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¡Escuela y ‘tirón de orejas’…!

ainhoa1 Sábado, 13 de Junio de 2015 Tiempo de lectura:

Escuela, educación, enseñanza, formación… "términos" más que conocidos por todos nosotros, desde los más peques hasta los abueletes. Todos hemos vivido esa etapa en la que, en mayor o menor medida, hemos aprendido ciertos conceptos muy útiles para nuestra integración en la sociedad. La escuela como lugar secundario al que acceden los niños cinco días a la semana. Primeramente desarrollan su vida dentro del entorno familiar en el que se fundamenta el primer aprendizaje que les sirve para hacer de la escuela ese complemento ideal en sus vidas.

 

Es en la escuela donde recibimos una enseñanza primaria que será la que nos vaya formando y, poco a poco, vamos pasando cursos y accediendo a un grado superior. Es tan simple como la vida misma. Desde que somos bebés vamos cubriendo una serie de etapas que nos ayudan a crecer y a conquistar esas primeras necesidades que se le plantea al ser humano: el descubrir todo lo que nos rodea. La escuela es el sitio más adecuado para experimentar toda esa serie de curiosidades que necesita el niño conocer.

 

La escuela, el colegio de hoy en día, al que los niños acuden para que los maestros, los de siempre, les impartan unas materias de las que luego se valdrán cuando accedan a estudios superiores, es un lugar en el que los maestros, repito, se preocupan de ahondar en unos temas que, supuestamente ya conocen a través de sus padres, pero que ellos se los refuerzan con una más amplia concepción y siguiendo unos cánones que les ayudarán a formarse académicamente, con unas pautas que los progenitores de esos niños no utilizan porque la figura del maestro, con su carrera de grado medio, es y son los encargados de transmitir a todos esos chiquillos una serie de conocimientos guiados por un sistema educativo a través del cual van desarrollando todas las materias que les son necesarias en esa etapa de primaria.

 

En la actualidad, vean que he utilizado el término escuela pues creo que es el que mejor define (y más gusta al que firma el artículo) el lugar donde se acoge a tantos miles de niños para ser enseñados por los maestros; la vida va muy rápida y los acontecimientos se suceden a una velocidad de vértigo, es por lo que los educadores se las ven y se las desean para "meter en cintura" a toda una multitud de niños que, en un porcentaje bastante elevado, vienen revirados de sus casas, con malos hábitos y muy "caprichosos"…

 

Podía enumerar una larga lista con las actitudes nada correctas en cuanto a comportamiento social y cívico debe imperar en las escuelas. La pérdida de valores tan sanos como el decir ¡buenos días, maestro! o el guardar silencio al entrar en clase, son algunos de los inconvenientes con los que se tropiezan los docentes que tienen que lidiar con una marabunta de pequeñajos y chiquillos algo más creciditos que adoptan un comportamiento que provoca el nerviosismo y "descolocan" a los maestros que tienen que impartir las materias a las que hay que ‘atender’ con el mayor de los respetos…

 

Hoy en día y no hace mucho se ha comentado en los medios informativos el exceso de deberes. Yo soy de los que piensa que en verdad son demasiados deberes los que se les manda a los niños pero, igual que no estoy de acuerdo con la cantidad de ‘tareas’ que se mandan para hacerlas en casa, del mismo modo comento que si esos alumnos prestasen mayor atención en las horas lectivas escolares, el asunto podría cambiar drásticamente y llegarse a un entendimiento entre el niño y el maestro. Es una "posible solución a tanto deber y tan poco juego".

 

Otra cuestión es la poca autoridad que tiene el maestro. Este tema se trató no hace mucho y pareció que se le concedía a todos los educadores una "batuta" para dirigir con mayores prerrogativas y libertad a los alumnos. Al parecer, no se está haciendo mucho uso o existe algún impedimento pues los hechos avalan lo contrario. Incluso voy más allá: ya existen videojuegos en los que el alumno "maltrata, hasta sus últimas consecuencias al profesor, y suma puntos cuanto más cruel es la paliza, consiguiendo la mejor puntuación cuanto más violento es el desenlace".

 

Después de Primaria, los niños suben un nivel y pasan al instituto para culminar su formación en el terreno de la enseñanza. Aquí ya existen más problemas. Quisiera dedicarles la atención que merece el cambio: de la escuela a un IES… Y aquí podríamos hablar de algo que, para mí, representa el núcleo o la parte central de lo que sucede cuando se ha alcanzado este grado. La edad, adolescencia, y los estudios que ya no se trata de conocer las vocales… sino que hay que "cambiar el chip" pues las materias son muchísimo más complejas y la atención debe ser más estricta.

 

Si problemas tenemos en la vida, al cursar lo que conocemos por secundaria, tendremos que mencionar al menos dos aspectos que influyen de manera importante en el devenir de muchos de los alumnos: uno es el fracaso escolar en consonancia con el acoso, y el otro una derivada de ambos como puede ser el "suicidio", nombrado con todas las reservas y sin ánimo de intimidar con lo que sucede en alguno de los institutos de España.

 

El fracaso escolar proviene de una mala formación del alumno (ir "arrastrando curso tras curso, siendo muy negado para las tareas escolares"), casi siempre por dejadez y malas compañías, sumado esto a desajustes familiares que pueden doblegar el problema. Muchos de estos alumnos dejan sus estudios por falta de iniciativa y por dejar en manos del azar lo que es cuestión de "esfuerzo, empeño y ganas de estudiar".

 

De ahí se convierten en personajes que al "pasar del estudio" se tienen que buscar algún entretenimiento, y éste lo encuentran en lo que todos conocemos como "acoso escolar"… Las redes sociales, móviles y demás son los causantes de estos actos punibles que hacen mella en aquellos alumnos a los que se les "veja, maltrata psicológicamente e, incluso, llegan a recibir alguna paliza que, por supuesto, graban para ser vista en Internet y con el consiguiente sufrimiento para el que ha sido protagonista de esa acción o de esa mofa’en el caso de acoso no tan violento".

 

El "último eslabón de la cadena es el suicidio"… Cuando ves todas las opciones cerradas, cuando ya el sufrimiento roza el delirio, cuando el castigo al que está siendo sometido el alumno es brutal… el desenlace es mortal, dicho de la manera más sutil. Algo tremendo sucede en ese chico/a para que llegue a tomar una decisión tan definitiva.

 

Sin ahondar más en la herida que produce esta acción minoritaria, gracias a Dios, quiero explicar lo del "tirón de orejas". Algo tan sencillo como el que nos propiciaban nuestros maestros hace algunos años, cuando no habíamos estudiado o estábamos enredando’en el aula. ¡No pasaba absolutamente nada!

 

En la actualidad habría que dar ese "tirón de orejas" a unos cuantos… Me explico: En primer lugar a algunos maestros que dejan hacer a sus alumnos, no les aprietan las "clavijas" lo suficiente en la escuela (tal vez el aumento de alumnos por aula pueda significar un inconveniente). Consecuencia de ello son la cantidad de deberes que se les manda para que hagan en casa.

 

También habría que propiciar ese tirón de orejas a todos esos padres que malcrían a sus hijos con modernismos y chorraditas que lo único que consiguen es su comodidad en detrimento de sus hijos que van a la escuela o a los IES con una educación que deja mucho que desear.

 

Y, tal vez, el mayor tirón de orejas se les debe dar a esos malos estudiantes que no solo no se preocupan de cumplir con su deber, sino que "entorpecen el avance de sus compañeros, les acosan y les colocan al filo del precipicio".

 

Para finalizar, no podía dejar de exponer mi remedio santo y que no ha fallado, no debiera de fallar en el momento actual y no fallará en el futuro: la disciplina. Un concepto, una norma que, bien empleada, es la panacea del comportamiento humano en muchos aspectos de la vida. En la escuela, aplicar una buena disciplina, siempre sin excederse un ápice es la mejor de las armas para hacer que un grupo de niños, de chicos, de adultos, etc., incluso de una comunidad, cumplan con su deber de manera correcta sin el mayor problema. ¡Todo lo que sea usar "mano blanda" y darle toda la ventaja al alumno, es, tiempo perdido…!

 

Hagamos de la escuela ese lugar de inicio de nuestros conocimientos para concluir, de manera sobresaliente, en un IES los estudios obligatorios que nos permitan afrontar la vida con una preparación digna de alabanza.

 

Francisco Javier Burón Monís es vecino de Telde.

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