El deporte es uno de los medios que mayor bienestar puede proporcionar a los ciudadanos y ciudadanas. En todas sus manifestaciones, la practica de actividad física y deportiva se constituye como un factor que puede contribuir a mejorar la vida de las personas. Desde la edad escolar, como deporte federado, como practica libre y no institucionalizada o como medio para mejora de la salud e integración social; la organización del deporte desde las administraciones públicas requiere de una visión amplia y no, sesgada.
El resultado, el récord, las cifras económicas, la exaltación del triunfo y de la derrota, son sólo una parte de este universal cultural que es el deporte. Desde las administraciones públicas, es imprescindible dar a las políticas deportivas un impulso, para dar identidad institucional a uno de los medios educativos por excelencia, siempre que se establezca un proceso sistemático e intencional.
En Canarias, la Ley del Deporte es del año 1997, por ello, lo primero que hay que hacer es actualizar dicha norma para que en ella, se recojan todos los aspectos de las diferentes manifestaciones del deporte. El deporte escolar, el deporte federado, el deporte profesional, el deporte espectáculo, el deporte salud. Los tres niveles de competencias que se establezcan, deben suponer actuar en cada uno de estos ámbitos y de forma transversal con otras áreas de las administración pública y colectivos de la sociedad; Sanidad, Educación, Políticas Sociales, Turismo, Cultura, Juventud, Mayores, Personas con alguna Discapacidad.
Hoy día, la solución a los problemas sociales sean de integración o de mejora de la salud, por ejemplo, no se solucionan desde el ámbito educativo o sanitario exclusivamente. Los conocimientos especializados y parcelados en un mundo complejo y global, requieren soluciones complejas y globales y esto sólo se consigue si se consideran los problemas con el contexto, la complejidad, la globalidad y el aspecto multidimensional de las personas, que no son sólo lo que vemos, el aspecto físico, sino, lo biológico, lo afectivo, lo social, lo psíquico y lo racional. Esto, requiere organizar la comprensión de ámbito físico - deportivo.
Si generamos mejores contextos desde un conocimiento menos parcelado y súper especializado para la práctica deportiva y a ésta, la consideramos algo más que un desahogo, una diversión o un resultado; lograremos desarrollar experiencias vitales para las personas y que contribuirán a mejorar su calidad de vida.
Necesitamos una apuesta estratégica que implique afrontar problemas tan importantes como el deporte que practican los niños y niñas en edad escolar que requiere de forma constante, de la revisión y actualización de conceptos, procedimientos y actitudes, con el objetivo de adaptar esa práctica, a resolver las dificultades que afectan a una mayoría importante de la sociedad.
Y otros problemas básicos, son las tasas de sobrepeso y obesidad infantil que son un autentico dilema social; el abandono prematuro de la práctica deportiva juvenil, con una población adulta en la que los niveles de practica física están por debajo de la media europea. Todo ello, necesita la intervención política y profesional para conseguir mejorar los niveles de adherencia a la practica de la actividad física y deportiva como hábito de vida y es todo un reto estratégico que requiere de una política centrada en las personas desde tres principios: rendir cuentas, dar prioridad a los lazos sociales y la participación.
José Miguel Álamo Mendoza es concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y profesor titular de la ULPGC.

























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