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Momento de la charla (Foto Jesús Ruiz Mesa) Momento de la charla (Foto Jesús Ruiz Mesa)

Una visión teldense del homenaje al legado de Carlos III

La Real Sociedad Económica de Amigos del País conmemoró el tercer centenario del nacimiento del monarca español

Isabel17 Viernes, 27 de Enero de 2017 Tiempo de lectura:

TELDENOTICIAS

Telde.- Cuando se cumple el tercer centenario del nacimiento del Rey Carlos III, la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria celebró el pasado martes la conferencia Carlos III, Monarquía, Ilustración y Sociedades Económicas.

 

La conferencia, que analizó al personaje, la época y las vicisitudes históricas con las que tuvo que lidiar el monarca español, fue impartida por el catedrático de Geografía e Historia, Cristóbal García del Rosario.

 

Conferencia “Carlos III, Monarquía, Ilustración y sociedades económicas”                                                                                                                        Por Jesús Ruiz Mesa

Dentro de los actos celebrados el pasado año con motivo de cumplirse centenarios y conmemoraciones dedicados a personalidades señeras del mundo de la cultura en todos sus ámbitos, uno de los celebrados en España ha sido el tercer centenario del nacimiento del Rey Borbón Carlos III de España (Madrid, 1716- 1788), conocido como el mejor político o mejor alcalde de Madrid, Duque de Parma y Plasencia, entre 1731 y 1735, Rey de Nápoles y de Sicilia, y durante 29 años, Rey de España desde 1759 a 1788.

 

La Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria conmemoró esta efeméride el martes 17 de enero, con la conferencia, “Carlos III, Monarquía, Ilustración y Sociedades Económicas”, impartida por el Catedrático de Geografía e Historia, D. Cristóbal García del Rosario, acto que abrió y presentó el director de la Institución, D. Tomás Van de Walle Sotomayor con unas palabras de agradecimiento y bienvenida al público presente, miembros de la Junta Directiva, autoridades militares, socios de la Real Sociedad Económica, amigos  y simpatizantes, a este evento conmemorativo que con otros está enmarcado en el programa de actividades a lo largo del nuevo año 2017. Don Tomás Van de Walle, expresa:

 

“El Rey Carlos III fundador de las Reales Sociedades Económicas y concretamente la correspondiente a la de Gran Canaria en 1776, a través de la acción directa del Obispo Juan Bautista Servera de Las Palmas de Gran Canaria. Hace unos años se celebró un importante aniversario de Carlos III. En el 2016 se cumplía también un nuevo centenario así como el de Fernando de Trastámara, Rey de Aragón y Castilla al que se le dedicará un acto próximamente. Carlos III dentro de su política de Fomento, de la Economía, de la Cultura, de la Educación, crea las Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, sobre el modelo fundamental de las Sociedades Vascongadas y en 1775, la Matritense sobre la que se modela los estatutos de la Real Sociedad de Amigos del País de Las Palmas en su primer nombre.

 

Para hablarnos de la política del insigne Carlos III, uno de los mejores reyes de la Historia de España, el catedrático de Geografía e Historia, socio de Mérito de la Real Sociedad Económica, don Cristóbal García del Rosario, que ha desarrollado su docencia en los Institutos de Gran Canaria y en la propia Escuela Luján Pérez en el Taller de Historia del Arte, materia que también ha ejercido en la Escuela Superior de Arquitectura de Las Palmas y en la UNED. Ha sido presidente de la Escuela Luján Pérez y miembro de diversas instituciones culturales y científicas, el Museo Canario,  Instituto de Estudios Canarios, Academia de Ciencias e Ingeniería de Lanzarote, Fundación Universitaria de Las Palmas. Es autor entre otros trabajos de la Escuela Luján Pérez, integración del pasado en la Modernidad cultural de Canarias y la Historia de la Real Sociedad Económica en los siglos XVIII-XIX. Un amplísimo curriculum que llena la actividad cultural y trabajos, responsabilidades políticas muy importantes, como Concejal de Cultura del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, Director General de Cultura del Gobierno de Canarias, del profesor García del Rosario, al que cedo la palabra. Muchas gracias”.

 

Interviene don Cristóbal García del Rosario agradeciendo la asistencia de todas las personalidades, amigos y socios de la Real Sociedad Económica y a modo de introducción a su conferencia expone: “Agradezco a todos su asistencia y al director don Tomás Van de Walle y miembros de la Junta de Gobierno, la invitación para impartir la conferencia sobre Carlos III por la propia admiración hacia un rey y un gobernante que estuvo a la altura de las circunstancias  históricas, lo cual justifica la consideración y el recuerdo que del reinado de Carlos III siempre se ha tenido, significando por su bondad y medidas acertados un placer definirlo en la efemérides de su tercer centenario de su nacimiento en el año 1716.

 

Pocos reyes en la historia de España han tenido reconocimiento posterior a su reinado como al que hoy recuerda esta institución al cual debe su asistencia y programa fundacional que salvando los últimos 240 años, desde 1776 hasta hoy ha venido desarrollando junto a sus homónimas de toda España todo un proyecto de actividades y materias útiles del cual  el cuerpo social de la Nación ha sido el gran beneficiado.

 

Si en 1988 se cumplían los 200 años de fallecimiento de Carlos III y se le auspició un excelente homenaje en esta isla de Gran Canaria, al que se adhirieron las instituciones más representativas y antiguas, desde el Cabildo Insular y el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, pasando  por el Obispado y Cabildo Catedralicio, esta Real Sociedad Económica, Colegio de Abogados, Gabinete Literario, Universidad Politécnica por aquel entonces, entre otras, y España entera se sumó a un reconocimiento de alcance nacional, simbolizándose a perpetuidad en el monumento a su persona erigido a su persona en la Plaza de la Puerta del Sol de Madrid.

 

Los años transcurridos últimamente caracterizados por un ciclo económico depresivo que parece dominar las voluntades de la sociedad, han retraído las buenas costumbres de recordar y festejar desde el Estado y sus instituciones, efemérides históricas cuya celebración constituyen siempre motivos de reflexión y aprendizaje desde nuestro pasado. Como ocurrió en el citado año de 1988 cuando se asoció por muchos observadores el reformismo de Carlos III a la transición democrática  y consolidación de la misma que por aquella década habíamos vivido los españoles que hizo posible un compromiso histórico para superar las consecuencias de lo que significó en nuestra historia la Guerra Civil.

 

Queremos resaltar que en este último año a pesar de pasar de puntillas por una efeméride tan señalada, que la que hoy nos reúne aquí, en los foros intelectuales no ha quedado en el olvido. En Sevilla coincidiendo con el mes de su nacimiento  de 2016 se celebraron unas jornadas en las que el profesor  Ramón María Serrera coordinador de las mismas afirmo: “En cualquier país  se habría celebrado a este rey modernizador y reformista, un gran gobernante que supo rodearse de las cabezas mejor amuebladas de la época”.

 

El catedrático de la Universidad de Lérida, Roberto Fernández, Premio Nacional de Historia en el año 2015, acaba de publicar la “Biografía del Rey Carlos III un Monarca Reformista”, donde escribe: Bajo su reinado se produce un hecho fundamental para la historia de España. Los españoles vieron crecer su conciencia de Nación y fueron creando un Estado más moderno y eficaz. Respecto a la renovación intelectual de la España del XVIII, señala que, Carlos III, “no aspiraba a ser un intelectual, pero en su reinado maduró la Ilustración Española”. Dejamos constancia que el actual Rey de España Felipe VI, colocó en su despacho del Palacio Real un retrato de Carlos III, desplazando al de Felipe V instaurador de la dinastía de los Borbones y padre de Carlos III.

 

Entre los valores que el estudio de la historia nos proporciona ocupa un lugar preeminente el de aprender de las experiencias del pasado y si tenemos algún pasado digno y ejemplar en realizaciones, innovaciones,  ensayos de mejoras y reformas, preocupación por la higienes y la sanidad, la educación de los niños, la apertura y mejora de las comunicaciones, los regadíos, el agua potable  en los pueblos y ciudades, el aprovechamiento de todo tipo de recursos, siendo el principal el agrario, la seguridad, la preocupación por el bien general, el acercamiento y no distanciamiento de las entonces denominadas clases sociales, aboliendo privilegios y atendiendo a los más menesterosos, etc, este pasado está personificado en un hombre honesto y patriótico como lo calificó Viera y Clavijo al propio Rey Carlos III.

 

Por ello en España se le recuerda y se le pone como ejemplo por la labor realizada, y extranjeros como el hispanista americano Richard Herst, profesor de Berkeley y autor de España y la Revolución del siglo XVIII, al sintetizar su valoración escribe: Carlos se convirtió en el caudillo de un renacimiento nacional que llevó al país a cimas de prestigio y prosperidad desconocidos desde hacía siglos.

 

En el ánimo de todos los amigos del País que representa esta Sociedad Económica, está el beneplácito de este homenaje y recuerdo a quien desde siempre ha presidido la Institución nacida desde el matiz cristiano  que caracteriza el espíritu de la Ilustración Española incardinada en la Europea y Americana que daría paso a una nueva época, la Edad Contemporánea, no sin antes dejar plasmado el código universal de los Derechos del Hombre de 1791, perfeccionados por las Naciones Unidas en 1948, como Declaración Universal de los Derechos Humanos.

 

Este es el legado y la grandeza de aquellos ilustrados de Amigos del País que también tuvieron una sólida presencia en las Islas Canarias y particularmente en esta ciudad que por entonces abarcaba toda la isla”.

 

Finalizada la introducción el profesor García del Rosario imparte la conferencia sobre el Rey Carlos III que distribuye su exposición en tres apartados esenciales para comprender la persona, la época y las vicisitudes históricas del monarca Carlos III: De aprendizaje a Monarca y Reformismo. El Poder, de la Monarquía absoluta al Despotismo Ilustrado.  La Ilustración y la Expansión de la Ilustración en España, las Reales Sociedades Económicas del País. Circunstancias históricas de su ascendencia como hijo de Felipe V y Carlos III coronado y heredero al trono de España, que aquellos años se sospechaban verosímiles. Después de la muerte de Luis I, hermano de Carlos, Felipe V vuelve a reinar por segunda vez hasta el año 1746 en que fallece. Sube al trono Fernando VI, segundo hijo de Felipe V, y su primera esposa María Luisa de Saboya que gobernará hasta que fallece en 1759 sin dejar descendencia. Será proclamado entonces Rey de España, tercer hijo de Felipe V y su segunda esposa Isabel de Farnesio, Carlos III que gobernará 29 años, desde 1759 y 1788. La huella del aprendizaje de Carlos ejercitada en Nápoles y Sicilia quedará de manifiesto por la labor realizada y en su adquirida experiencia como gobernante que no dejará de ser firme, al tiempo que fructífera a lo largo de los 56 años que ejerció la máxima responsabilidad en sus tres destinos.

 

En buena parte el éxito político atribuido a Carlos III en España es deudor de sus antecesores en el trono, su padre Felipe V y su hermano Fernando VI, a quienes se debe en gran medida el montaje del aparato político administrativo  del reformismo borbónico, basado en el centralismo y que afectó en el momento de plenitud de Carlos III, en síntesis, a la racionalización de la Hacienda, el reformismo económico y social, las mejoras urbanas, la educación o la afirmación del Estado frente a las Regalías y derechos de la Iglesia. La labor reformista de Carlos III tuvo la dinámica propia de los gobiernos de transición, al fondo siempre desde el racionalismo y la prudencia, pero progresando en el sentido de aplicar políticas prácticas y en beneficio de capas sociales cada vez más numerosas, abriendo el camino a una burguesía que en España se había estancado en los siglos XVI, y XVII, tras la llegada de los Austrias y la entrada masiva de metales preciosos de América.

 

Sus 29 años de reinado en España se suelen dividir en dos períodos separados por el Motín de Esquilache de 1766. Durante el primer periodo 1759-766 se retoma la política que bajo Fernando VI había llevado a cabo el Marqués de Ensenada que se había enfrentado al sector de la alta aristocracia de raigambre reaccionaria hacia las reformas. Ensenada se identificaba con el sector reformador o Manteísta, de estirpe originaria, bien de nobleza hidalga, bien de la burguesía. Estos dos grupos constituían una pequeña minoría al lado de las masas inmovilistas del pueblo llano, que a la muerte de Carlos III apoyará la reacción conservadora de su hijo Carlos IV y a los sucesos de la Revolución Francesa de 1789. Ensenada será destituido por la presión de los adversarios de las reformas sobre Fernando VI en 1754. El interés de este episodio radica en el hecho de la incipiente alineación  de los dos grupos políticos de la España ilustrada en torno a la política internacional. Los reformistas en torno a Francia y los adversarios de las reformas en torno a la alianza con Inglaterra.

 

En cuanto al Poder se toman los tres conceptos básicos de la conferencia, Monarquía, Ilustración y Sociedades Económicas, conceptos sobre los que se apoyan la acción gubernativa, el poder, el pensamiento de la filosofía política y la difusión y participación de la Nación en el programa de gobierno que representan las Sociedades Económicas en este caso. Sobre estos tres pilares descansará la tarea gubernativa del reinado de Carlos III.  

 

Una valoración de las Reales Sociedades Económicas del País que han dedicado numerosos historiadores en estudios, publicaciones y ediciones sobre la Ilustración y las consecuencias del pensamiento ilustrado que penetra en España a través de viajeros y, sobre todo, por las Sociedades Económicas haciéndolo suyo las clases sociales más sensibles, nobleza, clero y burguesía que comenzaban a despegar formadas por  escritores, propietarios,  comerciantes, profesores o militares. La frase del Rey Sol, Luis XIV de Francia que dijo: Ya no hay Pirineos al nombrar como Rey de España a su nieto Felipe V, parece premonitoria de la nueva política que abría las puertas de España al poderío cultural de la Francia Ilustrada. Permítanme indicar aquí la privilegiada personalidad de quien fuera director de esta Sociedad Económica, José de Viera y Clavijo, a quien el profesor Enciso Recio, le considera como uno de estos distinguidos viajeros, ya que peregrinó dentro y fuera de España recogiendo en diferentes textos sus interesantes conocimientos y experiencias.

 

El autor reconoce y distingue al padre de las letras canarias publicando su retrato realizado por el director de la Academia de San Fernando Isidro Carnicero, como figura número uno del tomo, gesto que resalta el profesor Bethencourt en su libro Canarias y Carlos III, publicado en 1991.

 

Además de los viajeros la Ilustración tuvo otros medios de penetración en las mentalidades, como fueron las Universidades con sus Colegios Mayores en Salamanca, Valladolid y Alcalá, y sus Colegios Menores en Oviedo, Valencia o Baeza, amén de la creación de 17 nuevos Seminarios Conciliares  que se suman a los 30 fundados  en los siglos XVI y XVII. Recordamos que el de Canarias fundado en Las Palmas e inaugurado en 1777, lo promueve el fundador de esta Sociedad Económica, el Obispo Servera. La cultura popular tendrá un soporte muy sólido en la aparición de la prensa periódica durante el período 1760-1794, en la cual destacaron dos escritores canarios a nivel nacional, el lanzaroteño Clavijo y Fajardo, y el tinerfeño Tomas Iriarte.

 

En muchas ciudades surgieron tertulias que se celebraban  periódicamente en casas particulares, entre aristócratas, burgueses, que contribuirían a difundir las nuevas ideas. Precisamente, de una de ellas, en Azcoitia, nacerá en el país Vasco,  la primera Sociedad Económica que servirá como modelo para implantarla por todo el reino. Asistimos entonces al nacimiento de toda una red de nuevas instituciones, las Sociedades Económicas que bajo la protección real aplicada por el propio monarca contribuirán desde el patriotismo y el acendrado espíritu cristiano característico de los ilustrados españoles,  a extender toda una manera de ser y una actitud marcada por los dictados de la razón, la amistad, la filantropía y el amor al prójimo en el territorio donde se vive, dando gran importancia a la cultura, a la educación y al progreso, imbuidos por un reformismo aplicado desde la voluntad del rey para la generalidad de la población donde abundaba la ignorancia y la mendicidad.

 

Es en este ambiente propicio a contar con la mayor parte de los hombres de bien, es donde el gobierno de Carlos III toma la iniciativa de crear por las diversas comarcas de España, desde sus capitales naturales, la que se denominarían Reales Sociedades Económicas de Amigos del País, con la finalidad de regenerar la economía desde todos los puntos de vista aplicados según el lugar apoyándose en el mayor número posible de pequeñas actuaciones que a la larga contribuirían a crear una nueva sociedad preocupada por el bien común y el suyo propio al mismo tiempo.

 

Los fines de las Reales Sociedades Económicas fueron prácticamente tomados por la que sirviera de modelo para toda España, la Sociedad Económica Vascongada, nacida en Azcoitia e impulsada por el Conde de Peñaflorida, entre el año 1763-1765, aprobada por el Rey y establecida definitivamente en Vergara. Los socios dividieron sus actividades en cuatro secciones: Agricultura, Ciencias y Arte, Industria y Comercio, Política y Buenas Letras, que encierran todo un programa social de actuaciones económicas y culturales en sus intenciones.

 

En 1775 queda aprobada la real Sociedad Económica de Madrid, con sus estatutos que servirían de guía a todas las que le siguieron, al que podrían proponer variantes de interés local, de tal manera que a la muerte de Carlos III en1788, se habían solicitado por 85 ciudades la creación de Sociedades Económicas, entre las cuales, esta de Las Palmas la solicita el 4 de febrero de 1776, con fecha de aprobación de 11 de diciembre de 1777, siendo así la décima en cuanto a solicitud. Casí por la misma fecha se aprobaría la de San Cristóbal de La Laguna y San Sebastián de La Gomera. El ritmo de creación de nuevas Sociedades Económicas se ralentizará a partir de la muerte del Rey en 1788, registrándose en los siguientes 17 años, hasta 1805, solo 11 nuevas solicitudes. El número de Sociedades Económicas nos vale como indicativo del revulsivo que supuso su instalación como Sociedad abierta a los denominados Amigos del País, distinguidos por su profesión, formación o dedicación, sin reparo por pertenecer a diferentes rangos económicos”.  

 

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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