TELDEACTUALIDAD
Telde.- El periodista Francisco Javier Chavanel, director y presentador del programa El espejo canario, se refiere ampliamente a la reciente sentencia que absuelve al exconcejal nacionalista Ildefonso Jiménez. Lo hace en un artículo de opinión titulado La caza, del que TA ofrece la alusión a Jiménez y en el que Chavanel atribuye el primer fallo condenatorio del Juzgado de lo Penal, que “arrebató el crédito y el honor a un hombre sencillo”, a la “anuencia de una juez permisiva”
Chavanel comienza señalando que "en la sociedad que vivimos ser inocente es una cualidad. En contra de lo que dictamina nuestra Constitución todo español es culpable ante la ley. Incluso hay prohombres en diversas instituciones que te lo restriegan en la cara: primero disparamos, luego preguntamos su nombre. En caso de conflicto lo que hay que demostrar es que uno no es culpable; la inocencia ni siquiera se presume, nadie es inocente pudiendo ser culpable. Es fácil y sencillo. Así funciona el sistema, así funcionan también la mayoría de los medios de comunicación".
Agrega el periódista que "esta semana una sentencia de la Audiencia Provincial proclamó inocente a Ildefonso Jiménez, que fuera durante muchos años concejal de Urbanismo de Telde por Coalición Canaria primero, y por Nueva Canarias después. Jiménez se vio envuelto en el denominado “caso Alisios”, una serie de supuestas dádivas que recibió el senador de Nueva Canarias, José Mendoza, para obtener su casa. Las cosas dichas así parecen una cosa cuando son en realidad otra. Si uno mira el expediente se percata de que Jiménez no toma decisión alguna en barbecho. De hecho no se “beneficia” solamente al señor Mendoza, sino también a todos aquellos que viven en la urbanización".
Añade el también director del programa radiofónico El espejo canario que "la única manera que tuvo la Oposición de llevarlo a los tribunales fue contando con la anuencia de una juez permisiva, sobre todo permisiva con las intenciones del señor Guillermo Reyes, y con la artera manipulación de determinados funcionarios de élite que no dudaron en falsificar documentos para engañar a la jueza y lograr la condena del inocente. El asunto es de una gravedad tal que es obligación de la Justicia iniciar un procedimiento contra todos aquellos que se han burlado de los tribunales para descarrilar la credibilidad de una jueza, que actuó de manera inconsistente, y de la propia institución, incapaz de separar la paja del trigo en un municipio como Telde que lleva casi década y media destrozándose a palazos debido a las guerras púnicas entre Paco Santiago y Guillermo Reyes!"
"Ahora Ildefonso Jiménez ha sido declarado inocente. Pero, ¿por cuánto tiempo durará la insidia, la mentira, el barniz a culpabilidad que vertieron sobre él? ¿Cuánto tiempo durará la mancha en la mente de las cabezas de las gentes habitualmente desinformadas? ¿Tendrán la gallardía suficiente los que manejaron este asunto contra él y pedirán disculpas?", se apunta a continuación en el artículo.
"Jiménez ha sufrido lo indecible. Desde el primer instante presentó su dimisión y se fue para su casa. Fue el principio del final de la caída de Paco Santiago. Jiménez es un hombre que ha dedicado gran parte de su existencia a la política, en la sana convicción de que era un honor servir a los intereses de sus vecinos. No se le conoce una sola irregularidad a quien diseñó buena parte de la política urbanística de Telde. Muchos supimos desde el minuto uno que era completamente inocente, que la jueza se equivocó gentilmente porque le encantaba más de la cuenta jugar a la política. La primera sentencia le arrebató el crédito y el honor a un hombre sencillo, que sólo tenía ese tesoro para aguantar la violencia de la política que se practica en Telde", subraya más adelante Chavanel.
El conocido periodista se pregunta finalmente "¿Cómo le van a reparar el daño que le hicieron? Pienso en Ildefonso Jiménez y pienso en los cientos de imputados que existen en Canarias tras las furiosas investigaciones para limpiar el Archipiélago de corrupción. Es imposible que todos sean culpables. Lo normal es que un buen número de ellos sean tan inocentes como Jiménez. ¿Alguien siente algún cosquilleo en la conciencia y hace lo posible para evitar la condena en vida de estos inocentes, o bien de lo que se trata es de “dispararles” en medio de la confusión para que no haya dudas, en caso de absolución, de que siempre fueron unos criminales?"
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