JULIO PÉREZ
En cada uno de nosotros habita un individuo con más o menos aristas que, muchas veces, no acaba de conformar un perfil bien definido. Y cuando aparece otro con cierta fuerza, queriendo ocupar el hueco del primero, acabamos en un conflicto que puede precisar incluso de la asistencia de un mediador, de un profesional que nos devuelva al orden, a la seguridad, de que somos uno, compacto e indivisible.
Sin embargo, existen seres en cuyo interior caben muchos otros porque, a base de ternura y verdad, entre todos van creando un perfil poliédrico, fragmentado, pero sorprendentemente sólido y sin doblez.
Así es posible que la maternal Susanita, cuya muñeca llama a su "mamá" si le aprietan el ombligo, encuentre a la filosófica Mafalda que acaba por levantarse el vestido y apretarse, a su vez, el ombligo esperando inútilmente algún efecto, para concluir exclamando: ¡No sé de qué sirve tener la instalación si no funciona!
O que convivan el tímido e idealista Felipe con el materialista Manolito, que todo lo ve bajo el prisma del negocio, con el pequeño Guille...
Gracias Quino por enseñarnos que en nuestro interior también pueden habitar la sufrida madre de Mafalda, cuyo cariño filial pone en peligro la tan odiada sopa, hasta la pequeña y reivindicativa Libertad, si somos capaces de tu generosidad, de tu ternura, para tolerar y tolerarnos en ese ejercicio de honestidad y verdad que son tu vida y tu obra. ¡Gracias Quino, mil gracias!
Julio Pérez Tejera, escritor, poeta y vecino de Telde.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147