TELDEACTUALIDAD
Telde.- La noche del pasado viernes tuvo lugar en la ermita de San Pedro Mártir, en el casco de San Juan, la presentación del poemario Penumbra y Aire de la escritora Elsa López y Luis Natera Mayor (in memoriam).
Crónica del acto
por Jesús Ruiz
El nacimiento de un nuevo poemario siempre despierta el alentador impulso de que la poesía como marcador existencial de quienes dan testimonio literario y vital de sus huellas y paso por este mundo terrenal, temporal y limitado, es tan cierto como sus reflexiones llevadas desde sus más íntimos rincones del alma hasta el verso por la palabra escrita que, sobre la página en blanco, vuelcan como legado una forma y manera de estar y sentir este mundo, otras visiones, al presenciar su entorno y el interior de ellos mismos, sintiendo y reviviendo los caminos por ellos recorridos, y de su compañía, andar caminos, y, como bien decía el poema cantado, del poeta que murió lejos del hogar, golpe a golpe, verso a verso, caminante no hay camino, se hace camino al andar.
Andando para entrar en faena reportera por algunos de los poemas que incluye “Penumbra y Aire”, entre mis manos, me sentí atraído por la cercanía de la escritora, poeta, Elsa López, coautora del poemario que con sus versos seguía haciendo camino, y como peregrinos caminantes por las sendas en los versos inéditos de Luis Natera, que en su ausencia sus ecos resuenan fuerte, como su voz, en otro tiempo no muy lejano, por nuestras estancias.
Penumbra y Aire, poemario presentado en la Ermita de San Pedro Mártir de Verona de la ciudad de Telde, la noche del viernes 21 de febrero, convocó a un público que llenaba la nave central de esta antigua iglesia hospitalaria, hoy foro cultural, sala de exposiciones, con la presencia de D. Juan F. Martel Santana, Concejal de Cultura y Juventud del M. I. Ayuntamiento de Telde, deseosos de conocer los poemas de Elsa López y seguir los pasos del poeta Natera, a quien Telde por su vinculación personal y familiar tras su fallecimiento en enero de 2013 le nombra Hijo Adoptivo de la ciudad.
Acto organizado por el alma mater de esta publicación, escritor y poeta, Adolfo García García, constante organizador y colaborador de numerosos eventos culturales en Telde y otras localidades de Gran Canaria, en pro de nuestra literatura, prologa a modo de introito Penumbra y Aire, con la siempre grata presencia del poeta teldense, Julio Pérez Tejera, presentador y coordinador en esta ocasión, y en la mesa de presentación, la escritora Elsa López, en sus intervenciones nos acercan al mensaje, páginas y edición del poemario, como sus biografías y trabajos literarios creados y publicados.
Julio como excelente maestro de ceremonias, conocedor magistral del campo en el que hay que bregar, por la voz, la palabra, el sentido y sensibilidad de su bien abonado y cultivado terreno literario, nos lleva a través de su oratoria y bellísima declamación, por los versos, poemas y reflexiones de los autores, Elsa y Luis, que desde su estudio y expresión poética, igualmente, nos hace comprensible y fácil entender el verdadero pensamiento, letra y palabra de la diversidad de poemas que dichos poetas, Luis Natera y Elsa López, en su ausencia y presencia nos transmiten en esta obra que ve la luz en Telde. Un primer encuentro con los versos de Natera en el poema Esperando tu vuelo, incluido en el Cuaderno de La voz del Aire, que integra este Penumbra y Aire, en la voz magistral de Antonio Ortegón.
Julio Pérez, expone: “En este volumen, en referencia a la obra de Natera, bajo el título genérico de “Aire”, se integran tres cuadernos de poemas titulados: La voz del aire, Aunque es de noche y Poemas de octubre.
La voz del aire porque es aire. En el vacío, el sonido no se propaga, éste se produce cuando el aire “se despereza…y hace crujir el mundo”. Por formación, Luis trae también consigo la carga de los clásicos y de la tradición bíblica. El aire o el éter, es también el territorio que separa a los mortales de los dioses y, en él, en el aire habitan los demonios y ángeles, que trasiegan para poner en contacto a unos con los otros. El aire es, en fin, el soporte de la comunicación. El poeta nombra y, de ese modo, su expresión es, ante todo, creación, más honda cuanto más alta. […] “Su canto es más profundo/ cuando, abierto en el aire, ya es de todos los hombres” – diría Alberti. Aunque, paradójicamente, los materiales de su creación hunden las raíces en su propia humanidad.
Elsa López, Catedrática y Doctora en filosofía. Miembro correspondiente de la Real Academia de Ciencia, Bellas Letras y Nobles Artes de Córdoba. Embajadora de Buena Voluntad de la Reserva de la Biosfera Isla de La Palma ante la UNESCO, Medalla de Oro de Canarias y Premio Emilio Castelar 2019, entre otros galardones y reconocimientos, Premio de Poesía de la Ciudad de Córdoba “Ricardo Molina” 2005, Finalista del Premio Canarias de Literatura 2018, considerada como una de las voces más significativas del panorama poético español de las últimas décadas. Articulista en prensa y en revistas nacionales e internacionales, es también, autora de más de una veintena de poemarios entre los que se encuentra Penumbra, obra publicada en 1985 y que en esta ocasión se constituye en primera parte del libro que se presenta. La segunda parte recoge los versos de Luis Natera bajo el título “Aire”.
“Penumbra” así, sin adjetivos, podría ser cualquier penumbra, aunque ante el vuelo de palomas y cuervos en estos versos de Elsa López, no pude sustraerme al eco de Jorge Luis Borges que, usando la terminología de los hebreos, hablaba del crepúsculo de la mañana como crepúsculo de la paloma, o de la tarde, como crepúsculo del cuervo. Pero esta penumbra va más allá porque abarca todos los clarososcuros del alma. “Al principio fue sólo el asombro” reza su primer verso. Asombro, desnudo de calificativos, que traslada al inicio de los tiempos, punto de partida del conocimiento, donde lo colocaba Platón. Asombro que no es espanto, porque éste es el hijo del miedo que nubla la razón. Asombro como capacidad de sorprenderse ante el hallazgo, que, si bien estuvo solo al principio, permanece en medio de todo y hace posible que vayamos entrando en esta “Penumbra”, asombrándonos -nosotros también- de cuanto Elsa López nos va dejándonos entrever”.
Acorde con el desarrollo de la presentación se recitaron poemas de Luis Natera, presentados en el libro a cargo de la brillante intervención en cada uno de los recitados, en la expresión personal, voz, inflexión, cadencia y sensibilidad, en las intervenciones de Margarita Ojeda que recita: “Ahora ya sé”, del cuaderno, Aunque es de noche. José Juan Mujica Villegas, da voz a los versos del poema “Eclipse”, del cuaderno La voz del aire. Elena Izquier, recita, “Beatriz no hubiera sospechado”, del cuaderno Poemas de octubre. Antonio Ortegón recita: “De sombra y aire”, del cuaderno, Aunque es de noche.
El cantautor Luis Fajardo, profesor de Matemáticas, que ha musicalizado numerosos versos de Luis Natera Mayor y otros poetas, interpreta composiciones con versos de Natera, “Aunque te hayan robado el último beso, aunque estés de espaldas a la luz, aunque te hayas olvidado de tus ojos, ten confianza, que seguirás adelante”, un canto a la Vida, un canto al amor, del poemario Agrimensores de la bruma. Del poema Recuento, letras en versos musicados muy emotivos que el cantautor considera como un himno. De la excelente sensibilidad que le caracteriza en sus adaptaciones musicales a la guitarra y voz, dedica al final del acto dos canciones con poemas de Elsa López.
En su intervención la escritora Elsa López recita los versos de Natera que le han hecho estar en este libro y su presentación: “De la mano llevo los ojos tristes del hijo/ no podré con su mirada oscura/ si tropezamos lo haremos juntos/ cerca siempre del agua/ aquí, Luis, estuvo Lancelot/el diablo habita todavía en Timanfaya/ traigo los ojos tristes como puñal en el agua/ no quieras cerrarlos, / no todavía/”.
Elsa expresa con emoción y añoranza: “El compartir con Natera este libro es un orgullo. Nos conocimos hace muchos años en un recital en Agaete, fue una tarde en el Huerto de las Flores, pero a mí me quedó aquella imagen, aquella voz, y cuando Adolfo me propuso estar aquí con él me pareció que era tan buena compañía que daba gloria estar con él, y este poema es tan bello, conmovedor en la imagen constante de Luis cuando habla del agua, del aire, cundo habla de la tierra, Penumbra, tiene mucho que ver.
Por eso, cuando Adolfo me dijo qué libro acompañar, decidí rescatar este libro, humilde, que se editó por un amigo de Tenerife en pocos ejemplares y simboliza todo lo que yo había amado y había perdido entonces. Yo vivía en Madrid por aquel entonces, pero, para mí, La Palma era todo un símbolo de la felicidad, de la infancia, era ese paraíso perdido. Todavía hoy que vivo en La Palma y he vuelto, como siempre fue mi predicción poética, me preguntan si me aburro, pues no, La Palma sigue siendo para mí un paraíso, me implico en la vida social, pero, realmente, sigue siendo un lugar mítico y sigo soñando con esa isla de niña a la que yo me inventé en Madrid.
Se llama Penumbra, porque realmente, aquella ciudad de cemento, me hacía añorar constantemente el mar, mi abuela, la finca, los plátanos, la felicidad, estar descalza y meter los pies en el barro, disfrutar lo que era para mí La Palma, cosas sencillas de una infancia feliz, la que no había tenido fuera de la isla ni fuera del regazo de mi abuela”.
La escritora, poeta, recita los versos de sus poemas en los que describe, camina y extiende su ensoñación isleña y vital de su estancia en La Palma: “Al principio fue solo el asombro”, “Cuando el cansancio es grande”, y la memoria poética que nace en el corazón de Madrid ante una frutería de frutos tropicales, los aromas y colores remiten su recuerdo isleño, y sentada en un banco para reflexionar escribe “En uno de esos días que la luz es de plomo”, un recorrido por la memoria, su memoria, la de las ausencias y pérdidas, la de los seres queridos, la del paisaje que no vuelve, la de los detalles y gentes que compartieron con ella su vida y le enseñaron mucho, mujeres que la hicieron descubrir la razón de que sus raíces estuvieran allí, sentimientos, pinceladas poéticas que cierran este poemario escrito en Garafía, en el norte de La Palma.
Finaliza la presentación con la interpretación de los poemas “Tú tienes la costumbre de los ríos” de Elsa López, musicado por Luis Fajardo y la adaptación de un poema de Elsa ya mencionado “Cuando el cansancio es grande”, compartido en la actuación musical con los versos de Luis Natera “Caminas, si solo el silencio late en las veredas”, composición entrelazada para Penumbra y Aire.
Después de la foto de familia, la autora dedica con su firma en los ejemplares del libro adquirido, que surge de la colaboración de Gloria Sastre, esposa de Luis Natera, en su importante labor de recopilación y selección, en la compilación y edición de Adolfo García, con el agradecimiento a Daniela Hernández Martín del Campo, por su diseño de cubierta sobre una acuarela de Juana María Navarro Hernández. Pérez Tejera agradece a las autoridades el haber facilitado la Ermita de San Pedro Mártir para la celebración del acto, y al público asistente.
Un inolvidable encuentro con las letras, versos y palabras de sus autores que nos devuelven la memoria de los ausentes y la cercanía de los presentes, en esta participación y camino por la poesía de Elsa López y Luis Natera, bajo la bella arquitectura de esta histórica y emblemática ermita teldense de San Pedro Mártir de Verona, que exhibía sobre sus paredes la exposición pictórica Nací creciendo Nací jugando, del artista Daniel Rodríguez Báez, no lejos de la primigenia cuna de raíces teldenses, pueblo aborigen y evolución secular urbana y social, seguimos haciendo camino, verso a verso, golpe a golpe, seguimos el camino y escribiendo nuestras propias historias, desde la Penumbra, la luz y el Aire que nos envuelve. Enhorabuena. Muchas gracias.
Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.




























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