La atroz y dolorosa muerte de Lara González en la mañana del pasado viernes, abrasada por las llamas provocadas por su asesino (presunto, por imperativo legal) David Batista, cuando la roció con gasolina mientras trabajaba y la prendió fuego inmediatamente, produciendo en ella quemaduras tan profundas y graves que su cuerpo no pudo superar, nos hace reflexionar que la intensidad del dolor de la víctima no es superior al odio y desprecio que su verdugo sentía hacia ella.
No se entiende de otra manera este repugnado hecho, pues existió una clara premeditación, ya que nadie va a visitar a su expareja con una garrafa de gasolina si no es con intención de asesinarla. La gasolina y el mechero o la cerilla sólo fueron instrumentos para cometer el aterrador crimen. El verdadero horror anida dentro de su verdugo (maldito presunto), David Batista
Esta terrible muerte de la joven Laura González nos ha dejado consternados a todos en general, pero, de forma especial, a sus familiares y amigos y al pueblo palmero y a los miles de visitantes que están en estas fechas en La Palma con motivo de las fiestas lustrales de la Bajada de la Virgen de Las Nieves, que tiene como principal atractivo la afamada Danza de los Enanos.
La noticia de la trágica muerte de Laura González en las circunstancias en que se produjo, produce un shock emocional en todas las personas en cuanto tienen conocimiento de ella, pero desgraciadamente, y eso es aún más grave, esta muerte no llega sola.
Dos días antes, en Arganda del Rey (Madrid), falleció degollada la rumana Anka Ylly, de tan sólo 22 años, pero que arrastraba a tan pronta edad un calvario de malos tratos de quien había sido su pareja, y ahora su verdugo, Adrián, otro rumano de 30 años. No aceptó que ella no quisiera seguir con él después de tanto sufrimiento, y mucho menos que Anka tuviera una nueva relación. El cobarde asesino Adrián acabó degollándola, después de que ella intentara defenderse (tenía cortes en manos y brazos) y mostró sus “señas de identidad” dejando el cuchillo clavado en el cuello de Anka. Como todos los cobardes asesinos, no quiso asumir la responsabilidad de lo que hizo y se ahorcó en la propia vivienda de su víctima.
Si nos vamos tan sólo un poco más atrás, concretamente al viernes 3 de julio, en el pequeño municipio pontevedrés de Arbo, con tan solo 2.900 habitantes, se produjo otro atroz suceso. Esta vez aparecieron en el interior de un vehículo, en un monte cercano, los cuerpos sin vida de Sergio Rodríguez Fernández, de 36 años de edad, y de Beatriz Rodríguez Mariño, de 30 años, que llevaban unas semanas de relación sentimental, con claros indicios de haber recibido disparos, supuestamente de una escopeta.
Por esas muertes fue detenido y enviado a prisión Arturo D., exnovio de la Beatriz Rodríguez Mariño, con quien mantuvo una relación de ocho años y con quien tenía una hija de la misma edad en común. Seis meses antes, Beatriz Rodríguez Mariño decidió acabar con una relación de la que sólo obtenía maltratos.
Arturo D., aficionado a la caza, no aceptó esa ruptura ni tampoco que Beatriz iniciara una nueva relación con Sergio Rodríguez Fernández. Para la Guardia Civil y para el titular del Juzgado de Instrucción número 3 de Ponteareas (Pontevedra), Arturo D. es el autor de ese doble homicidio o asesinato (aún por determinar), por eso se decretó contra él de prisión provisional comunicada y sin fianza.
Así podríamos seguir relatando horribles historias reales de crímenes machistas, en la que la palmera Lara González es la última de la lista hasta el momento en que escribo este artículo.
Desgraciadamente se ha producido un repunte de los casos de violencia de género, que también tiene que ver mucho con los recortes decretados por el gobierno del PP en las políticas encaminadas a la prevención y ayudas a las víctimas. Los cambios que se han producido en las últimas elecciones autonómicas y locales dejan un rayo de esperanza en la implicación de los nuevos gobiernos en políticas de igualdad, y de asesoramiento, prevención y ayudas en materia de violencia de género. Esperemos que el PP tome nota y se implique de verdad y a todos los niveles en este triste campo de la violencia machista.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.
























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