ELENA SANTIAGO
Desde hace tiempo en Telde se viene dando el síndrome del olvido selectivo y que se ha ido extendiendo a lo largo del tiempo. Aunque sólo sirva de reflexión, sería bueno que hiciésemos un ejercicio de memoria con la finalidad de que a nadie se le olvide lo que nuestros políticos apoyan cuando les interesa y en otros momentos el olvido llega a sus desmemoriadas cabezas.
Hace algunos días, escuchamos una vez más el nombre de las Escuelas Infantiles municipales de Telde, en boca de quienes estaban a las puertas de entrar en el nuevo gobierno que se avecinaba en Telde y que parecía ser una condición sine qua non para entrar a formar parte del mismo.
Días más tarde, los buenos propósitos se quedaron tan sólo en eso y sin seguir dando respuesta a las familias afectadas y mucho menos a los 43 trabajadores que se sumaron a las listas del paro en Telde.
Intenté recordar la última vez que el señor Martel se acercó a APEIT y nos dio su apoyo en nuestra lucha, a padres y trabajadores, como son las cosas no es que me hubiese olvidado es que nunca se sentó a darnos su apoyo y ofrecernos su dilatada experiencia.
Ahora quisiera que los nuevas incorporaciones al equipo de gobierno hiciesen también una reflexión personal, que Las Escuelas Infantiles Municipales de Telde no eran un capricho y cumplían una doble función, por un lado el apoyo a las familias y por otro lado la atención a las necesidades de educación de los menores de 0-3 años, pero también eran un valor añadido para nuestra ciudad y por ende para la sociedad al completo.
Que permitan al resto de la sociedad estar presentes y participar en la búsqueda de acciones que nos permitan sacar del agujero a nuestro municipio, que abran los ojos para ver que los ciudadanos ya no son la parte pasiva de las decisiones y que sean coherentes con las mismas.
Desde estas líneas les pido, a la Alcaldesa y sus socios de gobierno, a la oposición que no hagan de las Escuelas una lucha entre partes, que hagamos eficientes un servicio que durante años ha estado al lado de nuestros menores que ahora han quedado desamparados en un limbo institucional, que son utilizados en épocas de elecciones pero que a la hora de la verdad a nadie les importa.
Se han preguntado ¿Donde acuden los menores cuyos padres no pueden pagar una Escuela Infantil Privada? ¿Dónde comen los niños que estaban derivados por asuntos sociales? Estas son las cuestiones a las que se debe responder sin más preámbulos porque nuestro ayuntamiento ante la solicitud de APEIT de sentarse ante el Gobierno de Canarias para llegar a una solución factible nunca nos contestó y lo hicimos solas, sin el apoyo institucional que las Escuelas Infantiles se merecían.
La solución no pasa por externalizar el servicio, pasa por hacerlo eficiente y la prueba está en que el cierre de las Escuelas ha costado al municipio mas de un millón y medio de euros sin contar con los gastos de abogados y procuradores al que deben de hacer frente ante las demandas de sus trabajadores.
La educación no debe ser cuestión de partidos sino de dignidad, de la que se debe ofrecer a los ciudadanos de la cuarta ciudad más grande del archipiélago.
Desde APEIT velamos por una Educación Pública de calidad para todos y con la ayuda de todos.
Elena Santiago es secretaria de APEIT.
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