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Yeray Santana (Foto TA) Yeray Santana (Foto TA)

Ay mi niño

TA ofrece un nuevo artículo de Yeray Santana

Dojeda Domingo, 30 de Agosto de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- Yeray Santana Falcón, vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, ofrece una nueva entrega de su colaboración científica en TELDEACTUALIDAD. En esta ocasión, trata sobre el cambio climático y sus causas.
 
Ay mi niño
Yeray Santana
El cambio climático siempre ha generado dudas entre nosotros o, al menos, esa ha sido mi impresión desde la primera vez que oí hablar de ello. La comunidad científica parece estar de acuerdo con que estamos pasando por un cambio global, pero para otros la cuestión no es tan sencilla. Todos acudimos extrañados a 2010, el verano más caluroso en Europa desde el año 1500, y no salimos de nuestro asombro cuando empezamos a oír los estruendosos sonidos de las tormentas que nos han llegado este Agosto.
 
Pero, ¿es ésto debido al cambio climático?, y si lo es, ¿está causado por la acción humana? Todo apunta a que sí, que nuestro exceso de emisiones de gases invernadero está provocando cambios a nivel global en los procesos climáticos que están alterando la Tierra tal y como la conocemos. Sin embargo, a lo largo de la historia (ya no de la Tierra que sí ha sufrido de muchos cambios, sino de la historia humana) han sucedido varios cambios en el clima en momentos en los que los humanos no teníamos la fatídica capacidad de alterar las condiciones climáticas. Por un lado, la temperatura media global ha ido creciendo en los últimos 150 años, pero entre los años 1940 y 1980, aproximadamente, la tendencia de ascenso de la temperatura se estancó. Por otro lado, observando registros paleoclimáticos se puede observar que, en Europa se dio un periodo de varios cientos de años con una temperatura anómalamente baja, lo que se conoce como “La pequeña Edad de Hielo de Europa” y que concluyó en el siglo XIX. Este periodo fue, a su vez, precedido por un periodo cálido conocido como “Periodo cálido medieval”. Y si miramos aún más atrás veremos que a lo largo de los últimos 300-400 mil años el clima de la Tierra ha ido fluctuando sin nuestra ayuda.
 
Esto no quiere decir que nuestra acción no sea importante ya que incluso aunque este calentamiento que sufrimos sea consecuencia de un proceso natural, la acción humana lo está incrementando y acelerando. Pero sí quiere decir que hay fenómenos de cuyo origen no tiene que ver la acción antropogénica, y que son el resultado de procesos incontrolables. Uno de esos fenómenos naturales tiene lugar en el océano Pacífico, y tiene un nombre bastante conocido y sencillo; El Niño. Este fenómeno, también conocido como ENSO (de El Niño Southern Oscillation), tiene su mayor incidencia en las costas de Perú-Chile, pero desestabiliza todo el sistema climático terrestre. Se trata de un fenómeno con una ocurrencia cíclica de entre 3 a 7 años en el que se han puesto bastantes esfuerzos en su estudio para ser capaces de predecir su ocurrencia e intensidad. Estamos a las puertas de un evento muy intenso según los expertos así que vamos a conocer algo más de este fenómeno climático.
 
Antes que nada hay que decir que su amistoso nombre se debe a que los pescadores sudamericanos observaron que cada ciertos años, las frías aguas que bañan sus costas se calentaban en época navideña haciendo desaparecer su sustento; el pescado. Realmente el Niño es algo más complicado que sólo un calentamiento de las aguas, y tiene su origen en un cambio en el patrón de movimiento de las corrientes oceánicas del Pacífico central, a consecuencia de un debilitamiento de los vientos Alisios. Estos vientos, cargados de humedad, convergen normalmente en el oeste del Pacífico en una zona donde el mar está relativamente caliente, lo que provoca una intensa convección que se traduce en lluvia. Parte de ese aire se eleva y vuelve seco hacia el este donde vuelve a descender cerrando la conocida como Célula de Walker. En esta situación normal, estos vientos desplazan las aguas superficiales cercanas al continente americano hacia el oeste formando la conocida como corriente Sur Ecuatorial, y generando el afloramiento de aguas profundas en las costas. Al aflorar aguas profundas más frías y cargadas de nutrientes permiten que en esta zona proliferen los organismos fotosintéticos (fitoplancton) al aunarse las dos propiedades que limitan su crecimiento; la disponibilidad de nutrientes y la luz. Por un lado, los organismos necesitan cierta cantidad de luz para hacer la fotosíntesis así que no pueden estar en zonas muy profundas, pero además, necesitan de nutrientes en las formas químicas adecuadas para que ellos puedan asimilarlos. Por hacer una comparación, podríamos decir que nosotros no somos capaces de tomar azufre en su estado puro, pero lo tomamos en la alimentación en formas más beneficiosas como los sulfitos. De igual forma, los organismos planctónicos necesitan formas de carbono, nitrógeno, fósforo, etc, específicas que, irónicamente, abundan en profundidad. Por ello, cuando se aúnan las dos circunstancias el océano se convierte en un vergel de vida y, económicamente, en un banco pesquero muy fructífero.
 
Durante el anómalo periodo de El Niño, la acción de los vientos Alisios se debilita lo que hace variar esa célula convectiva de la que hablábamos. Esto provoca que las temperaturas del agua superficial suban al este del Pacífico tropical provocando un clima cálido, y cese el afloramiento, se detiene la producción de fitoplancton, por lo que se reduce la pesca en la zona americana. Además, las aguas cálidas del oeste se desplazan hacia el centro del océano variando completamente la célula de Walker hasta que se invierte. Esto lleva asociado un enfriamiento en la zona asiática del Pacífico y la sustitución de un clima cálido y húmedo, por otro frío y seco. Todos estos cambios, por supuesto, van acompañados de alteraciones en las poblaciones de peces, en los recursos hídricos, en la aparición de tormentas en el lado americano, y de sequías en el lado asiático, etc.
 
Pero no sólo se ven afectadas estas dos zonas. En general, los periodos de El Niño comienzan en invierno y duran unos 18 meses. En los estadíos maduros del fenómeno, el cambio en el patrón de circulación puede alterar el patrón global de circulación oceánica y el clima global. En especial, cuando se dan fenómenos intensos, en los que los cambios en la temperatura normal del agua son mayores a 1ºC, El Niño afectará a todo el planeta. Se dan por hecho influencias en Australia, en Estados Unidos, en Indonesia, en India, etc. En sitios más alejados como Europa es difícil ligar los cambios con episodios de ENSO. Se tiene más o menos claro que afecta a la zona mediterránea y a la macaronesia alterando algo las temperaturas, pero es muy difícil de estudiar ya que en el clima intervienen muchos factores y se necesitaría aislar el efecto de El Niño.
 
Este año, los programas de seguimiento del fenómeno anuncian uno de los acontecimientos de El Niño más intensos de los que se han registrado. Se esperan anomalías en la temperatura de más de 2ºC!! Globalmente se ha comprobado que el año Niño es más cálido de lo normal a consecuencia del “desbarajuste” que provoca en la circulación global. De hecho, el Niño 1998 fue uno de los más intensos, y ese año fue uno de los años más calurosos que se han registrado. Los americanos, en especial, los californianos ya ven un pequeño alivio a su sequía ya que este fenómeno traerá abundante lluvia, quizá demasiada, y los asiáticos por su parte saben que será un año muy malo por las sequías y, desgraciadamente, por la pobreza que eso traerá.
 
Veremos qué efectos llega a provocar este nuevo evento, que tendrá su punto maduro este otoño y continuará hasta bien entrada la primavera. Seguro que oiremos acontecimientos climáticos en la zona del Pacífico que serán causa de este evento y, quizá, en 2016 las temperaturas de las islas sean algo mayores, puede que a consecuencia de ello. Puede que sólo a consecuencia nuestra.
 
Curiosidad...Parece que nos vamos acercando al futuro, por lo menos al futuro que llevamos viendo en películas y leyendo en novelas, el futuro de las máquinas inteligentes. Y un paso más se está dando en el lado americano. En Florida comienza un programa piloto de camiones no tripulados que se desplazarán por sus carreteras sin nadie al volante. Éstos pueden seguir un camino trazado por GPS, seguir a un coche, y ser controlados remotamente. Dentro de poco se hará realidad la posibilidad de no tener coche, sino de “llamar” a uno, como hoy día se hace con los taxis, y que éste venga a nuestra ubicación, nos lleve a nuestro destino, y se dirija a por su siguiente cliente. Tal y como las cosas avanzan, creo que no nos queda mucho que esperar y ver una nueva forma de desplazarse por Telde.
 
Yeray Santana Falcón es vecino de Telde y doctorando en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.
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