Este año el carnaval se adelanta. Los políticos en busca de la popularidad perdida se han embarcado en el carro mediático para arañar los votos perdidos e indecisos.
Señores y señoras: el espectáculo ha comenzado y en el circo los payasos bailan: La vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santa María arrancó a bailar en el programa del hormiguero como las muñecas de famosas cuando iban al portal con la sonrisa maléfica del que embauca a un tonto.
¡Hay que acercarse al pueblo¡ parece ser la consigna. Y el pueblo que se alimenta de la caja tonta mira atónito como el político de marras se echa un baile en los mítines y lo hace tan mal como cualquiera.
Y es que en el carnaval todo vale. Por eso el presidente se ha disfrazado de gitana y con la mantilla liberal acude a la boda gay de su consejero cuando antes había legislado contra el matrimonio.
En el martes de carnaval y en su carrera hacia las urnas con su disfraz de zorro se lanza veloz a inaugurar pantanos y presas que llevan meses funcionando.
El español, sentimental y crédulo donde los haya, que asiente y asiste ante las miserias de los demás en Gran Hermano, es el mismo que mira impertérrito al espectáculo en que se ha convertido la política nacional.
España, país de charanga y pandereta donde lo grotesco y el esperpento se dan la mano, el pueblo aguerrido de las cavernas que encumbra a mafiosos como presidentes y pasea a las vírgenes por los pueblos es el mismo que lleva a la cárcel a un joven por robar una bicicleta pero no el responsable de la bancarrota nacional.
Somos el pueblo de necios de mantillas y toreros que detesta al que piensa y se rebela, que eleva los impuestos a la cultura y elimina la filosofía de la educación. Un país incomprensible donde el ex presidente González se hacen amigos de los narcos colombianos y el espacio del fútbol en el telediario abarca más tiempo que la información nacional.
Un país de espectadores pasivos que asiste silencioso al esperpento nacional, al carnaval mediático, donde nada parece lo que es y lo que es, es falso.
Nieves Rodríguez Rivera es profesora de Lengua y Literatura.
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