JUAN MARTEL
El paulatino despoblamiento de nuestros núcleos de medianías y cumbres es un gran problema aún pendiente de resolver. Es preocupante la desconexión que existe entre la normativa ambiental, su aplicación y la realidad del mundo rural, que está originando abandono de los terrenos cultivados y las explotaciones ganaderas por las dificultades que supone mantener estas actividades.
El sector primario sufre una grave indefinición en los procesos de planificación de los municipios. Por este motivo, es necesario configurar equipos multidisciplinares con sensibilidad hacia este sector y se hace imprescindible una mayor coordinación entre las distintas administraciones. No podemos permitir que nuestros barrios alejados del casco se queden fuera de las oportunidades que tienen el resto.
Es evidente que hay que velar por los valores de los espacios naturales, pero las tradiciones rurales corren peligro por un exceso de proteccionismo. Considero que es necesario articular una interacción no excluyente entre ganadería, agricultura y conservación. De hecho, el abandono paulatino del sector primario está teniendo consecuencias ambientales irreversibles, como la pérdida de variedades locales y de paisajes agrarios.
Las dificultades burocráticas aburren a agricultores y ganaderos e impiden a algunos de ellos, por agotamiento en conseguir todas las autorizaciones, realizar su actividad dentro de la legalidad. Por ello, las administraciones deberían facilitarles los trámites.
El mundo urbano está empujando al abandono del campo, ya sea por su demanda ambiental de las medianías y cumbres o por el modelo de vida preferente que no valora en su justa medida la profesión de agricultor y ganadero. Es necesario, y más en tiempos de crisis, contemplar la agricultura y la ganadería como sectores estratégicos para Gran Canaria.
Hace falta pensar en un plan de desarrollo que sea multisectorial e integral, donde se impliquen todas las administraciones, desde la local hasta la regional. Debe ser una iniciativa para el mundo rural, ejecutado en el mundo rural, y que se potencie la participación de los agentes del sector.
No podemos olvidarnos que en estos momentos se encuentra aún en trámite el avance del Plan General de Ordenación Urbano (PGOU) de Telde, por lo que sería una oportunidad para darle más protagonismo a estas zonas que en muchas ocasiones fueron las grandes excluidas de los planeamientos.
Si reducimos las múltiples dificultades para que estos lugares puedan mantenerse, tal vez también se pueda disminuir la pérdida constante de vecinos que abandonan estas tierras en busca de mejores oportunidades.
Juan Francisco Martel Santana es presidente del CCN en Gran Canaria y portavoz en el Ayuntamiento de Telde.
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