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Miguel León Melián (Foto TA) Miguel León Melián (Foto TA)

El Caso Europa, el dilema del prisionero

TA ofrece una reflexión del economista teldense Miguel León

cojeda Domingo, 21 de Septiembre de 2014 Tiempo de lectura:

 
Vaya por delante que bajo ningún concepto quiero justificar con este artículo la corrupción ni los delitos de nadie, todo lo contrario, mi más absoluto rechazo a tales prácticas y soy de los que piensan que, el que la haga que la pague. El dilema del prisionero es un problema fundamental de la teoría de juegos que muestra que dos personas pueden no cooperar incluso si en ello va el interés de ambas.
 
Fue desarrollado originariamente por Merrill M. Flood y Melvin Dresher mientras trabajaban en RAND en 1950.Albert W. Tucker formalizó el juego con la frase sobre las recompensas penitenciarias y le dio el nombre del "dilema del prisionero" (Poundstone, 1995).
 
La enunciación clásica del dilema del prisionero es: La policía arresta a dos sospechosos. No hay pruebas suficientes para condenarlos y, tras haberlos separado, los visita a cada uno y les ofrece el mismo trato. Si uno confiesa y su cómplice no, el cómplice será condenado a la pena total, diez años, y el primero será liberado. Si uno calla y el cómplice confiesa, el primero recibirá esa pena y será el cómplice quien salga libre. Si ambos confiesan, ambos serán condenados a seis años. Si ambos lo niegan, todo lo que podrán hacer será encerrarlos durante seis meses por un cargo menor.
 
Lo que puede resumirse como:
Tú confiesas Tú lo niegas
Él confiesa. Ambos son condenados a 6 años.
Tu lo niegas:Tú eres condenado a 10 años y él sale libre.
Él lo niega Él es condenado a 10 años y tú sales libre.
Tu lo niegas: Ambos son condenados a 6 meses.
• Referencia Wilkipedia.
 
Pues bien, algo parecido a esto pasó en el caso Europa, pero mi análisis no va por ahí.
 
Va un poco más lejos, haciéndome las siguientes preguntas.
 
¿Cuáles son las razones que lleva a un trabajador público o a un político a ser un corrupto y por tanto un delincuente?
En un principio son personas normales como la gran mayoría de todos nosotros, personas que no tienen antecedentes penales, que en su juventud no han sido delincuentes, personas que han sido educadas en el seno de familias sin grandes problemas, muchos han estudiado una carrera universitaria y/o aprobado unas oposiciones y por tanto tienen acreditada cierta inteligencia, capacidad de esfuerzo, etc.
 
Pues bien. ¿Cuáles son los motivos y/o los desencadenantes que personas en un principio honradas cuando llegan al Sector Público se conviertan en vulgares delincuentes?, y cometan delitos tan graves como el cohecho, la falsedad en documento público, etc.
 
Sin lugar a duda esta pregunta debería ser respondida por ellos mismos o en el peor de los casos por un psicólogo entendido en la materia. Pero como economista que soy y por tanto observador de determinados comportamientos sociológicos y como trabajador público que soy, me voy a atrever a dar mi opinión en un medio de comunicación, no sin antes advertir que hay muchas posibilidades de que esté equivocado.
 
Los motivos bajo mi opinión son muchos, pero los mas determinantes son dos:
La cultura de corrupción generalizada que hay en la clase política y los empresarios que trabajan con el Sector Público.
 
Las presiones que sufren los trabajadores públicos por parte de esa clase política.
 
En el mundo empresarial decimos que lo más difícil de una empresa es conseguir una determinada cultura en la misma. La cultura que el dueño o consejo de administración quiera, pero más difícil todavía, es cambiar esa cultura que está instalada en ella por otra cultura. Este es el gran problema que tiene el Sector Público, que hay una cultura política de corrupción dentro de él, y que es muy difícil de erradicar, y esto no viene dado por los últimos años, sino esta cultura se ha ido introduciendo a través de los siglos dentro del Sector Público, y muchos políticos piensan que determinados comportamientos no son delitos, piensan que son cosas normales de uso cotidiano dentro de la Administración. ¿Cómo se puede conseguir modificar esa cultura de corrupción dentro de la clase política?. La cual, tiene el poder absoluto de un estado democrático, tienen los poderes legislativo, ejecutivo y en España hasta el judicial. Y por otra parte, La Policía el Ejército y los Medios de Comunicación.
 
Y en segundo lugar, para que un político cometa un delito dentro de la Administración Pública tiene que haber, al menos, un funcionario que sea coautor o cómplice de ese delito. En este tema no voy a entrar puesto que soy trabajador público y tengo muchos amigos dentro de la Administración y no quiero opinar públicamente. Pero ahí lo dejo para su reflexión. Tan solo voy a decir algo, cuando cualquier trabajador del mundo acude a su puesto de trabajo, lo menos que quiere es tener problemas y menos, judiciales, lo que quiere es cumplir con su trabajo lo mejor que sabe y que a cambio de ello le paguen su salario e irse tranquilo para su casa hasta el día siguiente. Y les garantizo, que ser trabajador dentro del Sector Público y no tener problemas relacionados con tu puesto de trabajo es muy difícil.
 
Saludos para todos y hasta la próxima.
 
Miguel León es economista, empresario y trabajador público.
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