ANDRÉS ARMAS
El Tribunal Supremo acaba de ratificar, no admitiendo el recurso de casación presentado por el acusado, la condena a tres años y medio de prisión por falsificación de documento público que el Tribunal Superior de Justicia de Canarias había impuesto al que fuera jefe de Urbanismo del Ayuntamiento de Telde, José Luis Mena, todo ello dentro del llamado Caso Los Alisios, por el que el concejal de Urbanismo por Nueva Canarias en el citado Ayuntamiento, Ildefonso Jiménez Cabrera, fue condenado en 2012.
Se cierra así un penoso y tortuoso calvario que se inició en el año 2006, con el líder de Ciuca, Guillermo Reyes, como principal acusador, pilotando una burda e inconfesable campaña de difamaciones y desprestigio en contra del concejal de Urbanismo, arrastrando en su feroz embestida al jefe de dicha área ahora condenado manipulando expedientes y documentos lejos del control municipal, firmas falsificadas, cambios de fechas, etc.
Pero lo que produjo más desazón e incomprensión fue la condena que la jueza del Juzgado número 2 de LPGC dictó en 2012 sin aguardar el resultado de las pruebas de falsificación documental pedidas por Jiménez, condena que el TSJC revocó en 2014.
El concejal fue condenado “como responsable criminalmente, en concepto de un delito continuado contra la ordenación del territorio en su modalidad de prevaricación urbanística”, condena que literalmente finalizaba con esta inquisitorial orden: “Inscríbase la presente sentencia en el Registro Central de Penados y Rebeldes”.
Ildefonso Jiménez dimitió de su cargo como edil y portavoz del municipio teldense tan pronto se le notificó la condena en 2012, sin aguardar la resolución en firme de los tribunales superiores, ni el resultado de las pruebas de falsificación documental solicitadas, cuyo recorrido judicial iba aparte, y que ha concluido, como hemos dicho, con la reciente sentencia del Tribunal Supremo, por lo que, si se nos permite, el concejal Ildefonso Jiménez Cabrera ha sido declarado inocente, por la misma causa, por partida doble, una por el TSJC y otra por el TS.
Lo que son las cosas y las paradojas, su partido, Nueva Canarias ¿continúa siéndolo?, no se ha portado bien con él, no ha sabido valorar el ejemplo que su modélica conducta, refrendada en los procesos judiciales que ha tenido, significa como ejemplo en una sociedad que pide a gritos dirigentes honestos.
¿Se creen ustedes lo que les voy a decir? Asómbrense, a día de hoy nadie de su partido le ha llamado para interesarse, para felicitarle, por la sentencia en firme del Tribunal Supremo.
¿No merece un hombre que ha dedicado 22 años de su vida (hoy tiene 58) a desempeñar distintas responsabilidades en el Ayuntamiento de Telde que el gobierno de este popular municipio emita una declaración que resalte los valores éticos de un dirigente que con su proceder durante tantos años nos ha enseñado que la política como noble ejercicio de entrega es posible y digna?
Y finalizo con las palabras que el día en que Ildefonso Jiménez presentó su dimisión como concejal y portavoz de Nueva Canarias le dedicó su compañero, amigo y sempiterno alcalde Aureliano Francisco Santiago Castellano en el último pleno al que asistió: “Proclamo con firmeza tu inocencia; quiero hacerte saber, bien alto y públicamente, que tu trayectoria personal y política, tu entrega y honestidad, tu decencia intachable hace tiempo que te sentenciaron como uno de nuestros imprescindibles, y eso no hay injusticia que lo pueda cambiar”.


























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