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Lunes, 20 de Abril de 2026

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Pablo Rodríguez, esta noche durante la presentación del libro junto Carmelo Ojeda (Foto TA) Pablo Rodríguez, esta noche durante la presentación del libro junto Carmelo Ojeda (Foto TA)

Ojeda y Rodríguez coinciden en que 'El espacio de las ideas' reivindica la necesidad de abrir nuevas vías de diálogo en Telde

El líder de CC en el municipio presentó esta noche un libro en el que recopila parte de los artículos que ha publicado en la última década

Dojeda Martes, 05 de Mayo de 2015 Tiempo de lectura:

TELDEACTUALIDAD
Telde.- Pablo Rodríguez, líder y candidato de CC en Telde, ha presentado esta noche su primer libro, titulado El Espacio de las Ideas y en el que recopila más de cuarenta artículos que desde 2005 ha publicado en diferentes medios de comunicación. El acto, que estuvo presentado por Carmelo Ojeda, se celebró en el Café La Pausa, en el barrio de Los Llanos, y acaparó el interés de más de medio centenar de amigos, familiares y compañeros de partido.
 
Cuatro años en el seno del la Corporación teldense, en donde ha sido testigo de numerosas confrontaciones, le han valido a Pablo Rodríguez para concluir que las disputas partidistas y “peleas sin sentido” no llevan a ninguna parte.
 
Así lo explicaba esta noche el propio Rodríguez en el acto de presentación de su primer libro, El Espacio de las Ideas. Una obra editada por Punto Rojo Libros que reúne un selección de más de cuarenta artículos de opinión de los muchos que ha ido publicando a lo largo de la última década en periódicos como Canarias 7, La Provincia-Diario de Las Palmas o TELDEACTUALIDAD y que dedica a su familia "y a los valientes que no dejan que las ideas se conviertan en anécdotas”.
 
Pensamientos, reflexiones y planteamientos de diversa índole que versan desde asuntos de ámbito nacional e internacional a otros que abordan la realidad más regional o local.
 
En palabras del autor, este libro “reivindica la necesidad que existe en Telde de abrir nuevas vías de diálogo y debate”. Espacios de convergencia e intercambio de ideas que sienten las bases para el progreso y el futuro desarrollo de la ciudad, dejando las disputas y las rencillas a un lado.
 
Un argumento que también compartía esta noche Carmelo Ojeda -catedrático en Historia y Geografía, y corresponsal durante más de 20 del Canarias 7 en Telde y director de este periódico digital- quien acompañó a Rodríguez en la mesa y ofició como presentador del acto celebrado en el Café La Pausa, en Los Llanos.
 
Ante la presencia de más de medio centenar de personas, Carmelo Ojeda ha recordado que las "guerras pueblerinas", "el frentismo" y el espectáculo revanchista del "y tú más" han minado el pasado de Telde, sumiendo a la ciudad al borde del "abismo social" y en una situación de declive que precisa de un revulsivo que impulse su recuperación.
 
Intervención de Carmelo Ojeda
Buenas tardes, más bien buenas noches, ya por la hora.
 
Hoy estamos aquí en un acto convocado por Pablo Rodríguez para presentar en sociedad el que es su primer libro El espacio de las ideas.
 
El título en sí mismo es sugerente y lo es más si nos atenemos al ámbito espacial de Telde, un municipio en el que vivimos y donde para nuestra desgracia colectiva el debate sosegado de las opiniones, la discusión sin brusquedad de los planteamientos y el análisis sin perturbación de las propuestas casi han desaparecido de la vida social y política de esta ciudad en los últimos años.
 
Lo que ha copado nuestras vidas en este periodo reciente ha sido todo lo contrario: un frentismo suicida que se ha instalado como norma habitual en las relaciones entre grupos políticos y agentes sociales, un espectáculo casi permanente en el que prima el “y tú más” y, en definitiva, una colectividad que parece abocada al abismo social, salvo que alguien lo remedie.
 
Hace años que venimos sosteniendo la necesidad de un revulsivo que frene el declive y estimule la recuperación de Telde en todos sus ámbitos: político, social, cultural, económico, deportivo, etcétera. Algunos pasos se han dado en esa dirección y esta circunstancia debe ser motivo de alegría colectiva.
 
Sin embargo, somos de la opinión de que en este esfuerzo debe haber una implicación mayoritaria de todos sus agentes. Todos debemos remar en la misma dirección, al margen de ideas y postulados políticos.
 
El potencial demográfico y económico de la que es la cuarta ciudad del Archipiélago nos obliga a ello. Telde no puede perder el tren de la modernidad. Esta ciudad no puede ser sobrepasada por municipios con menos peso histórico y poblacional por guerras pueblerinas internas que sólo ahondan en nuestra decadencia.
 
Tengo para mí que muchas veces el cainismo de los propios teldenses es el principal obstáculo para el desarrollo de esta urbe por la senda de la prosperidad. No podemos, porque la historia no pasará factura, echar por tierra conquistas y avances logrados en otros momentos.
 
No voy a proclamar que Pablo Rodríguez sea factor decisivo para la recuperación que precisa Telde. Si lo dijera, sería un adulador imperdonable y además, con toda seguridad, incurriría en una visión no medida de la realidad local. Telde no precisa de una sola persona, Telde nos necesita a todos.
 
Pero sí expreso que el espíritu que desprende este joven político en el libro que esta noche sale a luz pública se antoja como el camino que puede llevar a Telde a salir del atolladero social y comenzar a ver luz después de un largo túnel.
 
Por supuesto que no nos referimos a la confianza en sus planteamientos ideológicos, no. Nos referimos a que en Telde, en su salón de Plenos, en sus colectivos vecinales, en sus entidades recreativas, en definitiva en la sociedad organizada se abran huecos para el debate, espacios para proponer y compartir ideas y foros donde los ciudadanos puedan contribuir con sus propuestas al engrandecimiento de una urbe que, pese a los episodios tristes de los que hemos sido testigos en los últimos años, ha dado muestras palmarias de que sabe reponerse y salir airosa.
 
En estos años, de clima de convulsión en Telde, Rodríguez ha dado muestras evidentes que rehúsa participar en ese juego maquiavélico de buenos y malos, no ha alimentado la división social y política, más bien la ha combatido, “increpar la crispación”, dejó escrito el 5 de marzo de 2013, y se ha posicionado como un claro defensor del municipalismo, la transparencia y del interés general.
 
Todo ello y más aparece condensado en El espacio de las ideas, de ahí el valor innegable que le concedemos a este libro que recopila en tres bloques y en 95 páginas unos 40 artículos publicados por Pablo Rodríguez desde 2005 hasta 2008 en diferentes medios, fundamentalmente en Canarias7, La Provincia, Telde Actualidad y otros.
 
Son artículos que, en su mayoría, siguen teniendo plena vigencia y que ahora tenemos la oportunidad de tenerlos a mano en un corpus editado por Punto Rojo Libros SL.
 
¡Que disfruten con su lectura!
 
Muchas gracias a todos ustedes por su atención y a Pablo Rodríguez por confiarnos el honor de compartir con él su primer libro.
Sinopsis
¿Quién es Pablo Rodríguez?, ¿Cómo surgió el espacio de las ideas? ¿Cuándo impulsa el cambio? Con 20 años ya había decidido emprender y crear su primera Start up de Nuevas Tecnologías. Fue un niño precoz, su madre cuenta de él que con tan sólo 5 años pintó los muebles de casa con la frase OTAN no, y que con 10 recogió firmas para solicitar que construyesen una cancha de fútbol para su barrio.
 
Pablo Rodríguez lleva en el ADN la inquietud de cualquier transformador social y es que su padre, Juan Rodríguez Betancor, dedicó toda un vida a la libertad y a la justicia para todos, fue el canario más apresado por luchar contra el Régimen de Franco. Pablo creció en un entorno donde cabía el análisis, el pensamiento y el desarrollo personal, quizás por esa razón desde muy joven tuvo claro que una idea sin ser realizada se convierte en anécdota.
 
Siendo estudiante en la Universidad encontró el laboratorio ideal, la incubadora perfecta para compartir y probar ideas, allí surgió el embrión de la empresa digital que más tarde crearía. A corta edad aprendió que la vida es una constante de ensayo y error, que no debe haber miedo ni al fracaso ni al cambio, que aunque los resultados de mucho esfuerzo no siempre cumplen expectativas hay que volver a levantarse, aprender de la experiencia y seguir intentándolo.
 
Reconoce la valentía de los que se lanzan a por sus sueños pero también la dureza que a veces supone defenderlos. Incansable en su empeño de generar continuamente espacios donde emerjan ideas y sean las grandes protagonistas, se coloca del lado de aquellos que confían en que hay infinitas posibilidades de cambiar lo que no nos gusta.
 
Este libro recoge los pensamientos y reflexiones que lograron convertir la ilusión de un joven en la esperanza y el proyecto de muchos. Pablo Rodríguez se muestra para abrir un nuevo espacio de las ideas.
 
Introducción de El Espacio de las Ideas
por Pablo Rodríguez
Mi primera experiencia como emprendedor dejó ese buen sabor de boca que sólo con los años uno es capaz de apreciar, cuando aquello que creías negativo se transforma en conocimiento y crecimiento. Lo cierto es que no podía dar la espalda a mí espíritu heredado de transformador social, que en un momento puntual sin saber muy bien cómo, de dónde o por qué sobrevino y, volviendo a parafrasear a mi padre, a Juan Rodríquez Betancor, “cuando con toda su escabrosidad, los hechos se imponen con tozudez, ante los mismos el afectado reacciona inicialmente, con dubitaciones; después, con la perplejidad que ocasiona la certeza súbita; finalmente, con la decepción. El arte de vivir consiste en hacer leve esta última aflicción”, y leve fue la decepción porque mi maestro me había enseñado que, “la vida sin pasión, no es vida. Sólo tránsito existencial. Todo menos intensidad”.
 
Cuando por fin aprendí que el fracaso es un amigo que nos acompaña toda la vida, cuando entendí que no es algo irreversible de lo que uno no puede recuperarse, que el ciclo de la ilusión y la desilusión se prolonga y es una constante, me atreví. Ya no hubieron frenos y aunque pueda sonar extrasensorial lo cierto es que había una fuerza irrefrenable y una enorme inquietud de saciarla. Comencé a participar en reuniones en la Universidad, eso sí yo nunca hablaba, también entonces mi timidez aparecía sin que nadie la llamase y me solía poner muy nervioso, me gustaba más escuchar y aunque no siempre compartiese las ideas o apreciaciones de los que me rodeaban, sentía que tenía mucho que aprender de los demás. En esa época me lancé a colaborar con una revista universitaria de pequeña tirada, supongo que empujado por la inquietud de liberar y compartir toda esa información que revoloteaba en mi mente.
 
No, no es que de repente y de un plumazo desapareciese el síndrome de la fobia al folio en blanco, pero sin embargo reconozco que mi experiencia sí me había mostrado que una buena idea sin ser realizada es una simple anécdota. Había pasado. Logré sentirme cómodo y encontrar el espacio para las ideas. Mucha gente tiene muy buenas ideas pero no puede desarrollarlas, este fue mi caso durante una época. De escribirlas a intentar materializarlas pasaría aún algún tiempo.
 
Mi experiencia, en parte como miembro de una organización joven pero también fuera de ella, me mostró que mis ideas y la de esas muchas otras personas con ganas de no aceptar lo inaceptable, de cambiar las cosas, merecían verdaderamente la pena, tenían la fuerza, el valor y poseían el motor de arranque fundamental para el nacimiento de cualquier proyecto; ganas e ilusión. Con un claro propósito; el de impulsar el cambio y construir cada día una nueva y mejorada situación. Hoy el cambio ha arrancado, pero continuarlo, mantenerlo y regenerarlo no es tarea fácil, y precisa de la suma de ideas que no surjan con la necesidad de vencer sino de convencer.
 
Es hora de abrir paso. Con el inicio de una nueva etapa he sentido la necesidad de crear un espacio donde exponer y compartir ideas. Aclaro que no tengo ningún interés en que se omitan mis errores, como premisa diré que soy bastante imperfecto, lo que me lleva en ocasiones a encontrarme de frente con una realidad que no encaja con mis expectativas. Como todos tengo días difíciles pero busco fuerzas para levantarme a seguir trabajando aún cuando el resultado del esfuerzo no es el esperado. En este libro pretendo abrirme, mostrarme y ponerme a tiro de opinión que siempre es lo más democrático.
 
Nelson Mandela decía que, “Sólo los políticos de sofá son inmunes a cometer errores. Las equivocaciones son intrínsecas a la actividad política. A aquellos que están en medio de una lucha política, que tienen que afrontar problemas prácticos y apremiantes, se les deja poco tiempo para la reflexión, carecen de precedentes que los guíen y están destinados a equivocarse muchas veces. Pero con el tiempo, y siempre q sean flexibles y estén dispuestos a analizar su labor de un modo autocrítica, adquirían la experiencia y la previsión necesarias para ser capaces de evitar los peligros habituales e identificar su camino en medio del bullicio de los acontecimientos”.
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