TELDEACTUALIDAD
Telde.- La Sección Quinta de la Audiencia Provincial no ha estimado la demanda de la constructora Hermanos Santana Cazorla, contra la sentencia que le obligaba a pagar 364.014,24 euros a Viviendas Sociales e Infraestructuras de Canarias SA (Visocan). Le condena por las deficiencias y anomalías que presentaron un conjunto de 76 viviendas de protección oficial en régimen de alquiler, ubicadas en el barrio de Medianías, en Telde.
La Justicia no estima el recurso de la constructora, confirma el fallo del juzgado de Primera Instancia número 9 de Las Palmas, y le obliga a pagar las costas del proceso. Contra esta decisión sólo cabe recurso por interés casacional o extraordinario por infracción procesal.
La sentencia del juzgado alegaba que las anomalías que presentaban las casas merecían ser calificadas de “ruinógenas”, siendo responsables de ellas la constructora. Por ello le condenaba a pagar la indemnización más los intereses. La empresa pedía en su apelación, entre otras cuestiones, que se declarara la nulidad de las actuaciones.
El fallo de la Audiencia explica que las 76 viviendas y 76 garajes ubicadas en las calles de Sirinoque y Paseo Tanganillo, obtuvieron licencia de primera ocupación en noviembre de 1997 y el certificado final de obra en diciembre de 1996. En el año 2002 comenzaron a aparecer grietas y fisuras. Reparación que tuvo que hacer frente Visocan con cargo a la fianza retenida en garantía, tras “infructuosas negociaciones” con la empresa, incluido un acto de conciliación.
Por otro lado, la sentencia inicial consideraba que las grietas que aparecieron en 2007 y que vuelve a reparar la empresa pública en 2011, son también atribuibles a una defectuosa ejecución del cerramiento de la fachada, al no aplicar el espesor que exigía el edificio. Este hecho provocó,
además, humedades en los inmuebles.
La empresa Hermanos Santana Cazorla entendía que si se tardó 4 años en reparar los problemas, ese fue el motivo que llevó a que las humedades fueran más graves, tras ver un reportaje fotográfico que aportó Visocan, y ser catalogadas las anomalías como “vicio ruinógeno”.
Las viviendas no sufrieron los mismos problemas por igual, según relatan los vecinos. Hubo edificios más perjudicados otros. Varios años después hay casas en las que aún se puede ver las antiguas humedades. Algunos residentes tuvieron que pagar de su propio bolsillo las consecuencias. Las grietas también se siguen manteniendo, aunque
las anomalías más graves fueron ya resueltas.
Texto: Cristina González Oliva (Canarias7)


























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