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Telde.- Muchos prohombres de Telde no han logrado ser profetas en su tierra, pero sí que han triunfado allende sus fronteras. Es el caso, sin ir más allá de Inglaterra, de César Quintana, un empresario hotelero que un día puso sus miras en Gran Bretaña, donde montó el hotel Gran Canaria tras unos modestos inicios. El programa El Mostrador, de Radio Faycán, lo entrevistó días atrás tras saber que cientos de niños del municipio llegan hasta aquel establecimiento con sus viajes de fin de curso. TA ofrece la conversación con el empresario en formato audio.
Acompañado por el informador Ezequiel López y el exconcejal Rafael Díaz Toledo, Quintana hizo un repaso de su vida en el Reino Unido. Así, recordó su formación en la escuela de hostelería de Gran Canaria, en la década de los 60, y sus primeras prácticas por diversas localidades europeas.
“Me especialicé en coctelería, aunque soy cocinero y camarero. También hablo siete idiomas y dos dialectos; he estado aprendiendo durante toda mi vida”, apuntó a modo de presentación.
Su trayectoria vital ha sido tan rica como curiosa. El servicio militar le trajo de vuelta a España, donde conocería a su futura esposa. Ya con ella arrancaría su aventura empresarial en 1971, con la adquisición de una pensión. Unos tiempos duros, en los que César pudo hacer 'fortuna' durante los años previos, ya no tanto con su sueldo como camarero, que era de apenas seis libras, sino con los cien que aproximadamente se embolsaba cada mes en concepto de propinas. “Ganaba más que mi padre, que era catedrático”, reconocía.
El gran salto
El paso trascendental lo dio cuando un inversor italiano quiso confiar en él y prestarle el dinero que le hiciera falta “para lo que fuese. Ví entonces aquella casa con 11 habitaciones y la adquirí por 6.000 libras, que era mucho dinero en aquella época”, recalcó ante los micrófonos de la emisora teldense.
Después se fijaría un hotel muy próximo, abandonado y que hizo suyo con otras 23.000 libras. Le puso Gran Canaria de nombre por iniciativa propia después de que a la primera pensión la bautizase con el nombre de Roque Nublo. Ahí comenzó a despegar. “Somos un granito de arena de nuestra comunidad, la española, la canaria y hasta la italiana allí”, matizó tras significar los impresionantes paisajes del lugar donde se alza su establecimiento, Folkestone, con 50 kilómetros de calas “y una playa como Maspalomas, aunque, eso sí, con el agua casi congelada de lo fría que está”.
Pero César no paró. El siguiente paso de este vecino de San Francisco fue montar un restaurante al que llamó La Gruta y que decoró con motivos isleños. Al final, su planta alojativa creció y llegó a cobijar a cientos de niños, destacando siempre el buen trato que recibían y tras atender la propuesta de Díaz Toledo de ofrecer paquetes vacacionales a escolares.
“Le tengo que dar las gracias a él y a los canarios, con ellos he salvado varias temporadas. Los llevo siempre conmigo a todos lados”, musitó al respecto. Tal es su agradecimiento que más de una vez les ha subvencionado parte del alojamiento. “Lo que recibo con el Patronato de Turismo se lo regalo a 600 niños de Gran Canaria y llevo seis años con los mismos precios”, desveló.
Organismos como la Unión Europea han reconocido sus servicios en más de una ocasión, y él no ceja en el empeño de seguir facilitando el acceso a estos periodos de asueto. “Llevo 25 años con los niños canarios y los colegios repiten siempre que pueden. Trato a los niños grancanarios mejor que a mis hijos”, explicó a Lopez durante una amena charla, “porque Canarias ha salvado mi negocio. Y eso empezó especialmente en Telde, aunque hoy día trabajemos con todas las islas”.






























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