TELDEACTUALIDAD
Telde.- Un grupo de vecinos de las calles Ignacio Quintero y Andorra, en el barrio de Jinámar, han patentizado su malestar por el estado que presentan sus vías casi dos semanas después de sucederse el fenómeno de las lluvias torrenciales. Achacan los daños que sufren al mal estado que presentaba la pared anexa a un barranquillo, que se vino literalmente abajo con las fuertes precipitaciones, y a la inacción municipal.
Los afectados detallan que el muro se encuentra detrás de sus casas y que sus demandas de reparación han caído en saco roto en los últimos años. Aseguran que se han cansado de presentar escritos y que ahora, tras el temporal, la indignación se ha apoderado de ellos.
Aún así, los residentes de estas dos conocidas vías del pueblo recalcan que ambas se encuentran muy cerca de la plaza principal y solicitan una intervención inmediata. Entre otros problemas, alegan que no pueden acceder con sus vehículos a las mismas y que prácticamente es un ejercicio de trekking el caminar por ellas “ya que el agua levantó el alquitrán y el barranquillo trajo piedras y mucha basura”. Uno de los afectados, incluso, tiene un niño que requiere de rehabilitación “y la ambulancia no llega por el mal estado de la entrada a la calle”. Tras el agua, lo que ahora les inunda es la desazón.

































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