TELDEACTUALIDAD
Telde.- Este sábado se cumple un triste aniversario, el del fallecimiento del empresario teldense José Antonio Perdomo en Panamá. El marido de la exconcejala Laly Sánchez (Ciuca) fue víctima de un brutal ataque protagonizado, presuntamente, por tres cazadores furtivos que aún están a la espera de juicio en el penal de Nueva Esperanza. Fue un 12 de diciembre de 2012... y hoy, tres años después, sigue pendiente de resolución.
La última noticia que se tuvo al respecto fue adelantada por este periódico digital en octubre. Luis Alfredo Ramos, Ermenegildo Prestán Mogoruza y René Antioco Ovalle, alias Pirru, debían ser conducidos ante el Segundo Tribunal Superior de Justicia de Panamá para asistir a una audiencia, una especie de vista previa en la que la fiscal Lourdes Cedeño concretaría el total de años de prisión que pide para cada uno de ellos por el asesinato de Perdomo y de su amigo, el tinerfeño de origen alemán Miguel Untiedt, propietario de la finca de Caño Ciego donde aparecieron los cuerpos con múltiples heridas de bala y de arma blanca.
Pero un problema en el traslado de los imputados impidió la celebración del acto, que primeramente se había fijado para el mes de abril y luego había sido pospuesto a octubre, después de que las defensas de Ramos, Prestán y Ovalle presentasen nuevas pruebas para intentar eximirles de los hechos que se le achacan. Desde entonces, no ha habido novedades. Este periódico contactó con el gobierno panameño esta misma semana y sólo pudo certificar que el juicio seguía “pendiente de celebración”.
Por la brutal muerte del teldense y el tinerfeño, que tuvo lugar en la provincia de Colón, la fiscal cuarta superior del primer distrito judicial de Panamá imputa a los tres jóvenes la presunta comisión de delitos contra la vida y la integridad personal (homicidio doloso) y contra el patrimonio económico (robo).
Todos fueron llamados a juicio el 22 de mayo de 2014 tras el cierre inicial de la instrucción y la emisión de una resolución, la número 94, del referido órgano centroamericano y, en un principio, la vista se iba a desarrollar el pasado seis de abril, pero fue aplazada tras atenderse la petición lanzada por la representación legal de varios de ellos. La segunda fecha, la del 6 de octubre de 2015, también se vino abajo. Ramos, Prestán y Antioco afrontan penas de cárcel que, con el código penal panameño en la mano, oscilan entre los 27 y los 30 años de prisión.
Asalto despiadado
En el escrito de acusaciones de Cedeño se detalló con todo tipo de detalles cómo había sido el asalto sufrido por Perdomo y Untiedt en los terrenos que este último poseía en Caño Ciego, donde disponía de grandes extensiones de cultivos, cabezas de ganado y hasta un embarcadero privado.
La principal tesis que maneja el ministerio público es que los detenidos eran cazadores furtivos que se habían adentrado en la propiedad privada del tinerfeño y que, tras ver cómo varios de sus perros habían sido supuestamente matados por el inversor tinerfeño, harto este de sufrir robos e intromisiones ilegítimas, decidieron regresar al día siguiente y acabar con la vida de Untiedt a modo de vendetta. Perdomo, que se encontraba con él en ese momento ayudándole en tareas de mantenimiento de la hacienda, también fue víctima colateral de la mortal agresión.
Las declaraciones que dos de los encartados prestaron en sede policial en su momento resultaron contradictorias. Uno de ellos, Luis Alfredo Ramos, declinó cualquier tipo de responsabilidad en René Antioco, alias Pirru, alegando que este le había dicho que iba a “matar a una vaca” y se declaró inocente. En sus conclusiones, Cedeño considera que fue Antioco el principal promotor de un crimen en el que se utilizaron varias armas de fuego con las que fueron acribillados los dos súbditos españoles, tal como trascendió del resultado de la autopsia realizada en su día a los dos cadáveres, pero también entiende que los otros dos arrestados participaron en la matanza. Por ahora, Pirru es el único que se ha acogido a su derecho a no prestar declaración sobre estos hechos.
Dolor en Telde
El crimen provocó una honda consternación en el municipio de Telde, donde Perdomo era ampliamente conocido no ya sólo por ser pareja de un cargo público local en su día, sino también por destacar en su faceta como empresario. En Ojos de Garza explotaba el albergue rural La Manigua, y meses atrás de que se produjese su óbito había optado por trasladarse a Panamá y poner en marcha una pequeña empresa dedicada a la realización de excursiones en yate por la costa del país centroamericano.
Su familia, que ha contado en todo momento con el apoyo de las autoridades panameñas y el consulado español, logró repatriar sus restos después de que fuesen incinerados y celebró una misa funeral en su recuerdo en la iglesia de San Gregorio. Aún siguen esperando a que se haga justicia.

























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