JUAN JOSÉ GIL
El paso del tiempo pone a cada uno en su sitio. Es el tiempo el que ha demostrado que Antonio Morales y José Miguel Bravo de Laguna comparten el mismo taxi en la isla Gran Canaria. Morales ha recibido la herencia de Bravo y por ello lo imita hasta en sus más nefastas actuaciones. Es el caso de la gestión del taxi en Gran Canaria, que sigue siendo la asignatura pendiente de un Cabildo que continúa trabajando para perjudicar a Ingenio y Telde.
Históricamente, el aeropuerto de Gran Canaria ha estado gestionado de manera conjunta por Ingenio y Telde, porque precisamente son ambos municipios los principales perjudicados por la presencia en su territorio de una infraestructura de gigantesco volumen. Para hacernos a la idea: un 12 % del territorio de Ingenio está ocupado por el aeropuerto, y las afecciones aeronáuticas -con incidencia directa, por ejemplo, en la concesión de licencias de obra y actividad- afectan a más de un 82 % del municipio. Con esto quiero dejar claro que los dos municipios afectados reciben escasos beneficios colectivos derivados de acoger un aeropuerto internacional, pero a cambio sufren buena parte de sus consecuencias negativas.
Aun así, todo andaba más o menos bien hasta que Bravo llegó a presidente del Cabildo y se le metió en cabeza que había que abrir el aeropuerto para que cualquier taxista pudiera trabajar en el mismo mediante la figura del transfer, sin evaluar las consecuencias de una decisión semejante. Pues bien, la realidad hoy en día es que prácticamente el 7% de los taxistas de Gran Canaria controla el 70% de los viajes que se generan en el aeropuerto. Esta situación provocó que el trabajo disminuyera en Ingenio un 60%, y un 55 % en Telde. El peor presidente que ha tenido esta isla provocó la ruina a más de 500 familias que dependen de esta actividad en ambos municipios.
Tras mucho esfuerzo, exponiendo nuestros argumentos, que son de puro sentido común, en noviembre de 2014 conseguimos que el Gobierno de Canarias modificara un reglamento autonómico para exigir al Cabildo la justificación para crear el área sensible del aeropuerto de Gran Canaria. A partir de ese momento, el Cabildo tenía un año para realizar un estudio socio-económico que explicara la necesidad del área sensible y la recogida concertada a través del transfer, es decir, tenía que argumentar si la flota de taxis de Ingenio y Telde era suficiente o no para satisfacer la demanda de servicios. Este y no otro es el estudio que se debería haber realizado.
Pues bien, Antonio Morales, con la intención al parecer de ser aún peor presidente que su antecesor, imita a Bravo, reincide en el error y refrenda la misma nefasta gestión que dejó a Ingenio y Telde sumida en la peor de las miserias para un sector que depende en gran medida del trabajo del aeropuerto. Que un taxista de Ingenio trabaje en un taxi más de 12 horas para llevarse a su casa 30 euros es muy triste, además de una evidencia que debería hacer reflexionar a todos los dirigentes insulares.
anbraEste pasado día 10, Antonio Morales firmó el decreto apoyándose en un estudio hecho a medida por el cual se da vigencia y continuidad al área sensible y al transfer, engañando conscientemente a muchas familias y demostrando que no ha venido a hacer justicia, sino que ha llegado para seguir perpetuando el negocio de unos pocos. Sólo en cinco meses seis taxistas de las palmas realizaron 1.147 traslados. ¿Esto es hacer justicia?
A todas estas, ¿dónde están los representantes de Nueva Canarias y el PSOE que antes nos acompañaban en todas las manifestaciones detrás de las pancartas contra el Cabildo de Bravo? ¿Por qué no hacen lo mismo desde Ingenio y Telde contra el Cabildo que ahora preside Morales, cuando ha confirmado una decisión claramente lesiva contra los intereses de familias de Telde e Ingenio? Nueva Canarias y el PSOE han engañado a todo un sector y han traicionado una demanda legítima: aprovechar, con mucho sacrificio, una de las pocas ventajas que ofrece la ubicación del aeropuerto. ¿Por qué no se abren los hospitales de Gran Canaria, o los juzgados, o la jefatura de Tráfico, o Hacienda? En pocas palabras, ¿por qué no se permite la recogida concertada en todos aquellos edificios públicos, es decir, aquellos que pagamos todos con nuestros impuestos?
Antonio Morales, Nueva Canarias, el PSOE y Podemos, o lo que quede de ellos, son los culpables de continuar perjudicando al sector del taxi de Ingenio y Telde, y como a Bravo, para Morales la isla de Gran Canaria sólo tiene 19 municipios. Morales, que dice ser el presidente del diálogo y el consenso, ha demostrado que su estrategia de maquillaje se acaba cuando afloran los hechos, las decisiones, las realidades. Y éstas concluyen que su gestión en materia de transportes es y será catastrófica. Es curioso que la Dirección Insular de Transportes la siga ostentando el mismo técnico que eligió el PP cuando gobernó, y cuya peculiar interpretación de la legislación vigente diverge continuamente de la aplicada en otras islas. Mientras tanto, en los foros de debate del subsector del taxi a nivel estatal, Gran Canaria es citada constantemente como el mayor foco de conflictos: áreas sensibles, floteros, etc., sin que su director insular haya adoptado ninguna medida correctora. ¿Dónde se encuentra la defensa del interés general?
¿Y ahora que pasará? Pues el Cabildo y la Dirección General de Transportes del Gobierno de Canarias se irán pasando ese estudio socio-económico para mejorarlo, como si fuera una pelota en un partido de tenis, para que el tiempo vaya pasando con la esperanza de que todo quede en el olvido. Casualmente, son áreas que en ambos casos gestiona el Partido Socialista. Qué triste es jugar con la comida de muchas familias de Ingenio y Telde.
Mientras tanto, seguiremos disfrutando de un Antonio Morales entretenido en presentarse a sí mismo como el defensor de la isla de Gran Canaria, el incendiario del pleito insular cada vez que puede y el insubordinado a todo lo que tenga que ver con el Gobierno de Canarias. Es decir, como Bravo en sus mejores tiempos. Con este panorama, esperan tiempos duros para Gran Canaria. Dios nos coja confesados a todos.
Quiero terminar con un consejo para el actual presidente del Cabildo: por favor, don Antonio, dedíquese a trabajar más por Gran Canaria sin conflictos ni polémicas artificiales, a procurar justicia para todos los municipios por igual, a defender el interés general por encima del de unos pocos. Y, por último, a explicar a los grancanarios cómo se puede ser nacionalista dentro de un partido estatal como el PSOE en estas próximas elecciones generales. Porque a primera vista parece un monumento a la incoherencia.
Juan José Gil es exalcalde y actual concejal de Somos-CC en el Ayuntamiento de Ingenio.


























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