TELDECTUALIDAD
Telde.- Cientos de ciudadanos de Telde se desplazaron este sábado a la capital de la Isla para disfrutar de la gran cabalgata del Carnaval, uno de los máximos exponentes de participación ciudadana que cada año reúne a más de 200.000 mascaritas y un centenar de coches engalanados y carrozas que acompañan a la Reina, al ritmo de la música de las batucadas. TA ofrece reportaje gráfico
El desfile, que recorrióe la ciudad de sur a norte, es uno de los paradigmas de diversión, trasgresión y libertad del Carnaval, y un acto que, además, adquiere carácter de concurso ya que cuenta con un jurado que valora los coches y carrozas participantes.
Cabalgata del Carnaval de LPGC-2015
José Francisco Fernández Belda
La alegría popular y la desbordante imaginación de las gentes, incluyendo a miles de visitantes, tomó las calles de la ciudad de Las Palmas de Gran Canaria para participar el sábado día 14, en la gran Cabalgata del Carnaval 2015. Las pretensiones de que el desfile fuera ordenado dentro de lo razonable, una vez más, fue imposible. La participación masiva de personas disfrazadas y sin disfrazar, llenó las calzadas y las aceras por donde transcurría la Cabalgata, bailando, brincando, riendo, moviendo las caderas y divirtiéndose al son de las alegres canciones y el ritmo frenético de las batucadas. Y también bebiendo, algunos hasta el agua de los floreros.
Como en esta edición el tema genérico propuesto era “Las mil y una noche”, las Sherezades, Aladinos, califas, magnates árabes cargados de petrodólares y también, como contrapunto, no faltaron a la cita cruzados y caballeros templarios. Envidia, con un punto lujurioso, causaba ver a los sultanes con su harén rodeándoles y mimándoles.
Como el Carnaval siempre tiene un punto reivindicativo de la realidad social y política del momento, se pudo ver algún que otro Ali-Babá haciendo campaña electoral. “Para que te roben los políticos, vótame a mí que ya sabes que sólo somos 40”, decían entre los aplausos y las risas cómplices de los espectadores.
Alguna que otra mascarita de las ataviadas con atuendos árabes, cuando posaban para los fotógrafos, escondían oportunamente el vaso con la bebida alcohólica, ron o whisky, sustituyéndola por una inocente naranjada o limonada. Eso sí, elaborada con frutas del país, que una cosa es una cosa y otra cosa es exponerse a las iras de algún imán que “prescriba” como cura espiritual una tanda de latigazos.
Pero como el Carnaval es transgresión, alegría, diversión e imaginación en los disfraces, lo mejor es dejar al lector con la galería de imágenes, que en estos casos, si es cierto que valen más que mil palabras. Al menos, estero y deseo, que les arranquen una sonrisa si no una carcajada que les haga olvidar las penas del día a día. Ahora es Carnaval, ya vendrán mañana las cruces cotidianas y la Semana Santa. Cantemos con Sindo lo de “dale, dale, dale al cuerpo lo que te pida...”.
(Foto Antonio Alí)
(Foto Antonio Alí)
(Foto José Francisco Fernández Belda)
(Foto José Francisco Fernández Belda)
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