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Frane con un grupo de niños del club Jinabal (Foto TA) Frane con un grupo de niños del club Jinabal (Foto TA)

De Serbia a Telde por amor al balonmano

La yugoslava Jadranka Franeta llegó con 24 años para jugar con el Rocasa y se quedó en la ciudad, donde se casó y sigue vinculada al deporte

cojeda Domingo, 31 de Enero de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- La yugoslava Jadranka Franeta fichó por el Rocasa Remudas hace más de 20 años y ya no se movió de Telde. Entrena a un equipo en Telde que se ha reducido por falta de subvenciones.

 

Hace más de dos décadas que Jadranka Franeta vino a Gran Canaria contratada por el club de balonmano Las Remudas. En 2003 se retira a nivel profesional pero continúa vinculada como entrenadora con un grupo de niños. Por falta de subvenciones ha tenido que reducir plazas y ya no tiene el equipo en Jinámar, según se detalla en un reportaje de Ibón S. Rosales publicado en Canarias7.

 

“Mi amiga me invitó a probar una clase de balonmano, se me dio bien y hasta el día de hoy”, comienza a relatar sonriente Jadranka Franete. Natural de la antigua Yugoslavia, lo que hoy es Serbia, asegura que en los años 80, en su país era muy fácil hacerse deportista porque no costaba nada: «Solo tenías que ponerle ganas y voluntad, contábamos con las instalaciones y se trabajaba muy bien». Además, «en esa época el deporte yugoslavo tenía un auge tremendo», recalca.

 

Frane, como todos la conocen, empezó a jugar al balonmano a los 11 años y con tan solo 14 se adentró en el mundo de la competición, de la mano del equipo RK Radnicki- Novi  Sad, donde a los 19 le hicieron su primer contrato como jugadora profesional.

 

«Teníamos muy buenos resultados pero eso no nos daba para vivir profesionalmente, así que cuando terminé el FP de administrativo opté por seguir entrenando y compitiendo y me busqué un trabajo en el banco nacional», relata. En ese tiempo, Franete estaba en la selección junior absoluto, equipo con el que ganó un campeonato de Europa, aunque reconoce que no le dieron «ningún premio» y que «ni si quiera salías en los periódicos».

 

Cuando empezó la guerra civil en su país tuvo la oportunidad, gracias a su entrenador y amigo Veselin Vujovie, «una eminencia del balonmano mundial», de marcharse del país a España. «Vujovie fue mi padrino, él me habló del equipo Las Remudas y me propuso venir a Gran Canaria», explica. Tenía 24 años cuando llegó a Telde, fichó por un año en el actual Rocasa Balonmano y luego jugó en un equipo de la capital, «siempre jugando en división de honor, quedábamos entre las siete mejores de España», comenta. Finalmente permaneció en el Rocasa hasta su retirada en 2003.

 

«Mi marido y yo montamos dos escuelas de balonmano», declara con un tono algo amargo. Y es que, por problemas económicos, desde 2010 el club de balonmano Jinabal

de Jinámar, ha tenido que disminuir las plazas por falta de subvenciones y trasladarse a Telde, cosa que ha afectado a los jóvenes de estos barrios. «El equipo formaba una

familia, lo mejor no son los logros ni las medallas, sino los amigos que haces», concluye orgullosa de sus handballers.

 

Un pueblito de la antigua Yugoslavia.

Frane rememora sus inicios en el balonmano en su pueblo de Serbia, lo único negativo que recuerda fue la oposición de sus abuelos. «En un pueblo las mujeres deportistas no estaban bien vistas y eso sí fue difícil. Mis abuelos se preocupaban más de que estudiara y decían que el deporte no era para mujeres, ellos pretendían que nos casáramos y tuviéramos hijos. Pero yo era dura de cabeza», bromea.

 

Experiencias que no se olvidan

La mayoría de recuerdos que tiene de sus viajes con el equipo son divertidos y como poco felices. Pero también tiene anécdotas duras como cuando tenía que competir en países muy pobres y se encontraban con niños que se «volvían locos por un chicle» o donde «tenías que llevarte toda tu ropa y cosas de aseo desde España porque allí no podías comprarte nada», recuerda.

 

«Tanto el lado positivo como el negativo, la experiencia la adquieres al ver el mundo y las diferentes culturas», concluye.

 

Con los niños de Jinámar y Telde

«Trabajar con niños es lo más grato, todos los días aprendes algo con ellos, son seres transparentes. Te cuentan sus problemas y acabas creando un vínculo con ellos. El balonmano era la vía de escape para muchos», dice orgullosa de sus pequeños handballers. «Los niños son niños, lo que necesitan es una distracción de los problemas en casa o en el cole», acierta

 

Años trascendales

1968 Nace en Yugoslavia

Jadranka Franete nace «un caluroso día 1 de agosto de 1968» en la antigua Yugoslavia, lo que a día de hoy es Serbia.

 

1979 Inicios en balonmano

 Con tan solo 11 años, Franete, alentada por una amiga del colegio, se apunta a balonmano. Tan solo tres años después comienza a competir con el equipo RK Radnicki-Novi Sad.

 

1987 Primer contrato

 Cuando cumple 19 años la contrata su

equipo de balonmano como jugadora profesional. Ganan un campeonato de Europa con la selección junior absoluto.

 

1993: Ficha en el Remudas

Recomendada por el prestigioso Veselin Vujovie, entrenador y amigo de Jadranka, acepta un contrato por un año en el club de balonmano Las Remudas, en Telde. Donde se enamora y vive en la actualidad.

 

2003: Se retira de la élite

Jadranka se retira del balonmano profesional y funda, con su marido, Jinbal, un filial del Rocasa para jóvenes.

 

Fuente: Texto de Ibón S. Rosales (C7)

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