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Daniel Rodríguez, el día de la apertura de la exposición (Foto Antonio Alí) Daniel Rodríguez, el día de la apertura de la exposición (Foto Antonio Alí)

Arquitectura y arte para revivir la niñez en la isla

El joven pintor Daniel Rodríguez expone su obra ‘Nací Creciendo. Crecí Jugando’ en la ermita de San Pedro Mártir

direojed Domingo, 01 de Marzo de 2020 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El joven pintor Daniel Rodríguez expone su obra ‘Nací Creciendo. Crecí Jugando’ en la ermita de San Pedro Mártir. Una muestra con la que propone un viaje por los lugares emblemáticos de Gran Canaria que le han marcado durante su infancia.

 

21 cuadros pintados con pintura acrílica y spray, una mezcla explosiva que inundarán de color hasta el 13 de marzo la ermita de San Pedro Mártir. Es en este punto emblemático de la ciudad donde se expone desde el 7 de febrero la obra de Daniel Rodríguez. Un pintor precoz que lleva desde los 10 años dando rienda suelta a sus habilidades con el pincel. «Y empecé antes aún a dibujar», puntualiza el isleño de 29 años, quien reconoce que la influencia de su entorno cercano ha sido decisiva para un hobbie que le ha acompañado toda la vida. «A mi madre siempre le ha gustado el arte y mis amigos comparten esta afición, por lo que crecí muy bien rodeado», desvela. Aunque su formación ha sido autodidacta. «Estuve un mes en el Luján Pérez, pero más bien he aprendido por mi cuenta», detalla en un reportaje de Ronald Ramírez publicado este domingo por el periódico Canarias7.

 

Con esta exposición, la primera que realiza de forma individual, Rodríguez da un paso muy importante en su carrera artística, aunque reconoce que no es lo primordial en su vida. Está cursando el último año de Arquitectura Superior en la ULPGC y se aprovecha de su talento para costearse los estudios. «Hay quienes tienen un trabajo a media jornada que combinan con la carrera, pero a mi se me va todo el tiempo estudiando y pintando, así que esta es mi humilde fuente de financiación», explica Daniel.

 

Además, su formación universitaria le permite obtener un enfoque único sobre infraestructuras y edificios que utiliza en sus creaciones. «Como controlo la perspectiva y las tonalidades, intento trasladar la parte técnica al mundo artístico. Es una manera de vivir los espacios», resume.

 

Opina que en este punto de su vida el dinero no es lo más importante. «Está muy bien vender cuadros y sacarme algo, pero lo que yo realmente deseo es compartir mi visión del arte, dar a conocer lo que llevo haciendo toda la vida. Siento que, ahora sí, tengo la técnica suficiente como para mostrarla al mundo», resuelve con pasión. Y en su caso, lo que enseña es una temática principalmente urbana con edificios, que, como buen futuro arquitecto, le han marcado. Sobre todo en su infancia. «Reflejo los recuerdos que tengo de mi niñez, mi vida en Las Palmas haciendo castillos de arena en la playa», explica un artista que en su muestra, titulada Nací creciendo. Crecí jugando, presenta lugares de Gran Canaria que de alguna manera le han dejado huella.

 

«Son sobre todo paisajes cercanos al litoral porque mi infancia la pase pegado a la costa. Intento reflejar la fuerza del mar en el lienzo», advierte este artista.

 

Y no le ha ido nada mal. Todo lo contrario, le han llovido las críticas positivas. Han sido muchos los interesados en adquirir alguno de sus cuadros y ha recibido encargos para plasmar otros lugares empleando su técnica. «La aceptación ha sido muy buena, y eso que al principio me daba miedo que el color tan vivo supusiera un hándicap porque la gente no está muy acostumbrada», comenta un artista feliz de que su primera vez haya sido en un patrimonio arquitectónico antiguo como la ermita de San Pedro Mártir. «Cuando me dieron la posibilidad de exhibir aquí la muestra me quedé encantado, es un lugar con un aura espiritual mágica y, además, con una iluminación perfecta para resaltar la obra», asegura Daniel Rodríguez, el joven autor de una mezcla entre arte y arquitectura que ha enamorado al público teldense.

 

Referente

Daniel Rodríguez tiene claro quiénes son sus modelos a seguir. Aunque admirador de artistas internacionales de la talla de Zaha Hadid o Frank Gehry, si tuviera que elegir a uno sería el isleño Juan Correa, con el que le une la vocación de arquitecto. «Pero él no acabó la carrera y yo sí que lo haré», bromea. Es uno de los artistas canarios con mayor proyección internacional. «Me encantan sus esculturas, me fijo mucho en él», asegura.

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