TELDEACTUALIDAD
Telde.- La sentencia del Tribunal Supremo (TS) por la que se acaba de confirmar la pena de 23 años de prisión impuesta al enfermero Iván Ramírez por el asesinato de su esposa Laura González -ambos residentes en La Pardilla- destaca entre los indicios que han ratificado la pena el hallazgo en el cuerpo de la víctima de medicamentos y sustancias no pautados como talio, barbitúricos e insulina.
Junto a todo ello, la existencia en jugo gástrico de benzodiacepinas y opiáceos que se administran por vía oral, la presencia de esas mismas sustancias en días en los que no se habían administrado y las crisis de la paciente en momentos en los que estaba con su marido o éste acababa de irse. Todo eso ha pesado nuevamente en su contra y ha hecho que se haya tumbado el recurso presentado por su abogado.
El fallo, conocido en la mañana de este jueves y ante el que se podría interponer un recurso de amparo en el Tribunal Constitucional, recalca que el condenado tenía acceso al cuarto de medicamentos y que, además de conocer la historia médica de su mujer y de contar con los conocimientos precisos para administrar los medicamentos, era un gran profesional reclamado por el coordinador de enfermeros de la UMI del Hospital Insular.
La sentencia detalla que, como reconoce el jurado, el condenado "tenía los conocimientos, los medios y la oportunidad", bien en el domicilio familiar, bien en la UMI, donde el biombo le proporcionaba intimidad, bien en la planta de Medicina Interna y subraya que una vez ordenada la restricción de visitas cesaron los episodios de hipoglucemias. En este sentido, hace hincapié en que el jurado dio más credibilidad a la argumentación y a la prueba ofrecida y llevada a cabo en el juicio por las acusaciones, que sostenían la existencia de un asesinato, que a la teoría ofrecida por la defensa, basada en la existencia de una enfermedad genética desconocida con padecimiento de síntomas diversos.
La Sala explica que tanto el jurado como la Audiencia Provincial de Las Palmas razonaron que si bien es cierto que la insulina no causó la muerte de la mujer, los peritos explicaron que su administración con los consecuentes efectos de hipoglucemias y paradas, debilitaron enormemente su organismo, apreciándose en el corazón múltiples microinfartos.
Los magistrados concluyen que del examen interrelacionado de todos los elementos indiciarios se constata como las diversas piezas encajan perfectamente y ratifican la plena racionalidad del análisis y la conclusión extraída por el tribunal sentenciador.
En su día, el caso Talio, que fue instruido por la magistrada Virginia Peña en los juzgados de Telde, generó una gran expectación mediática por la forma en la que se había sucedido. La pareja protagonista de esta historia residía desde hacía unos años en la calle Marconi del barrio teldense de La Pardilla muy cerca de la iglesia.
Sentencia del Tribunal Supremo sobre el denominado Caso Talio






























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