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El niño del mar

Dojeda Domingo, 06 de Septiembre de 2015 Tiempo de lectura:

Se llamaba Aylan Kurdi tenía 3 años y su fotografía, en la que yace muerto en la arena de la orilla de la turística playa turca de Bodrum se ha convertido en el símbolo de la ‘inmigración’ de tantos miles de sirios, quizá la más conmovedora del éxodo sirio, y otros países que van en busca de una nueva vida.
 
Una familia de origen kurdo en la que también murió la madre y el hermano de Aylan, Galip, de 5 años. El único superviviente ha sido el padre que según su testimonio: “mis hijos se me escaparon de las manos cuando intentábamos subir al barco…” Tras la tragedia, Abdulá ha recibido una oferta de asilo en Canadá que ha rechazado, ya que ha decidido quedarse en Siria, junto a sus seres queridos. ¡Algo tremendo!
 
Si la terrible foto de Aylan tendido en la arena, muerto por ahogamiento, no ‘despierta’ las conciencias de la Comunidad Internacional y de los Organismos Internacionales que se encargan de las ‘migraciones’ en aquellos países que sufren los efectos de las guerras, el caso de Siria es el más grave en estos momentos, es que no existe ‘sensibilidad’ en los gobernantes de cuantos países integran esas comunidades, y su ‘humanidad’ queda en entredicho.
 
Para meter más el dedo en la yaga, la fotógrafa Nilüfer Demir, de tan solo 29 años, expresó (al realizar esa fotografía: “se me heló la sangre al verlo, me quedé petrificada…”. Comentó, al igual que su hermano Galip yacía a 100 metros de Aylan y que ninguno de ellos ni nadie llevaba chaleco salvavidas…
 
Con este suceso dantesco, con esa ‘imagen’ que nos comprime el alma… ¡ojalá no se nos borre de nuestras ‘retinas’…! ¡nunca! Para que abramos los ojos a una realidad que está ahí delante de nuestros ojos y, que no es otra que la huída de miles de personas, millones, que pretenden alejarse de esos países que luchan por una ‘libertad falsa’ ya que las guerras no conducen a nada y más cuando los que venden las armas son personas, gobiernos sin ‘conciencia’ que tan solo valoran lo material, los millones de dólares que se pueden embolsar para sus planes más ‘abyectos’…
 
Y, por otro lado están las ‘mafias’. ¡Qué decir de esa ‘gentuza’…! Seres depravados que tan solo pretenden engordar sus bolsillos con unos miserables miles de euros que les ‘arrebatan’ a esta pobre gente que se ‘hipotecan’ hasta lo indecible para ser engañados y maltratados a la hora de ‘creer’ que les van a conducir a un paraíso, cuando su final es otro muy distinto: la muerte…
 
La inmigración, en estas tristes circunstancias, es un problema internacional en el que deben ‘intervenir’ todos los organismos oficiales: Naciones Unidas, la Comunidad Internacional, el ‘todopoderoso’ Estados Unidos, el mundo entero: Confederación Mundial de Derechos Humanos, las ong’s y asociaciones que se preocupan de asistir a esos miles, millones de personas con carencias de primera necesidad como puede ser la Cruz Roja, Manos Unidas, la propia Unicef, etc., para que la ‘migración’ que nos desborda en estos críticos momentos pueda ser el principal motivo para que los gobiernos que hablan de ‘solidaridad’ y de ayuda a esas ‘mareas humanas’ sea cierto y se pongan a cortar de raíz el problema de manera inmediata sin ninguna clase de ‘concierto’ entre naciones para ver si se aprueba alguna ‘medida’ que pueda subsanar el auténtico drama, la inconmensurable tragedia por la que están pasando casi 20 millones de personas en el mundo occidental.
 
El tema de la ‘inmigración’, si profundizamos, no es fácil de ponerle fin o, en el peor de los casos, afrontar un acuerdo internacional que ‘delimite’ claramente qué países son los que colaboren en dicho drama y se hagan cargo (se ‘distribuya’ la cuantía de personas que cada país ‘acoge’) de la mayor parte de estas gentes que vagan errantes por esos mundos de Dios, por países que les mienten, en esos trenes, ‘hacinados’ de personas, mujeres y niños que tienen que soportar las más crueles condiciones ‘infrahumanas’ (los que antes eran llamados los ‘trenes de la muerte’) que no van a ningún destino y de los que son ‘desalojados’ para llevarlos retenidos a los lugares habilitados para ello. ¡Toda una ‘afrenta’ contra el derecho más elemental del ser ‘humano’…!
 
Pero el ejemplo más llamativo de toda esta encrucijada la tenemos en la ‘cooperación’ ciudadana que se ha ofrecido, al menos la española, para dar ‘cobijo’ a esos cientos o miles de refugiados que necesitan lo que todos conocemos como ‘primeros auxilios’ y, sobre todo, mucha comprensión en unos momentos tan delicados como los que están pasando. Huyendo de sus países para lograr conseguir llegar a Europa, a esa Alemania tan ‘sugestiva’ que, creen será la que les devuelva la dicha de vivir (clubs alemanes de fútbol se han solidarizado con la causa y pretenden colaborar así como también las aficiones que ven en este drama un motivo para cooperar por una causa más que justa), mientras países como Irak, Hungría, Turquía, Grecia, y algunos más les ponen ‘trabas’ porque no quieren ‘admitir’ a tantos refugiados, tantos inmigrantes que pretenden que se les respeten los mínimos derechos humanos. La masificación en la estación húngara de Bieske es incalculable y tan solo pretenden conseguir llegar a la frontera con Austria.
 
Una vez más es el ser humano, la sociedad, la que pone su ‘granito de arena’ antes que las autoridades que parece que tienen un corazón ‘petrificado’, duro como el acero. Mas les valdría quitarse esa camisa y corbata y ponerse a la ‘faena’ de velar por el futuro inmediato de todas estas pobres criaturas, hombres, mujeres, ancianos, que huyen de la ‘guerra’ a la espera de encontrar un poco de sosiego y bienestar.
 
Si queremos no volver a tener que visionar la muerte de un niño a la orilla del mar, de saber cómo se ‘asfixian’ 50 personas dentro de un camión, cómo fallecen otras tantas en la bodega de un barco por carecer de medios para una mayor seguridad, o por tener que soportar las inclemencias de ese mar que hace naufragar cualquier tipo de embarcación en medio del océano y ahogarse sus tripulantes por no saber nadar, ya se trate de una patera, una fuera borda o un pesquero sin las mínimas condiciones para cubrir el trayecto… entonces comprenderemos el valor que tiene la vida de un ser humano más que tanta reunión que no nos lleva a ninguna parte, tan solo a conseguir que el tiempo sea nuestro mayor enemigo.
 
Y quisiera terminar, porque el problema ‘migratorio’ es mucho más ‘enrevesado’ de lo que nos parece, dejando constancia de la ‘entereza’ con que analiza el problema de la ‘inmigración’ un joven sirio acerca de la salida masiva de Siria de sus conciudadanos y que él lo explica de la siguiente manera:
 
Kinan Masalmed, un chico de 13 años, ha expresado su ‘horror’ ante la barbarie que se está produciendo en su país, Siria, y suplica: “Por favor, ayudad a los sirios. Parad la guerra y no querremos quedarnos en Europa”. Estas desgarradoras palabras son el mensaje que ha lanzado este niño ‘refugiado’ sirio a Europa desde las puertas de la estación de Budapest (Hungría). Con una nítida claridad expone que si su país deja de matar y se puede conseguir la ‘paz’, entonces no habrá motivo para que los sirios tengan que huir y tener que soportar ser ‘refugiados’ porque podrán vivir en la tierra que han nacido y de la que forman parte porque son parte de una historia actual que tan solo la guerra ha impedido que Siria siga prosperando como país en ‘paz y libertad’.
 
Francisco Javier Burón Monís es vecino de Telde.
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