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Jueves, 02 de Abril de 2026

Actualizada Jueves, 02 de Abril de 2026 a las 08:38:54 horas

José Miguel Junco Ezquerra (d), el pasado jueves en el Círculo Cultural junto a Julio Pérez Tejera (i) (Foto TA) José Miguel Junco Ezquerra (d), el pasado jueves en el Círculo Cultural junto a Julio Pérez Tejera (i) (Foto TA)

La mujer de lava 'funde' sus versos en el Círculo Cultural

José Miguel Junco presentó en Telde su último poemario

Dojeda Martes, 07 de Febrero de 2017 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El antiguo Molino del Conde, sede del Círculo Cultural de Telde, acogió el pasado jueves un recital poético cargo del José Miguel Junco Ezquerra. Una velada en la que el autor grancanario leyó los versos recogidos en su último poemario, La mujer de lava.

 

Crónica de la presentación de La mujer de lava en el Círculo Cultural de Telde

por Jesús Ruiz Mesa
El Círculo Cultural de Telde en su sede del Molino del Conde recibió el pasado jueves 2 de febrero al escritor y poeta José Miguel Junco Ezquerra, autor que ya en otra ocasión visitó el Círculo, esta vez para presentar la publicación de su poemario La Mujer de Lava. Se dieron cita aficionados a la literatura, poesía, docentes, escritores, socios y socias del Círculo, amigos y asiduos visitantes de otras actividades culturales relacionadas con la literatura y poesía.


Da la bienvenida el presidente de la entidad cultural Máximo Riol: “Dar la bienvenida al Círculo Cultural de Telde al poeta José Miguel Junco Ezquerra, y es para nosotros un honor que haya vuelto a esta casa que la puede considerar como suya, donde siempre le vamos a recibir con el mayor agrado. En esta ocasión para la presentación del poemario La Mujer de Lava que estará a cargo de Julio Pérez Tejera, obra publicada por la Editorial  La Discreta. Sean todos bienvenidos al Círculo y sepan que lo tienen a su disposición. Muchas gracias”.


Interviene el escritor y poeta teldense Julio Pérez Tejera que presenta a la persona y obra poética: “Buenas noches a todos, reiterarles la bienvenida a esta casa y me gustaría que cayeran en la cuenta de que el anagrama del Círculo, obra de Máximo Riol, representa a la isla de Gran Canaria, en su contorno, perímetro aparece abierto, por la zona del norte, y a mí se me antoja los brazos para acoger los que llegan, en este caso a José Miguel Junco, dejando abierta la hendidura del pecho para dejarse inundar de ese mar que nos rodea y que ya no es muerte, sino camino infinito para siempre.  Parece que estemos en el lugar adecuado para presentar a La Mujer de Lava que nos trae José Miguel, en la portada figura la escultura de Gallardo, que también está en el norte, con los brazos extendidos como un llamado, como una espera, un adiós, una increpación al cielo.


Agradece y un poco asombrado por haber caído en mí la responsabilidad de presentar este poemario. Baste decir que estamos ante un poeta. La poesía como la vida se da toda en esa gota de agua que puede contener entero el mar, y es ella la que construye al poeta. Después se puede entrar en disquisiciones sobre si este es mejor o peor que aquel, pero no hay tal, o se es poeta o no se es poeta. José Miguel mismo decía que la poesía no tiene adjetivos, ese esencia o no es. El poeta es el hacedor de la poesía que a su vez a través de la palabra imprescindible es creado por ella. Hablando de la expresión artística Octavio Paz decía que contra lo que comúnmente se cree, el arte no expresa al hombre porque éste no es una sustancia ya hecha y que pueda ser expresada. El hombre es un continuo inventarse, un permanente hacerse. De modo que expresión, así es creación, y no sólo de la obra sino de su creador mismo y de aquel que después, por la lectura o la contemplación la recrea.


Cuando la poesía nombra está construyendo, creando, y el poeta, el artista construye embarrándose en la construcción. El ecuatoriano Oswaldo Guayasamin asegura: [Ningún creador es espectador, si no es parte del drama no es creador] Y esto es especialmente así en la poesía en la que la palabra no puede sobrar. Borges, hablando de un poeta que se perdía en florituras decía que sus escritos eran palabrerías. Lo mismo que el pintor persigue la línea que atrape la emoción última de horizonte tras el que aparecerá el mar, el oasis, o la esperanza verde una llanura fértil, así, el poeta, busca ese clavo ardiente de la palabra con la que adueñarse de cierta forma del viento en los cabellos, o que ayuda a levantarse a no quedarse en el camino, que diría José Agustín Goytisolo y que José Miguel Junco, en una entrevista publicada en el diario La Provincia el día 28 de noviembre de 2016, explicaba del siguiente modo a la pregunta sobre qué valor tiene el inconformismo y la resistencia en los tiempos actuales:

 

Hay un instinto de conservación -decía- hasta en las peores condiciones imaginables. Hay algo en el ser humano en el momento más crítico que nos invita a hacer un gesto  para erguirnos y salir adelante. Un poema se llama Afán del Caracol. Se ha comprobado que en el caracol hay un músculo que con enorme esfuerzo lo tiene que ir moviendo para avanzar milímetros, y sin embargo lo sigue intentando. Creo que es una imagen aleccionadora. Un instinto nos impele a intentar levantarnos. Importa no quedarse ahí dejándose llevar por la corriente. Que haya cierta señal de reacción incluso de rechazo, eso es señal de vida]. Fin de la cita.


Julio Pérez expresa como seguidor del pensamiento literario de Jorge Luis Borges, y, como José Miguel Junco, comparten una cierta afición, o quizás devoción, por el mismo escritor argentino en la metáfora como la aproximación mayor posible a la verdad expresada en la poesía. La Mujer de Lava, toda una amplitud de versos en los que el poeta teldense invoca a la mujer, compañera, amiga, hermana, amante, esposa, isla, tierra, surco, fecundidad, vientre. Citando al poeta español Miguel Hernández en los versos: Todo baldío, polvo del mundo, menos tu vientre claro y profundo] La Mujer de Lava, una lava que fluye como puede fluir la leche materna que crea amamanta y alimenta al nuevo ser”.


José Miguel Junco Ezquerra profesor de Inglés de Enseñanza Secundaria, actualmente jubilado, nació en Las Palmas de Gran Canaria en 1951. Es Licenciado en Historia y Filología Inglesa por la Universidad de La Laguna. Durante su larga trayectoria literaria ha obtenido la mención especial del jurado en el  Premio Internacional de Poesía Tomas Morales en 1992, y el Primer Premio del Certamen de Poesía Erótica de Canarias en 2003. Ha sido miembro del jurado del Premio Internacional de Poesía Ciudad de Las Palmas. Ha participado en numerosos recitales tanto en las islas como en la Península. Ha presentado y prologado distintos poemarios de otros autores y, además, es miembro de la Asociación de Poetas del Mundo, de la Asociación Canaria de Escritores y de la Asociación Poético Cultural Al Aire. 


Sus poemas aparecen en casi una veintena de antologías y ha realizado publicaciones en diversas revistas literarias y en páginas web. Es autor de los poemarios, Telegrama a una estrella (1989), Hacer las paces (1992), Cambios de Ritmo (1997), El Hombre de salitre y otros poemas (2000), Los Días Contados (2002), Países Extranjeros (2004), Cierta forma del Viento en los Cabellos (2011), del que a decir de Julio Pérez, este título le cautiva por su imagen plástica que invita a lanzarse dentro. Sonetos, Oasis (2014).


Títulos que con el poemario que se presenta La Mujer de Lava (2016) tenemos el placer de escuchar en su intervención la lectura y reflexión buscando entre los entresijos de sus nuevos poemas que para su creación continua empeñado, y que como él mismo recuerda en su entrevista: …nunca vamos a poder plasmar exactamente lo que tenemos en la cabeza..   


El poeta, autor del poemario, José Miguel Junco interviene agradeciendo al Círculo Cultural de Telde el que una vez más le han acogido con el mismo cariño de siempre, recordando  su intervención en homenajes a poetas canarios como Luis Natera, José María Millares, Pedro García Cabrera, y otros poetas de Telde: “Doy las gracias a Julio por la generosidad de sus palabras y por haberse brindado a realizar esta presentación y al público presente por su asistencia.


Voy a leer algunos poemas comentando con brevedad su contenido. La Mujer de Lava, es mi décimo libro, en realidad el título es La Mujer de Lava y otros poemas, porque se compone de cuatro bloques propiamente: La Mujer de Lava, Donde Estamos Escritos, (poemas de carácter más existencial). Dí Sílabas Extrañas (poemas más amorosos), y Botella Al Mar que copiando a uno de mis maestros, referentes poéticos que es César  Vallejo,  vendrían a ser poemas humanos, o a mí me gusta denominarlos así. 


Como también decía Julio tiene esta entrañable portada, para mí, porque es la figura del Atlante de Tony Gallardo a quien tuve el honor de conocer y con quien tuve el honor de compartir inquietudes culturales, y además porque el diseño de este libro ha sido hecho por mi hija Marta, lo que me produce un especial satisfacción que ahora comparto con ustedes. 


De La Mujer de Lava leo dos poemas el prólogo y el epílogo. La Mujer de Lava es en realidad la yuxtaposición de dos ideas o imágenes en marcha. Una es el asombro que produce, a mí me lo sigue produciendo, el resurgimiento en pleno Atlántico por acumulación de magma, de unas rocas que, a lo largo de los siglos, van sobreponiéndose a nivel del mar  y van posibilitando la vida. Y en estas rocas naciendo una mujer, en general, y la mujer isleña en particular, capaz de conseguir la vida, de gestarla, de alumbrarla, protegerla y luchar por ella en los momentos más duros, más críticos, casí siempre desde una óptica del anonimato, en un segundo plano, pero resistiéndola en su nombre y en nombre de todos nosotros. Todos aquí tendremos algún referente que es nuestra Mujer de Lava y seguro que aquí está la mujer de lava y no me refiero al poemario. De esa parte el Prólogo y el Epílogo: 
“Llegaron por el mar, hambrientos y remotos. Besaron tus mejillas. Era la noche. Larga como un delirio. Tú estabas presta para guarecerlos, cuna del jable en la desierta playa. Tus hijos al encuentro de un refugio. Hubo un rumor del viento. Basáltica y cordial, calladamente treparon por tus cumbres, te ofreciste. Lejana se escuchó la caracola, lejana se escuchó la letanía. Durmieron de perfil en tu regazo. Vamos a suponer que en aquel sueño secaste los sudores, curaste las heridas, cantaste muy bajito. Alguien soñó de fuego, alguien de nubes negras, alguien tuvo los ojos espantados, alguien buscó salvarse entre tus muslos. Vamos a suponer que, más o menos, fue así que empezó todo, fue así que te naciste: de un quejido del mar, mujer de lava”. 


Del epílogo del bloque de poemas de La Mujer de Lava: “Alrededor del fuego/ los ancianos/ refieren a los niños/ cómo es que empezó todo./ Al fondo zurea el mar/ con sus espumas/ meciéndose en la arena./ Se oye una caracola./ El fuego deja ver/ asombro en las miradas/ que inadvertidas siguen/ el blanco rastro al humo./ Misterio de la noche:/   es su regazo/ de lava una mujer/ se está naciendo./


Del bloque Otros Poemas Donde estamos escritos, se da lectura a los versos de los poemas Sensaciones, la expresión poética del contraste entre nuestra condición humana, nuestra fragilidad, lo que se llama la insoportable levedad del ser y la capacidad de nuestro cerebro para imaginarlo todo, hasta lo inimaginable, el más allá, lo eterno, lo inmortal. El poema el Afán del Caracol, o la metáfora del esfuerzo, un músculo vital que se contrae y se dilata y que lentamente realiza un gigantesco esfuerzo para avanzar milímetros, pero sigue, sigue, sigue.


Siendo conscientes de nuestros límites, aún en la poesía ir más allá en un reto, desafío de la creación, ir un poco más allá aunque implique intentarlo un fracaso, en los versos del poema Más Allá. Del bloque Dí Sílabas Extrañas, el mensaje de los versos que implican vivencias intensas y la sensación de su vulgarización al publicarlo, en Códigos. Del poema Eximentes, reflexión poética acercándonos a los versos de Quevedo, Miguel Hernández. Un poema, Precaución, para mantener viva la llama de la esperanza. Un pensamiento esotérico en ……Pero no eras. En las islas es frecuente observar el horizonte marino y dejarse llevar por las sensaciones de movimiento y los efectos ópticos que provocan la luz, el color y el paisaje marino, de esa visión nacen los versos de Atlánticos.


Del último bloque Botella al Mar, la manifestación poética de que todos somos hijos de nuestros momentos históricos conservando la memoria del tiempo pasado, implícitos en el poema Contextos. Como una explicación pedagógica, Tratado de Supervivencia. Otros poemas recitados como Los Pájaros del Sur, Razones, Nudos. José Miguel Junco finaliza su intervención dando lectura al poema, De lo particular a lo infinito,  incluido en el tercer bloque, Dí Sílabas Extrañas.


Bellísimo listado de poemas que el poeta seleccionó entre los 84 que conforman la obra en su cuatro secciones poéticas incluyendo el Prólogo  y Epílogo, para muestra del contenido literario y de una manera de recitar propia de un maestro del verso que, el poeta, no sólo escribe con el corazón, la mente y la mano, sino con la voz creando un paisaje extraordinario de emociones, sensaciones, haciendo de la metáfora la realidad que nos lleva a la verdad de su mensaje, en constante reflexión obligada ante la palabra que se descubre en los versos del poeta José Miguel Junco. Poemario editado por Ediciones  de La Discreta, de la Colección Bastardilla, con prólogo cuyo título Cruzar un puente en la noche, firma Santiago A. López Navia. Diseño de cubierta Marta Junco Parrilla y diseño gráfico Juan Varela-Portas Orduña, y de la colección Roberto Ripio.


Y ante las citas mencionadas por la brillante orientación literaria de la presentación de Julio Pérez, nos acercan a la realidad, o en muchos casos a la verdad, en respuesta a la pregunta que nos hacemos para entender la poesía, el porqué de su acción artística como expresión lírica del todo o la nada, y las inquietudes que llevan al poeta, hombre, mujer, seres humanos, ante todo, a declararse abiertamente creadores de los infinitos mundos que el pensamiento y su evolución les conducen a volcar sus sensaciones, éxitos, fracasos, ilusiones, sueños, frustraciones, amores y desamores, desvaríos, certezas, dudas y no pocas veces dejar la página en blanco para regresar por el mismo camino, volver sobre lo mismo un tiempo después. La inquietud de crear, transmitir y entender los propios vaivenes de la vida y las circunstancias en las que incurrimos durante nuestra existencia. Finalizada la presentación e intervenciones se dio paso a una rueda de preguntas sobre la poética tratada y el autor firmó dedicando su obra a petición del público interesado. 


Enhorabuena por tan magnífica obra, por el trabajo de uno de los escritores, poetas, del que hoy, destacando en nuestra literatura canaria  debemos sentirnos orgullosos, José Miguel Junco Ezquerra y su poemario, La Mujer de Lava, a quien el poeta escribe en De lo Particular a lo Infinito: 


“Incluso si escribí para tus ojos,/ para tu corazón,/ para tu pelo,/ quise glosar la vida./ Incluso si hice nido en tu cintura,/ tu mirada de añil,/ tu ansiada boca,/ quise glosar la vida./ Incluso si me puse allí a tu lado,/ al encendido afán/ de tus pasiones,/ quise glosar la vida./ Quise glosar la vida, su potencia,/ su posibilidad,/ su opción de río./ Incluso si te dije que te quiero./

 

Muchas gracias.

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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