TRIBERIO SANTANA
Hace unos días, escribía el estimado Gaumet que una Señora le pedía que no nos olvidáramos de Palestina, y haciendo una reflexión de cuanto solemos ocuparnos de nuestro ombligo, mientras olvidamos fácilmente aquello que como seres humanos nunca debiéramos pasar por alto, nos invitaba asimismo a reflexionar al tiempo que como periodista cumplía con quien debidamente le hiciera aquel requerimiento. Hay quien comentara no obstante que se olvida lo que el pueblo de Israel sufre por causa de los terroristas Palestinos.
Bueno, vaya por delante que como en el cuarteto de Chicho Sánchez Ferlosio, que complementara magistralmente y pusiera música Jorge Drexler: “Yo soy un moro judío, que vive con los cristianos, no sé que Dios es el mío, ni cuales son mis hermanos”. Pero, no por ello y desde mi profunda convicción agnóstica, que no agnosia, y como mero ciudadano, no sea que alguien se me sulivelle, valdría la pena recordar lo que todo hijo de vecino puede encontrar en la red, y sobretodo aquello avalado por historiadores como hechos, (fácticos) y lejos de toda especulación.
Todos los historiadores y analistas coinciden en que el problema de Palestina comienza con la traición que Inglaterra hiciera a los árabes que fueran sus aliados durante la primera guerra mundial, perpetrada al dejar fuera de territorio independiente como lo hiciera con otros territorios, a Siria, Líbano, Irak y Palestina en el tratado de Versalles en Junio de 1919, por el que estos territorios (con claro tufillo a petróleo), quedarían bajo administración Británica y Francesa.
Por aquel entonces, la colonia Judía no pasaba del 10% de los habitantes de Palestina, de entre esa población, habría que destacar a un Polaco que convencido de la necesidad de que todos los judíos deberían volver a la tierra “prometida”, emigró y por activista hubo posteriormente de refugiarse en EEUU, unos cuatro años antes de la referida firma del tratado de “paz”, antes referido. Me refiero claro está a David Ben Gurión, este, hasta 1937 considerado sionista moderado, era coincidente con el informe de W. R. Wellesley Peel, (Lord Earl Peel), por el que del territorio de Palestina podría segregarse un 20% para constituir el futuro estado de Israel. No obstante, cuando en 1939 la administración británica publicó el libro blanco sobre restricciones a la libre inmigración judía, dada la deriva que aquella estaba tomando, Ben Gurión abandonó toda moderación, llegando a afirmar que “Combatirían contra los Nazis como si no existiera libro blanco y combatirían el libro blanco como si no hubiera guerra”. La radicalización fue tal que el 22 de Julio de 1946 autorizó como presidente ejecutivo de la Agencia Judía, (Sojnut), el atentado del hotel King David por el que entre Británicos Árabes y Judíos murieron 92 personas y hubo 50 heridos. Dos años después, Ben Gurión daría el discurso de la constitución del Estado de Israel que conocemos hoy y sería Primer ministro, y quien fuera jefe del comando de Irgún, (el ejecutor), que dicen dio ordenes de avisar 35 minutos antes, aunque no se sabe si se cumplió, el señor Menachem Begin, no solo fue el sexto Primer ministro, sino además premio Nobel de la paz en 1978.
De entre todos los mandatarios de ese estado democrático del que muchos consideran legitimidad para la aplicación de la “ley del talión” a su forma y manera, o sea, dejarte ciego, sin dentadura, hacienda o vida, aplicada por igual por moderados o radicales como lo fuera por la verdadera dama de hierro que fuera la Ucraniana Sra.Meir, que no Tacher, sustituta la primera de Ben Gurión como primera ministra, habría que distinguir por hacerlo así la comunidad internacional sobre todo la OACDH, al angelito que en su gloria esté de Ariel Sharón, quien fuera el onceavo primer ministro, de quién Isaac Khan, presidente del tribunal supremo Israelí, firmó en sus conclusiones en febrero de 1983, sobre lo ocurrido en Sabra y Chatila: (2000 muertos mayormente mujeres y niños), “Es imposible justificar la ignorancia del peligro, (que suponía la entrada de los falangistas cristianos libaneses, colaboradores suyos), por parte del ministro de defensa. Es responsable de no haber dado las órdenes oportunas para reducir los riesgos que conllevaba la intervención de los falangistas. “El ministro de defensa no ha cumplido con su deber”. El ministro dimitió sin embargo no fue impedimento para que en 2001 fuera elegido primer ministro hasta que en 2006, Shaddy, Elohim, Javé, Jehova o Anodai, (YHUV), como ese pueblo llama en la Torá al Dios distinto del dinero, lo sumergió durante 8 años en un coma hasta su muerte.
No seré yo quien diga que en Hamas no haya terroristas, ni que en Oriente Medio no hayan armas de destrucción masiva, aunque no donde dijeron, como tampoco llamaría Movimiento Vasco de Liberación a lo que no lo parece, creo en definitiva que habría que “desparramar” la vista y como bien reivindica aquella Señora, no olvidar a Palestina, ni a los 2000 muertos en los campos de refugiados de entonces como los 500 de los últimos días, nativos en su totalidad a manos de extranjeros o descendientes de estos en su mayoría.
Triberio Santana es analista sociopolítico.
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