Uno tiene que devolverle la coherencia que han tenido los políticos a lo largo de la legislatura que se termina. Esa devolución es por medio del voto, mientras no desarrollen la democracia participativa.
El gobierno saliente fue un casamiento de conveniencia, al puro estilo de los Reyes Católicos, que colocaron a sus hijas para el fortalecimiento y expansión internacional del Reino de Castilla. Así le fue a la Catalina de Castilla, que tuvo que aguantar al fogoso Enrique VIII, creador de la iglesia anglicana, creada por una pura cuestión de catre.
Hablando de catre, el del gobierno saliente estaba lleno de Aire Nuevo, pero fueron tantos los que pasaron por él que terminó en aguilla de la marecida, que corrompe todo lo que toca.
De igual forma vienen unos recién aterrizados que pretenden cambiar todo y traer nuevas ideas. Las ideas no son nuevas, la coherencia no se creó el 15M.
Uno, deshojando la margarita se queda con dos. María Carmen Hernández y Juan Francisco Artiles. La primera me “pone”, me llena, pero cuando veo su vieja escolta en la presentación me produce un coitus interruptus.
Juan Francisco Artiles ha demostrado a lo largo de toda la legislatura que es coherente, cosa de vital importancia en la decisión que debemos tomar. Más por Telde se merece todos nuestros respetos. De todas formas, la Mari me pone: por favor, toma rompepiedras y quítate esos “cálculos”.
Felipe Enrique Martín Santiago es profesor e historiador.


























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