TELDEACTUALIDAD
Telde.- El Servicio Canario de Salud ha aceptado indemnizar con 13.600 euros al hijo de una paciente del geriátrico de Telde Nuestra Señora del Mar por el sufrimiento que le provocó ver cómo su madre era atendida con “desidia” y sufría una fractura en el brazo por falta de cuidados. El Consultivo consideraba razonable darle 50.000 euros.
La directora del Servicio Canario de la Salud Juana María Reyes firmó el pasado 7 de julio la resolución que, agotando la vía administrativa, acepta indemnizar con 13.692 euros al hijo de una mujer que estuvo ingresada en la Residencia Médica Asistida Nuestra Señora del Mar de Telde por los “daños morales” que sufrió como consecuencia de la asistencia que recibió su madre en el centro entre 2007 y 2008, según se detalla en una información publicada por Canarias7.
La mujer falleció en febrero de 2009 en El Sabinal, después de que su hijo lograra el traslado de centro que llevaba meses pidiendo.
La dirección del Servicio Canario de Salud, de acuerdo con un dictamen del Consejo Consultivo favorable a la reclamación, declara probado que existió una relación directa entre el trastorno de ansiedad generalizado que acusó el hijo de la paciente, un reputado abogado de Las Palmas, y “las preocupaciones, angustia e impotencia” que sufrió por la “atención inadecuada” que recibió su progenitora en el centro concertado, un trato que el Consultivo y el SCS describen como “de cierta desidia, a pesar de las quejas de su hijo, sin que los responsables del establecimiento adoptaran las medidas necesarias para que se tratara con dignidad a la enferma, incapaz de valerse por sí misma”.
El caso fue tratado ampliamente por Canarias7 a principios de 2012, mientas se tramitaba la querella del abogado contra la clínica, que acabó archivándose por prescripción, si bien ya la Audiencia advirtió que la causa tenía fundamento. Aparecieron varios casos más de trato irregular en el centro.
Trato sin dignidad
El Consultivo tomó como referencia para su dictamen , entre otros, el informe del médico forense, que advirtió que en el geriátrico había una notable carencia de personal y que la rotura del humero de la paciente no fue descubierta o por el centro sino “gracias a la insistencia del querellante “. Según la pericial, tal fractura “pasó desapercibida por los facultativos”.
Agrega que a pesar de las quejas del hijo “los responsables del establecimiento no adoptaron las medidas necesarias para que se tratara con dignidad a la enferma incapaz de valerse por sí misma”.
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