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El acto tuvo lugar el pasado jueves 6 de octubre en el CC de Telde (Foto Jesús Ruiz Mesa) El acto tuvo lugar el pasado jueves 6 de octubre en el CC de Telde (Foto Jesús Ruiz Mesa)

La huella de los emigrantes isleños en Cuba

El Círculo Cultural de Telde, sede una charla coloquio sobre la novela histórico de Mario Luis López y Ester Lidia Vázquez

Cojeda1 Domingo, 09 de Octubre de 2016 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD

Telde.- El Círculo Cultural de Telde estrenó el mes de octubre con una charla coloquio sobre la novela histórica Emigrante Isleño, una obra de Mario Luis López Isla y Ester Lidia Vázquez Seara. La cita, presentada por Jesús Ruiz Mesa, tuvo lugar el pasado jueves 6 de octubre en la sede del colectivo, en el antiguo Molino del Conde de la calle Roque. TA ofrece crónica y reportaje gráfico.

 

Por el recuerdo imborrable de los emigrantes isleños a Cuba

por Jesús Ruiz Mesa

En un emotivo y entrañable acto de presentación concurrió la cita con el escritor cubano Mario Luis López Isla que como en otra ocasión hace dos años nos visitó en la sede del Círculo Cultural de Telde del Molino del Conde, para dar a conocer su última obra “Emigrante Isleño. Un Herreño en Cuba”. Aquella vez, el 11 de septiembre de 2014,  fue para dar conocimiento de un importante estudio e investigación dedicada a la tragedia del naufragio del vapor Valbanera al cumplirse los 95 años de la  tragedia acaecida la noche del 10 de septiembre de 1919, en la que fallecieron los 488 pasajeros, emigrantes en busca de un futuro mejor, la mayoría canarios que se desplazaban desde la primera escala del buque en Santiago hasta La Habana. Libro cuyo título “Valbanera Réquiem por un naufragio” fue presentado en diferentes lugares de nuestro Archipiélago.

 

En esta ocasión en la tarde del pasado jueves 6 de octubre tuvimos el placer de volver a rememorar desde otro punto de vista las consecuencias de las corrientes migratorias que desde las Islas Canarias los conocidos allá como isleños, por tierras de la isla de Cuba, la perla de Las Antillas, no sin reconocer las penalidades, adaptaciones, trabajos, duras jornadas de laboriosidad en las especialidades agrarias, éxitos, fracasos y las propias vivencias de quienes consideraron su otra patria como lugar definitivo de residencia no sin perder la memoria, la añoranza, el corazón y la magua de la patria que nunca olvidaron, dejándonos el legado de sus recuerdos, la historia que dejaron atrás en sus Canarias,  a sus descendientes que hoy nombran, pronuncian y describen con pasión, orgullo y honra el descender de Canarios.

 

Este es el caso de nuestro visitante que siempre es recibido con los brazos abiertos por su contribución a perpetuar estas vivencias, gracias a sus estudios, con rigor por lo tratado en archivos, correspondencia, documentos, transmisión oral y epistolar directa en contacto con los propios canarios que arribaron a Cuba, hoy nonagenarios algunos, han transmitido sus primeras impresiones al escritor que ha llevado a la narrativa, al relato, y novela histórico-testimonial aquellos hechos que conformaron una realidad, los canarios en Cuba, gracias a una labor minuciosa de investigación, recopilación y edición que el escritor Mario Luis López Isla y la escritora Ester Lidia Vázquez nos presentaron en Telde.

 

Con la presencia del colaborador y coautor de la edición del Valbanera, don Juan Miguel Sánchez de Armas, la esposa de don Mario Luis, doña Ester Lidia Vázquez Seara, escritora y coautora de la novela Emigrante Isleño, y entre el público asistente escritores, poetas y asiduos colaboradores y colaboradoras de actividades culturales en diferentes centros culturales de Telde y de Gran Canaria. El presidente del Círculo Cultural de Telde don Máximo Riol Cimas expresa la bienvenida y el agradecimiento al escritor cubano y visitantes y desde este foro de cultura, El Círculo Cultural, donde siempre serán bienvenidas  todas las iniciativas que concurran a divulgar la historia de nuestro pueblo por todo el mundo.

 

Como primera intervención el que les dirige este reportaje, tuvo el honor de abrir esta presentación con un primer recuerdo a mis años laborales de tripulante de la compañía de bandera como se reconocía antiguamente a Iberia, en los vuelos que me programaron a Cuba, y otros países, conocí a muchos descendientes de canarios, en la isla caribeña, la histórica, legendaria y testimonial Cuba, que para los españoles significó tanto hasta su pérdida como último territorio y otros del imperio colonial español en 1898, de la que tanto había oído hablar, estudiar y poco menos que precisar. Aquella historia se hizo realidad sobre el propio terreno, sobre la hermosa geografía isleña de aquella Cuba, centradas mis estancias en La Habana en los años 70 y 80, de las que guardo un imborrable recuerdo de su gente, de los canarios isleños que pude conocer, los de ida y vuelta, que igualmente compartí en cortos espacios de tiempo, las mismas impresiones y añoranzas en la mayor de las islas de las Antillas y otros países de Latinoamérica.

 

A veces y en momentos de soledad paseando por parques, calles, callejones, alrededor de los puertos, sobre los paseos marítimos, malecones, observando la arquitectura urbana, facturas viejas de un sueño que hoy queda en la memoria de nuestro paso por la América que conformó el mayor imperio del mundo donde no se ponía el sol. En numerosas ocasiones y al escuchar las formas del habla, expresiones, giros, cadencias y fraseo, cerrando los ojos y oliendo la salina brisa marina, olor a trópico, el rumor de las olas sobre las cálidas aguas caribeñas u observando admirado el poder del mar enfurecido, dejando entrar inmensas masas de agua cuando el huracán tropical ataca con fuerza contra los rompientes o acantilados, superando los malecones e inundando avenidas, como el reciente Mathew que tocó precisamente la provincia de Guantánamo en su camino hacia el norte del Caribe y Florida.

 

Con la sensación de no haber salido de nuestro Archipiélago, en un abrazo que reprimiendo mis propias emociones me llevó hasta la soledad de la habitación del hotel, tirar de hoja y bolígrafo para consolar la añoranza, la distancia entrelazando versos y líneas, calmar la ausencia y la distancia unidas por el sentimiento, en un ansiado acercamiento como nuestros propios emigrantes lo hicieron en otro tiempo y lo continúan haciendo. Sentirse emigrante accidental, como otros visitantes en la isla experimentaban y considerando la inexorabilidad del tiempo, a los pocos días regresar por la aerovía que me trajo hasta esta orilla, la de más allá, la del atlántico tricontinental canario. Me acordé de las historias escuchadas desde la infancia de aquellas familias que marcharon a Cuba, Venezuela, y nunca pudieron regresar, de los que en la espera dejaron su vida, de los que aún emigraban, por otros motivos y circunstancias sociales, personales o de otra índole; pasajeros que escondían tras su visita cada largo tiempo, sobre la butaca asignada a lo largo de la aeronave, lágrimas de alegría al retornar o de tristeza y pena por dejar atrás momentos renovados de reencuentro sobre la tierra y brazos que les vieron nacer. En mi intervención y en su memoria dediqué mis palabras en este acto de presentación de la novela de Mario Luis López Isla, “Emigrante Isleño. Un Herreño en Cuba”.

 

Don Juan Miguel Sánchez de Armas, colaborador, considerado coautor y editor del libro Valbanera Réquiem por un naufragio, interviene agradeciendo la oportunidad de estar de nuevo en el Círculo Cultural de Telde: “…. donde tuve el honor de dar a conocer esta obra sobre el Valbanera y desde ambas orillas del Atlántico ir recopilando informaciones y datos referentes a la tragedia marina, Mario desde Cuba y yo desde Gran Canaria, dando comienzo a una idea que surgió en el 2004, considerando que todos los beneficios que se obtengan de la edición van destinados a fomentar la celebración próxima del centenario del Valbanera. En el 2004 se hizo un homenaje al último superviviente vivo del naufragio del Valbanera, concretamente a un niño que viajaba con su madre en el barco, su marido les esperaba en la Habana, y bajándose en Santiago pensando que era La Habana. Este niño de dos años, el 2004 todavía estaba vivo y le pudimos  hacer un reconocimiento público.

 

Hemos conseguido que el nombre del Valbanera figure en algunas calles de nuestros pueblos, en La Aldea de San Nicolás, en Arucas, en la Autoridad Portuaria en el interior el Muelle, en Telde en la zona de La Garita hay una denominación del Valbanera, y en Castillo del Romeral. Mi visión más que la de editor es tratar, ya que las víctimas del vuelo de Spanair tienen su placa y memorial, las del Valbanera que ya hace 97 años que conmemoramos todavía no hay un reconocimiento público por parte de las autoridades en memoria de los 488 pasajeros que allí reposan eternamente.

 

En octubre del 2014 logramos que en el malecón de La Habana se pusiera una placa conmemorativa con la ayuda del Gobierno de Canarias. Aquí en Canarias no se han preocupado de ello. Queremos trabajar en este proyecto,  ya se divulgo recientemente un video con el título Tras la estela del Valbanera que se emitió en TV Canarias, lo promocionamos y fue elaborado por un cineasta de Tenerife, Federico Pérez Martín. El libro y el video fueron presentados en Madrid. Ahora tenemos un grupo de personas y entidades interesadas en colaborar para la celebración del centenario del Valbanera en el 2019, que son la Real Sociedad Económica de Amigos del País de Gran Canaria, la Real Liga Naval Española, y el deseo de que el teldense don Juan Verde Suárez, asesor de la candidata en la Presidencia de los Estados Unidos, Hillary Clinton, en la promesa de su colaboración para hacer realidad esta conmemoración. La idea, si se encuentra la colaboración necesaria, es formalizar un crucero con la misma trayectoria de navegación del Valbanera, recorriendo los diferentes puertos de escalas, alcanzar el lugar de la tragedia y rendir homenaje a los pasajeros, canarios en su totalidad,  allí sepultados bajo el fondo arenoso de las aguas del Caribe frente a las costas del sur de la Florida. Muchas gracias”.

 

Mario Luis López Isla expresa el agradecimiento y el encuentro con este lugar que le ha acogido por segunda vez. El escritor participó la tarde del pasado lunes 3 de octubre en el XXII Coloquio de Historia Canario Americana 2016, que se celebró en la Casa de Colón del 3 al 7 con el título de Las Ciudades del Mundo Atlántico, encuentro bianual que celebraba su 40 Aniversario en el Centro Americanista de la Casa de Colón, institución dependiente del Cabildo de Gran Canaria. Mario Luis López en su ponencia “El municipio de Cabaiguán: más de cien años de canariedad”, dejó patente las consecuencias de la emigración canaria destacando la gran concentración de isleños, originarios de canarios, dedicados a diferentes oficios, sobre todo al agrícola ganadero, cultivo y manufacturas del tabaco, que sentaron patria y residieron en este municipio de Cabaiguán, de la provincia de Sancti Spiritus, en Cuba.

 

“Me siento muy satisfecho de estar nuevamente aquí. Mi esposa, Ester Lidia Vázquez Seara y yo cuando comencé de director del Museo de Cabaiguán en 1986, hace treinta años, me fui dando cuenta del significado de Canarias para Cuba, porqué los que hicieron el Museo cuatro años antes dedicaron una sala a la emigración canaria en Cabaiguán. En sus inicios y con escasez de medios, en los municipios no había museos, hasta que se divulgó una Ley que permitía la creación de un Museo en cada Municipio. Allí empecé a darme cuenta de la importancia de la emigración canaria, yo que me había criado entre canarios, mi abuela era de La Palma y tenía un tío casado con la hija de mi abuela, que también era canario, siempre el verme rodeado de canarios fue normal para mí. A los pocos años de graduarme como licenciado llegué a este Museo y comprendí el significado de que los canarios estaban ligados a la vida, a la nacionalidad y entidad de Cuba, desde los viajes de Colón; por que los isleños como se les conoce allí han estado muy vinculados siempre al tabaco, así como infinidad de profesiones, pero lo que los distingue es el trabajo del tabaco, también de la caña de azúcar.

 

Existe un libro de Jorge García Galló donde cita que por el año 1540 un indio, como les decían a los aborígenes, le enseñó el secreto a un canario llamado Demetrio Pela, de cómo se cultivaba el tabaco. Desde ahí los mejores vegueros han sido canarios, y ahora sus descendientes lo trabajaron durante los siglos XVIII, XIX, hubo zonas  en el occidente de La Habana y  Pinar del Río, llamaban Vuelta Abajo que se saturaron de agricultores canarios dedicados a estas labores agrícolas, toponimias en pueblos de nombres conocidos como Candelaria, La Palma. Después de la independencia de Cuba  los canarios y otros agricultores se fueron moviendo a otros terrenos vírgenes, y con el aumento del transporte se hacía en barco por la costa cubriendo las grandes ciudades como Santiago y La Habana, en cierta manera comenzaron con lentitud a trasladarse hacia el centro de Cuba. Con el ferrocarril se crearon ramales dirigidos a algunos puertos comenzaron a llegar a la zona de Vuelta, Remedios, Placeta, numerosos agricultores canarios, llegando al municipio actual de Cabaiguán, encontrando algunos datos sobre 1865 había algunos agricultores canarios contados en el barrio de Neiva y  Santa Lucía que pertenecían a Cabaiguán. Encontré que los primeros mártires de la lucha por la independencia de España fueron dos hijos de un matrimonio canario, fusilados en 1870, empezando la guerra.

 

Cabaiguán es un municipio de 598 Kms2, poco menos que La Palma. Surge como punto poblado en 1814 en la guía de forasteros del gobierno colonial como una taberna ubicada en un cruce de caminos, el camino real que unía Trinidad, en Sancti Spiritus con San Juan de los Remedios. Cabaiguán está casi en el mismo centro de Cuba, tal es así que donde se une la autopista nacional y el ferrocarril central es en Cabaiguán como importante nudo de comunicaciones, favorecido desde el siglo XX y durante sus tres primeras décadas (1900-1930), que llegaran tantos canarios fue la inauguración del ferrocarril central en el principal nudo de comunicaciones entre La Habana y Santiago de Cuba.

 

Posteriormente sobre los años 1940 la emigración canaria fue a Venezuela. Cabaiguán hoy es conocida como la capital canaria de Cuba. En el año 1900 vivían unas 2.000 personas, en el año 1919, casí 20.000, la mayoría de este aumento demográfico fue debida a los emigrantes canarios esencialmente palmeros, pero considero que llegaron desde todas las islas hasta de La Graciosa, por conocer a un canario llamado Pedro Barba, como la toponimia en la isla de La Graciosa. En Cabaiguán un 90% de la población vivían en los campos, y durante 300 años fue un reducto ganadero, donde se criaba ganado mayor y menos, cuando llegaron los canarios comenzaron los grandes cultivos de tabaco, manteniendo sus costumbres, formas de vida, gastronomía, de los que hoy les mostramos un libro La cocina Canaria 60 recetas de la abuela isleña, de la escritora Ester Lidia Vázquez, donde se practican estas recetas aprendidas de las abuelas canarias y con las características de la cocina cubana, así como deportes autóctonos canarios como la lucha canaria y otra serie de cosas”.    

 

El libro Emigrante Isleño. Un Herreño en Cuba, obra de Mario Luis López Isla y Ester Lidia Vázquez Seara, escritores cubanos de Cabaiguán, prologado por la investigadora canaria Lidia Iris Carballo Déniz, es un texto acerca de un emigrante canario-aunque herreño, pudiera haber sido de cualquiera de las siete islas- que llega a Cuba con catorce años de polizón, en 1917, en el vapor Valbanera, dos años antes del naufragio-esa mención y otras en el texto, es parte de las acciones para arribar a la conmemoración de centenario en el 2019- pero tiene la característica que como novela, recrea los testimonios reales de decenas de emigrantes canarios que durante treinta años han recogido los autores, casí todos desaparecidos; además, el protagonista es acompañado en su historia y avatares por Cuba, donde cumple cien años de vida sin regresar a Canarias, por emigrantes de todas las islas, así puede encontrarse a un gomero, un palmero, un tinerfeño, un lanzaroteño, uno de Gran Canaria y hasta se hace mención de una virgen de Fuerteventura; en fin, que es un homenaje a los miles de emigrantes canarios que vinieron a Cuba, trabajaron, formaron familia, dejaron su huella y descansan en la mayor de las Antillas.

 

Una presentación que desde el Círculo Cultural de Telde deseamos seguro su éxito en otros lugares de la isla en las que estos escritores descendientes de canarios dan testimonio en esta obra de historias, experiencias, a las que debemos el respeto y la memoria de aquellos que llevaron nuestros horizontes más allá del Atlántico canario, nuestro propio Plus Ultra, nuestros isleños canarios y sus descendientes en la otra orilla, en Cuba. Gracias a Ildefonso Rodríguez y Montse Ramos por cubrir la información gráfica del reportaje. Muchas gracias.

Jesús Ruiz Mesa es colaborador cultural de TELDEACTUALIDAD.

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