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Imagen de archivo del traslado del cuerpo sin vida de Félix Sarrías (Foto TA) Imagen de archivo del traslado del cuerpo sin vida de Félix Sarrías (Foto TA)

La Audiencia inicia la próxima semana el juicio por el crimen de Félix Sarrías en 2011

Los cuatro implicados en el asesinato con pinchos de barbacoa se enfrentan a penas de prisión de hasta 31 años

Cristina Miércoles, 12 de Marzo de 2014 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- La Sección Sexta de la Audiencia Provincial de Las Palmas comienza el próximo lunes el juicio por jurado popular contra los cuatro acusados de asesinar a Félix Sarrías y de incendiar su vivienda en la calle El Roque en abril de 2011. La vista tiene previsto culminar el día 20 de marzo.
 
Diferentes son las penas que pide el fiscal para los cuatro implicados en el crimen conocido como de los pinchos. Jonathan Reseco Valido se enfrenta a un total de 31 años de prisión (25 años por asesinato, 3 por incendio y 3 por amenazas). Por otro lado a Alberto de la Fe Vega se le solicita 28 años, 25 por asesinato y 3 por amenazas.
 
Las dos mujeres acusadas, María Rodríguez Santana y Rita Calero Toledo, novias de los principales implicados, se enfrentan ambas a una pena de 13 años por asesinato y de 8 meses por incendio.
  
Félix Sarrías Parra, de 48 años, apareció muerto el 11 de abril de 2011 en su casa de la calle de Alonso Rodríguez de Palencia, en el sector de El Roque. La Fiscalía entiende que, tras una discusión, los procesados atacaron a la víctima de forma inesperada con un cuchillo, le rompieron la mandíbula y después le clavaron cinco pinchos de cocina en el lado derecho del cuello. Posteriormente le prendieron fuego y esperaron hasta cerciorarse de su muerte.
 
El denominado crimen de los pinchos
Tal y como informó TELDEACTUALIDAD en abril de 2011 a los pocos minutos de producirse el hecho, el cuerpo de Sarrias apareció semicalcinado en el interior de una vivienda terrera de San Gregorio donde el día anterior se había producido un incendio, que fue sofocado por personal del parque zonal de bomberos de La Garita. El hallazgo del cuerpo sin vida de Félix lo localizó su hermana entre los restos de la casa quemada.
 
A partir de ese momento la Policía Científica de la Comisaría del CNP de Telde emprendió una investigación para esclarecer este suceso, toda vez que los bomberos que actuaron para apagar las llamas en dos habitaciones de la casa no se percataron de la presencia del cuerpo sin vida que fue hallado por su hermana al entrar en la vivienda objeto del siniestro.
 
A partir de este momento, la Policía Nacional centró sus investigaciones en el entorno más cercano del fallecido y llegó a detener a Francesco I., italiano de 61 años y amigo personal de Sarriá, por su presunta implicación en el suceso. Tras permanecer unas horas en los calabozos de la Comisaría de Telde, pasó a disposición judicial.
 
Francesco, que residía desde hace unos 20 años en Gran Canaria, llevaba varios meses conviviendo con la víctima y, según testimonios vecinales, se encargaba de asearlo, cuidarlo y darle de comer dada la situación de minusvalía que el vecino de la calle del sector de El Roque padecía desde que hace cerca de una década, tras un derrame cerebral.
 
Sin embargo, la jueza Natalia Bayoll, tras tomarle declaración como imputado, le dejó en libertad provisional, toda vez que ni ella ni la fiscal Pilar Rodríguez hallaron indicios para encarcelarle. Además, el italiano negó de manera rotunda su implicación en el crimen.
 
Los investigadores barajaban el crimen pasional como hipótesis principal y, por esa razón, se arrestó a Francesco, aunque el imputado negó que tuviera una relación sentimental con la víctima.
 
Nuevas pesquisas
A partir de las pruebas científicas halladas en el domicilio de Félix Sarriá, las pesquisas policiales se orientaron en otra dirección que llevaron a los investigadores a centrar su atención en unos jóvenes con los que, al parecer, la víctima mantenía una estrecha amistad. Algunas fuentes apuntaron entonces que se trataban de jóvenes conflictivos que estuvieron recluidos en un centro de menores de Telde y que uno de ellos podría estar relacionado con otro triste suceso ocurrido años atrás en Valsequillo y no suficientemente aclarado en su momento.
 
Cuatro jóvenes, uno de ellos una chica con familia afincada en San Gregorio, fueron detenidos en las siguientes semanas.
 
Asesinato con alevosía y ensañamiento, obstrucción a la Justicia y un delito de incendio con peligro para las personas son las acusaciones que la fiscal María Eugenia Rodríguez ya ha concretado por las que serán enjuiciados los cuatro implicados en el crimen de Félix Sarrias Parra con cinco pinchos de barbacoa clavados en el cuello.
 
La fiscal considera posibles autores de un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento a Jonathan del Cristo Reseco Valido y Alberto de la Fe Vega, así como de otro delito de incendio, obstrucción a la Justicia y una falta de amenazas (estos dos últimos hechos sólo se los atribuye al primero de los imputados). También entiende el ministerio público que las parejas de ambos son cómplices de asesinato e incendio.
 
La fiscal sostiene que la agresión mortal se desencadenó "por una discusión sexual entre los cuatro acusados", los cuales pasaban esa madrugada del 11 de abril de 2011 en casa de Félix.
 
En el fragor de esa discusión, Jonathan y Alberto "cogieron un cuchillo de 12 centímetros" y atacaron a la víctima de forma "sorpresiva e inesperada", pues se aprovecharon de la confianza brindada por el anfitrión en su propia casa. La fiscal añade que Félix falleció de una certera cuchillada en el lado izquierdo del pecho que le afectó al pulmón. La víctima trató de defenderse, pero le golpearon con un objeto contundente y le rompieron la mandíbula. También "le clavaron cinco pinchos de cocina metálicos en el lado derecho del cuello". Luego lo dejaron en la habitación y le prendieron fuego con un acelerante, al tiempo que sus parejas se quedaron en el escenario del crimen y esperaron a que acabaran. Las llamas alcanzaron toda la vivienda y pusieron en peligro a los vecinos del edificio contiguo, según los hechos relatados por la acusación pública.

Porros
Félix comenzó a relacionarse con los acusados a principios de 2011. La fiscal sostiene que solía ir a casa de ellos a "fumar porros", pero ninguno de los imputados sentía afecto por él, sino que se "burlaban de su minusvalía y le robaban dinero con frecuencia".
 
Poco antes del crimen, el 3 de abril de 2011, Félix llegó a denunciar a Jonathan y María por robarle el móvil, pero retiró la denuncia por las amenazas de éstos. La pareja vivía sin electricidad, en condiciones muy precarias y sin recursos para atender a su hija. Jonathan también "tenía amenazado a todo el entorno familiar" de la víctima, en concreto a una testigo que iba a declarar en el Juzgado de Telde. Así lo recogen las llamadas intervenidas por la Policía Nacional.
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