Se la debía. Se la debía a ustedes, a los lectores y a Juan Socas. Las islas, tierra de boleros, cerró anoche en Las Palmas de Gran Canaria la VII edición de uno de esos espectáculos entrañables; el único monográfico de su género que de manera disciplinada sin faltar jamás a la cita anual, se ha convertido en una magnífica atracción en las Fiestas Fundacionales de la ciudad.
Hablo, ya lo habrán adivinado, de boleros; hablo de Juan, alma, corazón y vida de ese evento; empresario de éxito, padre ejemplar, abuelo de premio y amigo de medalla. Los que le conocemos bien sabemos de su entusiasmo, de su calidad humana y de su amor por la música. Quienes compartimos su generosidad tenemos claro que si a Juanito se le mete algo entre ceja y ceja lo saca adelante. No lo duden. Como tantos también Juan tiene una historia de adversidades que le obligaron muy joven a convertirse en cocinero, madre y padre. Enviudó y tuvo que arremangarse para sacar a sus enanos adelante. Maneja las relaciones humanas como si hubiera estudiado en Harvard y no, lo hizo, en la Isleta.
La música ha sido su balón de oxígeno. La adora tanto como nosotros a él. Nunca le verán solo. Jamás. Nos damos codazos por estar a su lado. Siempre pendiente de su gente, de su familia, de saber cómo le va a fulano o a ciclano, de que los instrumentos estén a punto para que suenen bien y subirse al escenario. Que se sepa que las Noches de Boleros es una idea suya que ha pulido poco a poco. Hace unos ocho años en un pub, Barlovento, donde tantas cosas se fraguaron, nos contó su proyecto. Aquello nos sonó a “las cosas de Juan”. Aclaro que lo que nosotros llamamos “las cosas de Juan” tiene su reflejo más certero en un grupo al que bautizó “Los Que No Escarmientan”.
Filosofía de vida. No nos gustaba;”Juan el nombre parece al de una murga…”. Y se reía. Pero ahí lo tienen, cerrando ayer sábado la VII edición de Noches de Boleros con sus músicos y gracias a que amigos empresarios le ayudan y el Ayuntamiento le mima. Los que le conocemos a decimos de él esa frase que pronuncias cuando te quedas sin palabras ante tanto ingenio. “Es un artista”. Un hombre de origen humilde que no envejece, se hace grande.
Somos legión los que si Juan nos dice “ven” lo dejamos todo.
Marisol Ayala es periodista. Artículo publicado en su blog.



























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