TELDEACTUALIDAD
Telde.- Enrique Alonso Morales (Telde, 1979) es licenciado en Historia por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria y también ostenta la carrera en Estudios Eclesiásticos. Imparte docencia en el colegio Santa María Micaela, en Vegueta, centro al que llegó hace nueve años. Visto así, su perfil sería uno más de los miles que pueden encontrarse entre la población grancanaria de no ser porque acaba de descubrir, recientemente, un dato que promete poner 'patas arriba' una parte de la historia conocida del Archipiélago.
Tras dos años de intensas investigaciones y consultas de diversas fuentes historiográficas, Alonso acaba de concluir y publicar en internet un estudio que viene a determinar, a grandes rasgos y según su teoría, que los normandos ya tenían “contactos frecuentes y estrechos” con Canarias tres siglos antes de que se iniciase la Conquista del archipiélago a través de la figura de Jean de Bethencourt (1402). Un personaje llamado Aiute supone la clave en toda esta historia. Y una presunta confusión en la transcripción de su nombre en tiempos inmemorables (se creía que lo escrito era Avito) habría motivado que, hasta ahora, se desconociesen esos primeros contactos entre la población primigenia del archipiélago y los europeos evangelizadores.
El arranque de las pesquisas se sitúa en la figura de Jean Germain o Primo Cabilonense, obispo de la Diócesis de Challons, en Francia, quien en el año 1449 había elaborado un mapamundi espiritual en el que repartía un número incontable de santos -con sus respectivos milagros- por buena parte de la geografía europea. “En este mapamundi se habla de Canarias literalmente. Se dice que son islas ya conquistadas, en alusión a los normandos. Y también se añade que aquí estuvo predicando un tal San Avito Mártir, al que se le atribuye la tarea de haber predicado la corona del martirio en las islas. Esto, entre otras cosas, dio a pensar que los guanches lo mataron, arrojándolo por la Sima”, comenta Alonso.
Pero nada más lejos de la realidad. El tal Avito no existió. “Cuando en Italia tradujeron al latín ese mapamundi, que originalmente se había escrito en francés, alguien entendió que allí ponía Avito. Pero en realidad lo que se había escrito era otro nombre. Confundieron una i y una u con una uve. Ese es el gran problema”.
Perfiles falsos
Los investigadores españoles de la época comenzaron a investigar a este enigmático y presunto San Avito, partiendo de la dificultad de que no existían fechas ni biografía alguna. No lo conocían y en Francia, sin embargo, sabían que había estado en Canarias. “A todo esto estamos a principios del siglo XVI, el siglo de los grandes falsarios porque los historiadores quieren ensalzar el pasado de España y se inventan cosas: Que si vino en el siglo I, que si era romano y amigo del poeta Marcial, que si era misionero, que si cogió un barco en Cádiz... Y todo esto pasó y se heredó hacia adelante. Y se le fueron añadiendo cosas, que si era obispo, que si fue un mártir...Nada de eso venía en la fuente original”, explica un entusiasmado Alonso.
Una buena parte de su trabajo se centró en radiografiar y destripar este tipo de prácticas poco profesionales. “Alonso de Espinosa, fraile de Candelaria y uno de los primeros cronistas de Canarias, hizo referencia a un obispo predicando con los guanches. Abreu Galindo, en el siglo XVII, también habló de San Avito... y encima añadiéndole el hecho de que había sido martirizado en las islas. Luego, Arias Marín de Cuba, teldense que vivió en las Cuatro Esquinas, dedicó todo un libro a rescatar la vida de este santo. Firmó una biografía inventadísima”, asegura. “Además, como estamos en el barroco se le atribuyen milagros y milagros. Luego llegó Viera y Clavijo, ya en el siglo XVIII, quien revisó fuentes y advirtió de que del tal Avito no hay nada de nada, que todo era una invención de los falsarios. Tenía parte de razón, pero se olvidaba de que la fuente no era de historiadores españoles, sino francesa del siglo XV. No tendría por qué se mala en origen”.
A Viera y Clavijo, destaca el historiador teldense, le sucedería en el intento otro prohombre de la ciudad, Gregorio Chil y Naranjo. “Lo retoma todo y, como síntesis, reconoce que hay una fuente y que algo tuvo que haber”.
¿Pero quién fue entonces la enigmática persona que ocupó líneas en el mapamundi de Juan Cabilonense? A raíz de esta pregunta y de repasar lo escrito, Enrique Alonso gira la vista atrás y aporta un par de especulaciones: “Retomando las fuentes podríamos creer que se trataba de San Avito de Braga, que era un viajero. También pudo ser un mártir africano o un obispo de Urci que fue exiliado al entrar los musulmanes en España. Igualmente, existe una leyenda de siete obispos... Nuestro visitante podría ser uno de ellos, pero finalmente llegué a la conclusión de que no era así”.
¿Y cuál fue el motivo que le llevó a ello? Pues, simple y llanamente, un estudio detallado de lo transcrito en aquel añejo mapamundi. “Si te fijas bien en él y en la letra gótica, te das cuenta de que realmente lo que escribió Juan Cabilonense no fue Avite, sino Aiute, con una i y una u. Y al traducir y buscar fuentes de la época te topas con un tal San Adjutor de Vernón. Y entonces todo empieza a cuadrar porque este señor fue un normando que vivió en el siglo XII, porque fue capturado en la primera cruzada y porque probablemente fuese traído a las islas como esclavo por los musulmanes, los piratas berberiscos del Mediterráneo, como la leyenda de las lenguas cortadas nos afirma".
“Mi teoría es que las islas se conocían y eran frecuentadas por los normandos en el comercio de esclavos y en la búsqueda de materias primas tres siglos antes ya de lo que tenemos constancia, que es la llegada de Jean de Bethencourt en 1402. San Adjutor tuvo que estar aquí entre 1099 y 1131 y las crónicas que hay sobre la vida de este señor dicen que estuvo 17 años de cruzadas fuera de Francia. El cayó preso en 1099, en la toma de Jerusalén. Con total seguridad, antes de su muerte San Adjutor de Vermón estuvo en Canarias. Todo cuadra”, asevera.
Motivación
¿Por qué tendrían que estar los normandos pisando ya Canarias con el comienzo del nuevo milenio? “Pues porque hay que tener en cuenta que los normandos están apoyados por los genoveses en la primera cruzada, y que el Mediterráneo está infestado de piratas bereberes y berberiscos. Cada vez se hace más difícil encontrar materias primas y puertos que no sean conflictivos; esto es lo que hace que Canarias sea redescubierta para los normandos a comienzos del siglo XII”, sostiene el autor de este trabajo.
Un apoyo documental más genérico así lo certifica. “La expansión del imperio normando justo en esta época ocupa toda Italia, toda Sicilia y parte del Norte de África. Roger II que, monarca del reinado normando de Sicilia, crea el reinado del Norte de África, que se extendía hasta la zona de bereberes. Este rey mandó realizar un mapa con las posesiones normandas...y en él ya aparecen las Canarias como posesiones suyas e identificadas como las islas de la Calidad”, apunta entusiasmado Alonso.
“Además”, se justifica, “no hay que olvidar que las ermitas de evangelización de las islas responden todas a devociones normandas: Santa Águeda, en Arguineguín, es la patrona de Sicilia; San Nicolás, en La Aldea, no se corresponde con San Nicolás de Tolentino, sino con Nicolás de Bari, una ciudad italiana que acaba de recibir las reliquias de San Nicolás por los normandos. Y, para rematar, la principal ermita de Las Palmas de Gran Canaria no estaba consagrada a Santa Catalina, sino a Santa Magdalena, que es la devoción principal de los normandos”. Las pruebas de cargo, que diría un juez, le van dando cada vez más la razón.
Otra fuentes que justificaría la presencia normanda en Canarias sería la crónica del rey Juan II de Castilla. En ella se afirma que los aborígenes le contaron que habían sido traído a las islas “en tiempos de la toma de Jerusalén, añadiendo que fueron piratas o moros del mar los que los trajeron. Esto da idea del exilio de presos”, subraya.
Más apuntes a su favor. Los genoveses se hicieron con Lanzarote y tenían acuerdos comerciales con los normandos. Los normandos luchaban en tierra; los genoveses, grandes comerciantes, los proveían. Todos en contra del infiel. El propio Le Canarien -la crónica y el diario de campaña de la expedición de conquista- ya en el siglo XV recoge en su prólogo que lo que están haciendo estos aventureros “ya otros 'caballeros' lo hicieron en la Antigüedad, refiriéndose como caballeros a personas como Adjutor”, detalla Alonso.“Las Canarias entraron en la historia europea mucho antes de lo que se cree”, insiste. “Hay un conocimiento de avanzadillas fruto de los normandos”.
Dando por sentado pues que el personaje al que se refería el mapamundi era Adjutor, el investigador teldense ha podido averiguar que este acabo su vida reconvertido como monje benedictino en Francia, donde finalmente moriría.
“Lo más costoso ha sido desvelar quién era este señor. Los historiadores llevaban 600 años dándole vueltas y se entendía casi como que era una invención, pero algo hubo de cierto... y no precisamente lo que se creía hasta ahora”. La gente consultaba la traducción al latín y, sin percatarse, difundía el error con el nombre. Los historiadores españoles indagaban a raíz de esa versión latina y, encima, “la aprovechaban para inventarse el pasado de Canarias”, expone.
¿Y dónde se encuentra esta suerte de Santo Grial que ha echado por tierra este mundo de fábulas? “Pues hay dos copias”, responde el maestro teldense. “Una de ellas está en la Biblioteca Nacional de París y yo la he podido consultar a través de internet junto a otras fuentes. Arias y Abreu Galindo, al parecer, consultaron una fuente escrita que presuntamente se perdió con el ataque del pirata Van der Does a la capital, pero el suyo es aquel San Avito imaginario, el de las grandes gestas. Yo he dado con la fuente original: la descubrí, la transcribí y caí en la cuenta”.
Estructuración
El trabajo que ha concluido puede ya consultarse y adquirirse a un módico precio en internet. “En la primera parte del libro hago un recorrido por lo que se había dicho hasta ahora por si acaso era Avito, aunque realmente es Aiute”, apostilla. El último en abordar este asunto fue el investigador Fremiot Hernández, en La Laguna, quien dio por invención esta figura.
"Pero insisto: a quien se refería aquel mapamundi es a San Adjutor. Hay otro Avito, San Avito de Viena, y el cabilonense lo escribe Avitius. Si el nuestro tuviese el mismo nombre, entonces lo habria escrito de la misma manera y no como Avite".
Antes de concluir, Enrique Alonso aporta el enésimo dato que certificaría su creencia. “Juan Cabilonense participó en el concilio de Basilea, justo el más importante para las islas porque a él se fue con un trasiego de mapas de estas. Portugal y Castilla se disputaban los derechos sobre el archipiélago. Y allí tal vez se escuchó lo de San Avito de Braga, una de las falsas historias que posteriormente fue adaptada para las islas. Castilla, por su parte, dijo que estas formabaan parte de la Mauritania tingitana”, alude
Cuando se le pregunta por el origen de su empecinamiento en desvelar este fenómeno, reconoce que es “un tema recurrente de la historiografía de Canarias durante seis siglos” y que hay “mucha bibliografía escrita hasta hoy día”. Escuchado así, no hay objeción que realizarle.
Su trabajo se puede adquirir ya en Amazon a través de este enlace. En formato apto para tablet puede llegar a alcanzar 100 páginas, ya que no debe pasar de los 70.000 caracteres. Con su tesón, ahora trata de arrojar algo de luz sobre un momento muy puntual del pasado isleño. Y está a la espera de poder publicarlo en papel.. y confiando en que nadie confunda letras ni nada por el estilo.



























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.148