible incumplimiento sistemático de la normativa en materia de prevención de riesgos laborales, con implicaciones directas para la salud de los trabajadores y potenciales derivadas administrativas.
Trabajos de alto riesgo sin garantías legales
El documento, fechado el 7 de septiembre de 2025, describe cómo el personal encargado de retirar la elevada mortandad de peces, con cantidades que suman hasta 5 tioneladas diarias, fue obligado a entrar en las jaulas y manipular cadáveres en avanzado estado de descomposición, con contacto directo con vísceras y restos orgánicos, sin equipos de protección individual adecuados, sin formación específica y sin procedimientos de bioseguridad establecidos.
Hay que recordar que la situación denunciada se corresponde a meses y semanas anteriores a la grave contaminación marina de octubre, momento en que se produjo igualmente la retirada de miles de kilos de peces muertos de las piscifactorias de Melenara. Un hecho que la empresa Aqucanaria atribuyó a un vertido externo de "apariencia química". Sin embargo, la compañía no ha querido entrar a valorar los episodios de mortandad ocurridos en agosto y septiembre, declinando así la petición cursada por este periódico digital que desveló públicamente la denuncia formulada por el buzo y licenciado en Biología y Acuícultura.
Exposición a agente biológico regulado por ley
En la citada denuncia se identifica la presencia de Lactococcus sp., patógeno zoonótico clasificado como Agente Biológico del Grupo 2, conforme al Real Decreto 664/1997, lo que determina activar de forma automática obligaciones legales estrictas para la empresa en materia de evaluación de riesgos, protección, información y vigilancia de la salud de los trabajadores.
El denunciante advierte de posibles consecuencias clínicas graves, entre ellas endocarditis, bacteriemias, abscesos e infecciones osteoarticulares, patologías reconocidas en humanos asociadas a este tipo de agentes biológicos.
Ausencia de protocolos y omisión de información
Según el buzo, la empresa no comunicó formalmente los riesgos derivados de estas tareas, ni facilitó medios de desinfección tras la manipulación de los cadáveres, ni acreditó la existencia de un plan específico de prevención frente a riesgos biológicos, pese a la reiteración del problema.
El trabajador señala que estas prácticas vulnerarían la normativa básica de seguridad y salud en el trabajo, al no haberse aplicado medidas de eliminación o reducción del riesgo, tal y como exige la legislación vigente.
Persistencia del problema en el tiempo
La denuncia sostiene que la situación descrita no responde a un episodio puntual, sino a una práctica mantenida durante al menos tres años, sin que se hayan adoptado medidas correctoras eficaces, lo que agrava el alcance del posible incumplimiento y refuerza la necesidad de una actuación inspectora.
Posibles responsabilidades administrativas
De confirmarse los hechos, estos podrían derivar en responsabilidades administrativas graves, al afectar a la seguridad laboral, a la protección de la salud de los trabajadores y al cumplimiento de la normativa sobre agentes biológicos, sin perjuicio de otras actuaciones que pudieran corresponder a las autoridades competentes.
El denunciante solicitó expresamente la apertura de una investigación, la revisión de los procedimientos internos de la empresa y la adopción inmediata de medidas de protección, formación y bioseguridad, así como la evaluación del impacto de estas prácticas sobre el entorno marino y las zonas de baño próximas.



















Patricia montero Pérez | Domingo, 04 de Enero de 2026 a las 11:59:14 horas
Que vergüenza el ayuntamiento de Telde, por las advertencias, que estuvieron presentes desde septiembre. Y encima esto no ha terminado, con quitar las jaulas marinas, del litoral de Las playas de Telde.
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