JUAN SANTOS
Tremendo castigo para jugadores, club y afición y para la sociedad grancanaria a causa de la amenaza de invasión del terreno de juego por un grupo de aficionados, situación vivida en los últimos minutos del partido entre la unión deportiva y el córdoba en el estadio de Gran Canaria y que tuvo como consecuencia que el equipo que ya saboreaba la Primera División permanezca en Segunda la próxima temporada.
En un estadio repleto con mas de 31000 espectadores y la retransmisión del partido para toda España por televisión son los elementos festivos de una previsible ascenso a Primera División para Las Palmas. La actitud de unos cientos de espectadores invadiendo el terreno de juego cuando sólo quedaban 90 segundos de partido han dado al traste con la fiesta, con el ascenso y con la ilusión de muchos grancanarios y canarios en general que ahora se encuentran avergonzados digiriendo este cáliz, este hecho vergonzoso que va destilando, según pasan los minutos, aspectos, significados, responsabilidades, culpabilidades, inocencias y actitudes.
Pasadas unas horas ya circulan por las llamadas redes gran cantidad de análisis e interpretaciones de todo tipo. Está junto a la broma y el chiste el comentario lastimero, la pena o la indignación y el exabrupto.
Los terrenos de juego no puede estar vallados ni con otros medios como fosos o muros que impidan el acceso para el público si fuera necesario por una situación de emergencia o seguridad.
Ni la sociedad ni el buen sentido aconseja llenar el campo de policías para disuadir de conductas que no son de recibo.
Lo que convierte cualquier espacio público en un espacio seguro es la cosa más elemental de mundo, la educación. Si hay una mayoría educada en el respeto a las normas, libremente, democráticamente asumidas y llevadas a la práctica se garantiza el orden y funcionamiento de la sociedad.
Las normas que estos aficionados han olvidado son sencillas:
1º, no se puede invadir el campo de juego.
2º, Si a pesar de que está prohibido se tiene intención de hacerlo porque se quiere celebrar el ascenso del equipo se debe esperar hasta que el árbitro dé por acabado el partido y el resultado ya sea inamovible, de lo contrario tu equipo no puede subir.
¿Cómo es que tenemos a tantos jóvenes incapaces de analizar una situación tan elemental?
¿Qué situación de la vida cotidiana pueden afrontar estos jóvenes incapaces de entender lo que les conviene y de actuar de modo coherente?
¿Por qué esta entrega al caos sin pensar en las consecuencias?
¿Dónde han aprendido estos jóvenes esta conducta?
¿Por qué no se les ha corregido esta incapacidad para usar la inteligencia y controlar los deseos antes de que estos te lleven al desastre?
Me pregunto qué porción de los jóvenes canarios está representada por estos los invasores del terreno de juego del Gran Canaria. Conocemos gran cantidad de jóvenes, preparados, inteligentes. Normales. Pero el problema existe y lo tenemos delante y hoy nos ha hecho pagar un alto precio.
Esto sugiere algo de fracaso social y educativo. Supongo que todos tendremos nuestro grano de responsabilidad.
Debemos tomar conciencia de estos hechos y analizar qué ha fallado. Al observar las acciones de estos jóvenes en el Gran Canaria me parece grave su actitud que refleja carencias educativas y sociales, pero más me atormenta, su torpeza, su carencia de sentido común para actuar y conseguir lo que se desea. Supongo que todos queríamos lo mismo, el ascenso del equipo.
A algunos les parecerá justo el enorme castigo. Creo que no merece la afición, ejemplar por su comportamiento y fidelidad al equipo, este desproporcionado castigo.
Tal vez de esta manera cruel aprenderemos algo tan sencillo como que no se puede invadir el campo o, al menos, no hasta el que árbitro pite el final y así sea posible subir otro año de estos.
Por cierto, en este análisis o mea culpa que propongo en el que debemos encontrar causas y soluciones para este pequeño o gran problema creo que debo comentar, por la enorme fuerza que tienen las imágenes, las numerosas veces que la tele ha pasado las invasiones de campo cuando el último ascenso a primera en el Estadio Insular o el ascenso a segunda, años más tarde, en el Gran Canaria. Imágenes espectaculares y emotivas sin duda pero, tal vez han sido el ejemplo a tomar por algunos.
Que esto nos sirva para mejorar en próximas y parecidas situaciones.
Juan Santos Peñate es vecino de Telde y maestro jubilado.
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