Tras una larga temporada de muchos decibelios y de violencia acústica para el vecindario, parecía que la tranquilidad volvía a la playa de Melenera. Atráss quedaban interminables fiestas rocieras, fiestas del orgullo gay, escalas en hi fi, verborreas de locutores chillones etcétera.
Por fin la playa de Melenara recuperaba su esencia como lugar para poder disfrutar de la naturaleza con tranquilidad, practicar deporte o disfrutar de las terrazas de los restaurantes. Pero no, todo era un espejismo, pues en la noche del sábado día 3 de octubre a la Concejalía de Playas no se le ocurre otra cosa que autorizar unas clases de bachata en la arena. Eso sí, con los altavoces a todo volumen.
¿No se puede moderar la potencia de los altavoces? ¿es el lugar más adecuado la arena para este tipo de actividades? Creo que más que potenciar esta zona lo que están haciendo es cargándosela y además, pienso que si estas actividades son imprescindibles, se tendrían que repartir entre el resto de las playas del municipio.
Ni un concierto hemos visto celebrarse en Salinetas, ni un acto en Playa del Hombre o en la Hoya del Pozo. Todo recae en Melenara y creo que ya está bien.


























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