Lo mejor de las elecciones, una vez realizado el recuento de votos, es que quien no se consuela es porque no quiere. Eso ha pasado históricamente en elecciones anteriores y ahora sucedió lo mismo. Si hacemos un repaso, partido a partido, de los resultados de las elecciones generales celebradas el pasado domingo, 20 de diciembre, y los comparamos con los que se produjeron en las elecciones generales del 21 de noviembre de 2011, vemos que hay pocas razones para tantas alegrías en la mayoría de los partidos políticos tradicionales de este país.
Comenzando por el PP (Partido Popular), en las elecciones de 2011 obtuvieron 10.830.693 de votos (44,62%), que les dio una mayoría absoluta de 186 diputados en el Congreso (la mayoría absoluta está en 176 diputados, la mitad más uno de los 350 que conforman el Congreso).
El pasado domingo bajaron a 7.215.530 votos (28,72%), que se tradujeron en 123 diputados. Es cierto que el PP fue el partido más votado, pero también fue el más castigado por el electorado. Perdieron la friolera de 3.615.163 votos (uno de cada tres de sus votantes) y 63 diputados. ¿Alegrías?, las justas, por no decir que ninguna.
El PSOE (Partido Socialista Obrero Español) tampoco está para muchas fiestas. En el año 2011 obtuvieron 6.973.880 de votos (28,73%) y 110 diputados. Ya en esas elecciones fue el peor resultado de su historia para un partido que había gobernado este país en seis de las anteriores nueve legislaturas tras la aprobación de la Constitución, llegando a obtener 202 diputados y el 48,11% de los votos de los ciudadanos.
Si ese resultado fue calificado de muy malo en 2011, los 5.530.693 votos (22,01%) y 90 diputados obtenidos el pasado domingo por el PSOE habría que catalogarlo de batacazo. A pesar de perder 1.443.187 votos (más de un 20%) y 20 diputados, el PSOE se muestra públicamente contento.
A IU (Izquierda Unida) también le ha pasado algo similar. En el año 2011 obtuvo 1.680.810 votos (6,92%) y 11 diputados. Con ese interés que tiene la vieja guardia de hundirse solitos, el pasado domingo bajaron a 923.105 (3,67%) y 2 diputados. Lo curioso es que dicen estar contentos con este resultado. Poco a poco se va convirtiendo en un partido residual y tiende a desaparecer.
A UPyD (Unión Progreso y Democracia) se le vaticinada su desaparición del Parlamento y así fue. El partido fundado por Rosa Díez va camino de desaparecer del mapa político español. En 2011 obtenían 1.140.242 votos (4,67%) y 5 diputados. El pasado domingo se quedaron en un raquítico 153.498 votos (0,61%) y ningún diputado. Evidentemente, es un partido que ha asumido su desastre electoral.
De los demás partidos de ámbito nacional no hay nada que decir, porque ni eran relevantes antes ni lo son ahora.
En cuanto a los partidos nacionalistas, también hay resultados agridulces, más agrios que dulces.
ERC (Ezquerra Republicana de Catalunya) es el único partido que puede tirar fuegos artificiales. En el año 2011 obtenían 256.393 votos (1,05%) y 3 diputados, para pasar en estas elecciones a 599.289 votos (2,39%) y 9 diputados, o lo que es lo mismo, duplicando con creces los votos y triplicando los diputados.
CIU (Convergencia i Unió), que ahora se llama DL (Democracia y Libertad), obtuvo 1.014.263 votos (4,17%) y 16 diputados en el año 2011. Ahora, después de sus devaneos independentistas y los casos de corrupción, ha cambiado de nombre y se ha quedado con 565.501 votos (2,23%) y 8 diputados, lo que representa una pérdida del 50% de los apoyos.
El PNV (Partido Nacionalista Vasco) salvó los muebles porque aunque perdiera votos, ganó un diputado más. En 2011 obtenía 323.517 (1,33%) y 5 diputados, mientras que en 2015 bajó a 301.585 votos (1,2%) pero obtuvo 6 diputados.
El nacionalismo de izquierda vasco concurrió a las elecciones en el 2011 bajo las siglas de AMAIUR, y contó con el apoyo de 333.628 votos (1,37%) y 7 diputados. En el 2015, lo hizo con las siglas de EH BILDU, con una pérdida significativa de apoyos, quedándose en 218.467 votos (0,87%) y 2 diputados.
El nacionalismo canario de derechas, que representa CC y PNC (Coalición Canaria y Partido Nacionalista Canario), en 2011 contó con el apoyo de NC (Nueva Canaria) y esa coalición les permitió obtener 143.550 votos (0,59%) y 2 diputados. En esta ocasión perdieron el apoyo de NC, que se unió al PSOE, razón por la que bajaron a 81.750 votos (0,33%) y 1 diputado. Los votos los perdió mayoritariamente en la provincia de Las Palmas.
Si casi todos perdieron en estas elecciones y se sienten felices con los resultados, los que ganaron deben tener mil razones para estar eufóricos.
Habría que analizar a dos partidos: C’s (Ciudadanos) y Podemos.
C’s no es nuevo en el mapa político nacional. Se presentó a las elecciones generales de 2008 y obtuvo 46.313 votos (0,18%) y ningún diputado.
La aparición de Podemos en el mapa político español hizo que la gran patronal del Ibex 35 apostaran por C’s y pusieran en marcha una desesperada maquinaria de marketing para frenar a Podemos. De ahí la propaganda oficial a favor de C’s y Albert Rivera, un día si y otro también en los medios de prensa.
En la campaña electoral ha contado con tantos medios materiales como el PP. El Ibex 35 no ha escatimado en medios económicos ni en apoyo, pero C’s, aún creciendo, le ha quitado votos sólo al PP, que es la otra apuesta de los grandes empresarios. Al final, C’s obtuvo 3.500.446 votos (13,93%) y 40 diputados. Es cierto que es uno de los ganadores de las elecciones, pero a costa de su matriz, el PP, porque C’s no deja de ser una marca blanca del PP y un producto de marketing. Con la Ley D’Hondt perdió el Ibex 35, PP y C’s, porque dividieron los votos de la derecha.
En definitiva, el gran ganador de estas elecciones generales ha sido Podemos, un partido que tiene menos de dos años de vida y que se ha encaramado en lo alto del panorama político de este país tejiendo alianzas que le han permitido obtener 5.189.333 votos (20,66%) y 69 diputados. Si sólo son 42 los de Podemos es secundario. Se dan por buenas las alianzas que han permitido romper el bipartidismo de este país y sólo es el comienzo del cambio que reclama y necesita este país.
La legislatura 2015 – 2019 será de todo menos aburrida. Podemos es quien forzará a los demás a mirar a los ciudadanos, cosa que ni hacía el PP ni el PSOE en el pasado.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.


























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