TELDEACTUALIDAD
Con su simpatía y desparpajo arrancaron cientos de carcajadas entre el público, que asistía atónito a sus continuas ocurrencias.
Sin duda, se convirtieron en los protagonistas indiscutibles de la comitiva teldense.
Más de uno se dejó la garganta pregonando a la antigua usanza la calidad del género que portaban, anunciado también a toques de caracolas. “Pescaito fresco de la playa de Melenara, oiga”. “Sardinas, salemas, brecas y puntas de calamares”. E incluso estuvieron a punto de cerrar alguna venta.
Ataviados con la vestimenta de la época y con útiles de venta como cestas de mimbre, balanzas y algún que otro aparejo, se presentaron a los pies de la patrona de la Diócesis de Canarias y le ofrecieron su aportación, fruto de un oficio marinero que antaño fué sustento de cientos de familias de la costa de Telde y que hoy subsiste a duras penas como actividad económica que tiene en el puerto de Taliarte su base principal.
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