TELDEACTUALIDAD
Telde.- TELDEACTUALIDAD ofrece a sus lectores un poema del colaborador cultural de este periódico Jesús Ruiz Mesa dedicado al Archipiélago con motivo del Día de Canarias
Evocación
Es así el paso del tiempo,
es la constante llamada
que domina mi existencia,
de la mente encadenada.
El grito en el abismo,
el aire hecho rumor,
el agua que me baña
de un océano hecho clamor.
Es el fuego de un hogar,
lento se cuece el sustento,
descansa, medita y sin resuello,
en calma late su sentimiento.
El árbol a la vera,
que da sombra al camino,
tu savia me alimenta
drago, pino o palmera.
Es el valle que desde la cumbre
se extiende grandioso ante mí,
y baja a morir en la orilla
de playas adormecidas.
El barranco que entrecortado
abierto, discurre profundo
de aulagas, tabaibas y brezales,
de retamas y tajinastes, jaspeado.
Es el agua en la acequia
que ligera va cantando
hasta la madre cantonera,
buscando el surco sediento.
El hombre en el campo,
mano al arado, sudor en la frente,
en sus labios un canto que rompe
el silencio en la simiente.
Es la mujer en la casa,
ordeñando la cabra,
preparando el queso
amasando el gofio,
esperando paciente.
Mi viejo barrio allá arriba,
la campana tañendo a misa,
al salir la bendición del padre,
y la tertulia en la plaza.
Es el marino desvelado
pescador de ilusiones
cosiendo redes,
amarrando nasas
de su barca enamorado.
El seco viento del Sur,
es el aire frío del monte,
el agua por el barranco
de tarde en tarde corriendo.
Es la montaña, riscos y laderas
malpaís, duna y arena,
cráter, volcán y cueva,
siete islas por el mar navegan
siete almas marineras.
Un canto de sirena
oculta entre la bruma,
es la isla escondida,
figura de mujer morena.
Es el padre Teide gigante,
orgulloso, de sus hijas vigilante,
es la sombra del Nublo
reflejada en el semblante.
Islotes de piélagos senderos
que a la octava isla vigilan
a La Graciosa en calma aclaman
con fervor sus isleños gracioseros.
El vapor que llega
con nuevas de lontananza,
es la vieja farola
con señales de esperanza.
Es el abrupto camino
seguido por los romeros,
es la fe de las gentes,
ante su altar llegar los primeros.
Otear la regata desde el litoral
el bote hundiendo la banda,
ya entran en la bahía,
es la vela latina dominical.
Es la agarrada entre titanes
en un terrero enardecido,
es la noble lucha canaria
es la fuerza de los guanches.
La parranda de amigos,
timple, guitarra y cachorro,
es la última en aquel lugar,
p´al Pino templados a corro.
Es la palabra pausada y sincera,
del que vuelve bien recibido,
es el mensaje de la pintadera,
a una raza el respeto debido.
Es de la garganta ausente
la folía del recuerdo
en un eco desgarrado
del que la lejanía siente.
La voz triste del poeta
solitario en su exilio,
es el doliente poema
de su nostalgia secreta.
Es la oración hecha verso
del amor sereno y tierno,
es un arrorró entre los brazos,
mi niño que dulce duerme
y sus ojos sello con un beso.
Es la esencia de la tierra,
la gloria de mi madre,
es lo que un canario canta,
lo que un isleño sueña,
y en su corazón encierra.
Jesús Ruiz Mesa


























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