TELDEACTUALIDAD
Telde.- Natalia Rodríguez Rodríguez tiene 12 años y todavía se enfrenta al aprendizaje de la lectura y la escritura en un aula enclavada en Telde. Debería estar en secundaria, pero padece un 79% de discapacidad, sufre síndrome de Down.
Pese a su situación, el pasado 25 de julio el Gobierno de Canarias le comunicó que pasaba del grado 2 al 1 de la Ley de Dependencia, con lo que desaparecía cualquier derecho a prestación institucional, según se detalla en un reportaje de David Ojeda publicado en Canarias7.
Este no era más que un nuevo capítulo de los desencuentros y decepciones que sus padres, José y María del Pino, han tenido con esta ley desde su puesta en marcha en 2007. “La primera vez que la solicitamos fue en 2008, a principios de año. Y hasta septiembre de 2011 no nos comunicaron que nos la aprobaban. 250 euros, que nos los bajaron, para subirlos en marzo de este año 14 euros. Lo curioso es que se la subieron para bajarla enseguida. En julio le bajaron el grado y ahora no percibe ninguna ayuda”, explica agotada María del Pino.
Ahora han entrado en una ciénaga burocrática. Desde que recibieran siete meses atrás la comunicación que cercenaba cualquier apoyo institucional han presentado tres recursos. El primero de ellos en el mes de agosto, seguido por uno en septiembre y otro en agosto.
Vuelven al punto de partida. A recorrer las casillas desde la misma salida que en 2008 les tuvo prácticamente cuatro años esperando por una respuesta. El primero de los recursos, el del mes de agoto, ni siquiera figura consignado en los archivos del Gobierno, que lo ha extraviado. Otro de ellos les informan de que ha sido remitido a Tenerife. En definitiva, la situación actual es que les han comunicado que Natalia volverá a ser evaluada en el mes de junio. Luego a esperar respuesta de nuevo.
José Rodríguez, padre de la niña, observa de pie desde la puerta del salón mientras su mujer detalla la pesadilla administrativa en la que se encuentran. Pero hay un momento en el que no puede más y decide intervenir en la conversación: “Esto es tremendo. Cuando nos visitó la persona encargada de hacer el informe nos dijo cosas como que Natalia ya podía bajar sola a tirar la basura. Ella es muy cariñosa y, además, vivimos en Las Ramblas de Jinámar, casi una autopista, hasta yo como adulto tengo que tener muchísimo cuidado para tirar la basura”, expone indignado.
Natalia, además, en sus solo 12 años de vida ha sufrido cinco operaciones. Problemas de espalda u oídos la han llevado al quirófano demasiadas veces para su joven existencia. Ahora está esperando hora para su sexta intervención, en la que le tienen que quitar algunos dedos de los pies por una malformación que le obliga a llevar unas zapatillas varias tallas más grandes. “Nos han dejado sin ninguna ayuda. Ella tiene que acudir regularmente a tres médicos en Las Palmas; uno en el Materno, otro en el Insular y uno más en el Hospital Insular. Tenemos que coger dos guaguas a la ida y dos a la vuelta. Ella ya paga, con lo que debemos abonar ocho viajes entre las dos cada vez que nos desplazamos”, expone su madre.
A todo eso, Natalia siempre contesta con una sonrisa y un beso cariñoso. Esta Navidad ganó el concurso de tarjetas navideñas organizado por la Obra Social de CajaCanarias. Y, hasta que los dedos de los pies se convirtieron en un obstáculo demasiado difícil de afrontar, se desenvolvía como cinturón naranja de kárate. Ahora vuelve a pelear, sin temor ya a las complicaciones de la vida, porque se vuelva a considerar su situación administrativa como dependiente.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.147