Después de cuatro largos meses con responsabilidades de gobierno, concretamente en el área de Recursos Humanos, he de reconocer que no todo el monte es orégano. Nuestro compromiso, mi compromiso, es defender unos servicios de calidad, con una gestión óptima y, sobre todo, con una atención a la ciudadanía acorde con la ciudad que representamos.
Muchas veces oigo, algunas sin fundamentos y otras con fundamentos contrastados ,que cierto personal del Ayuntamiento es gandul, pasea mucho, no pega sello, en definitiva… que habría que hacer un barrido para evitar ese mal endémico. Cuando generalizamos no nos damos cuenta que mucho personal, mucho, cumple su horario, trabaja como puede y a veces como le dejan. No se trata de aptitud, se trata de actitud.
Últimamente observamos cómo voces que se dicen representativas, atacan sin recato y sin fundamento a esos trabajadores y trabajadoras que cada día cumplen su tarea para atender, como dije antes, como pueden o como le dejan, que de todo hay.
Otras voces que utilizan el anonimato, e incluso alguno utiliza perfil de mujer en las redes, para defender a estos trabajadores y trabajadoras a los que hasta antes de ayer les recriminaban públicamente y con escarnio en las redes porque vivían a cuerpo de rey, acusaban.
Asistimos a una exposición pública de nuestras visceralidades y sin tener en cuenta todos los factores. Acusan y acusan sin medida, sin control y lo que es peor, con conocimiento de lo que hacen. ¡A río revuelto ganancia de pescadores!
Sé de antemano que no soy santo de devoción de alguna gente que quiere que esto cambie para que nadie cambie, que se empecinan en echar leña al fuego para encender los ánimos del personal, que incluso hacen comentarios homófobos, además de manipulados y mentirosos, sobre el cumplimiento de mi deber como concejal y como trabajador público.
No estamos, y yo el primero, para caer bien, para pasar de largo, para mirar para otro lado, como algunos me han insinuado, o para hablar con empresarios y buscar ciertos empleos como otros me han pedido.
Estamos para organizar, gestionar, construir desde una convicción de lo público una organización local moderna, transparente, ágil, eficiente, donde pongamos los cimientos de una empresa pública saneada, pero sobre todo bajo el paraguas de una plantilla preparada, que arrima el hombro, que utiliza los procedimientos adecuados y que no se deja embaucar por cantos de sirenas de quienes tan solo pretende enmarañar, embarrar y ensombrecer a trabajadoras y trabajadores de lo público.
Con la Pluma del Faycán.
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