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Sábado, 11 de Abril de 2026

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¡Tragedia aérea ‘provocada’…!

cojeda Domingo, 29 de Marzo de 2015 Tiempo de lectura:

Nada más conocerse la ‘catástrofe’ acaecida en Los Alpes franceses al estrellarse un Airbus 320 que realizaba el vuelo 4U9525 Barcelona-Düseldorf, el 24 de marzo de 2015, mi primera impresión fue la de cualquiera: otro ‘desastre’ en la navegación aérea.

 

Según fueron pasando las horas de este martes, y escuchando las diversas informaciones que ofrecían las cadenas de televisión, mi opinión fue tomando forma y me temí lo peor: un accidente con carácter ‘terrorista’. Y me surgieron, en ese instante, las imágenes de aquél fatídico 11-S… Su impacto a nivel mundial y, las repercusiones que supusieron después del mismo. Los protocolos sobre seguridad fueron cambiados y se ‘blindó’ las cabinas de los aviones para que no volvieran a suceder estos ‘atentados’.

 

Pero los efectos provocados por esta medida, en esta ocasión han sido totalmente adversos ya que, al permanecer tan solo una persona en la cabina de mando del avión, ha supuesto un ‘descalabro’ mucho mayor de lo pensado. Una ‘salvajada’ fuera de toda sospecha…

 

De aquí las preguntas que se me ocurrieron al conocer más detalles sobre esta monstruosidad que iba tomando tintes nada inteligibles.

 

¿Otro ‘presunto’ 11-S…? ¿Un nuevo ‘ataque’ terrorista? ¿Alguna célula ‘activista’ de origen alemán? ¿Tal vez otra ‘incursión’ yihadista?

 

Preguntas que dejo en el aire y que son el inicio de un escrito realizado con toda clase de ‘reservas’ ya que, hasta la hora de realizar este artículo, todo son conjeturas e hipótesis que están siendo analizadas con suma prudencia sobre el ‘accidente’ aéreo acaecido el martes, 24 de marzo de 2015…

 

La tragedia más ‘espeluznante’ llevada a cabo por el ‘copiloto’ del Airbus 320, con la frialdad de quien es capaz de realizar una ‘maniobra’, con una duración de unos 10 minutos, y con un final ‘terrorífico’ del que ustedes ya tienen conocimiento: un avión ‘incrustado’ en las montañas de Los Alpes franceses, en una zona tan escarpada que dificultaría el ‘rescate’ del pasaje que desconocía el trágico final que les esperaba…

 

Era ‘impensable’ que pudiera suceder que, desde dentro, ocurriera lo que en este caso ha propiciado el ‘copiloto’ de la aeronave: una especie de ‘atentado’ espantoso y sin paliativos… ¡un ‘asesinato’ a todas luces…!

 

Toda una ‘maniobra’ pensada, ‘calculada’ y puesta en práctica nada más abandonar el comandante de la nave la cabina de pilotos. Fue la ‘oportunidad’ que, supuestamente, estaba esperando el copiloto de dicho A320 para llevar a cabo la ‘macabra’ estrategia que había estado preparando (según los psiquiatras forenses) durante bastante tiempo pero que, las circunstancias no habían jugado a su favor.

 

Las investigaciones apuntaban a un ‘fallo’ técnico o bien a la ‘adversidad’ climatológica… Nunca llegó a discutirse la ‘probabilidad’ de un atentado, se descartó desde el primer instante pues tampoco fue ‘reivindicado’ por ninguna organización terrorista. Pero, después de ‘examinar’ una de las cajas negras del avión de la compañía ‘Germanwings’ se ha terminado por culpar (como antecedo en mi escrito) al copiloto de la aeronave que volaba desde Barcelona con destino a Düseldorf el cual ‘cerró’ la puerta de la cabina del A320 una vez que el comandante salió para ir al servicio (cuando se había alcanzado la velocidad de crucero y las ‘coordenadas’ de vuelo estaban marcadas en el ordenador de a bordo). Al regreso de éste, vio que la puerta estaba cerrada por dentro y sin posibilidades de acceder al interior de la cabina, golpeó ‘vehementemente’ la puerta de la misma con la intención de que su compañero de vuelo le permitiera el regreso a la cabina de mando, del que era el máximo responsable de este A320. Sus intentos fueron inútiles ya que el copiloto Andreas Lubitz, de 28 de edad, y con tan solo 630 horas de vuelo, tenía una ‘malévola’ intención que no podía compartir con nadie: ‘destruir’ el avión estrellándolo contra las montañas de Los Alpes.

 

Así lo hizo, con la ‘frialdad’ de un psicópata que prepara el asesinato de su víctima o de alguna persona que ‘espera’ la hora de su muerte con la ‘tranquilidad’ de que es capaz alguien sin ‘escrúpulos’ y con una ‘insensibilidad’ tan grande que ‘desprecia’ todo lo que le rodea (en este caso las 149 personas que viajaban a bordo de ese avión). Estuvo de 8 a 10 minutos sentado, con una paciencia ‘inhumana’ de quien sabe el final que le espera, ‘respirando’ con sosiego y sin inmutarse ni un solo instante… (sin ‘atender’, claro está, las llamadas de la zona de control ni de los gritos ‘desesperados’ del comandante aporreando la puerta de la cabina). Es la radiografía de un ‘loco consciente’ que conocía muy bien la ‘trayectoria’ que llevaba el avión pues él mismo pulsó el botón de hacerlo ‘descender’ de manera que no despertara ‘sospechas’…, y que no se ‘inmutaba’ por las consecuencias nefastas que ello produciría. El ‘horrible’ final de unos minutos angustiosos que, ¡por suerte!, los pasajeros de dicho vuelo no tuvieron ‘consciencia’ hasta el último minuto en el cual se oyeron algunos gritos pero no les dio tiempo ni de ‘percatarse’ de lo que se les venía encima. El ‘choque’ fue mortal…

 

El autor de esta ‘barbarie’ y es lo último que se ha conocido es que el copiloto Lubitz, ‘ocultó’ la baja médica de ese 24 de marzo para tener opción a realizar el vuelo 4U9525 Barcelona-Düserdorf. No cabe en mente humana mayor ‘aberración’ y ‘sadismo’… Con su comportamiento, ‘engaño’ al comandante y piloto del Airbus 320, y la única explicación que se me ocurre es la ‘frustración’ de este psicópata al no haber logrado, hasta la fecha (en sus 630 horas de vuelo), ‘comandar’ una nave de estas características: un ‘A320’, modelo de avión que ‘colgaba’ de las paredes de la habitación en la casa donde vivía… ¿Obsesión, indicios de ‘locura’, pasión ‘desbocada’, desequilibrio mental? Su ‘historial’ es todo un cúmulo de despropósitos: depresión, trastorno de personalidad, noviazgo truncado… etc.

 

El caso es que la acción efectuada, a ‘sangre fría’, calculando hasta el último detalle por este espécimen, viendo caer la aeronave de manera ‘continuada’ ya que así lo dispuso desde el mismo momento en que el comandante ‘abandonó’ la cabina de mando y pulsó el botón de ‘caída libre’, es algo que no se podía prever de ninguna forma, salvo que hubiese cometido algún ‘error’ ostentoso que hubiese puesto sobre aviso a algún miembro de la tripulación, cosa que no ocurrió. Lo que sí realizó el piloto fue intentar abrir la puerta de cabina con un hacha, durante varios minutos pero su acción fue baldía…

 

Una vez conocidos los últimos datos acerca del copiloto, el que esto escribe da por ‘sentado’ que la pasión por volar y demás ‘indicios’ sobre una profesión que exige la mayor ‘concentración’ en el ámbito laboral, ya no chocan con el ‘destruir’ el avión pues su ‘neura’, y es una opinión muy personal, era la de, reitero, ‘comandar’ un avión como el Airbus 320. Sus ‘delirios de grandeza’ y sigo mi ‘tesis’ le llevaron a ejecutar la más ‘caótica’ de las acciones que un ser humano pueda llegar a cometer: un ‘suicidio/homicidio’ masivo, con premeditación y alevosía… El ‘asesinato’ de 149 personas, incluyendo su propia muerte.

 

Todo lo relatado hasta ahora es producto de las investigaciones por parte de la Fiscalía francesa y de los informes que el Presidente de la compañía Lufhansa. Todo son interrogantes y nada se ‘confirma’ hasta que las diligencias se hayan clarificado y se pueda emitir un ‘informe’ veraz y con todos los datos que son necesarios en este tipo de ‘incidentes’.

 

Es el primer ‘suicidio aéreo’ que se produce en Europa desde 1903 y el tercero en el mundo en 100 años de vida de las compañías de aviación. Las explicaciones por las cuales se producen estas situaciones ‘extremas’ todavía no se han podido ‘descifrar’. La mente humana actúa de modo muy diferente según la persona que lleva a término esta actitud tan ‘inexplicable’. Lo que sí se sabe (según los profesionales), es que un ‘suicidio’ es premeditado, calculado y puesto en práctica con la ‘tranquilidad’ de que es lo que se ha ‘planeado’ durante bastante tiempo.

 

En el caso que nos ocupa, el joven A. Lubitz era un ‘enamorado’ de volar… Atravesó hace unos años por un período ‘depresivo’ (es lo que se investiga para saber qué grado de daño psíquico le pudo provocar realizar un ‘acto’ de estas características) y ‘retomó’ sus estudios. Aprobó todos los exámenes y se le consideró ‘apto’ para ser piloto con una preparación óptima.

 

Esto ‘choca’ con lo sucedido el día 24, al ‘destruir’ voluntariamente un A320 de una manera tan ‘perversa’… ¿Acaso no cayó en la cuenta en ese instante que, con su actitud iba a cometer un ‘homicidio masivo’ de 149 personas, al margen de acabar con la suya? ¿Cambió su pasión por volar con alguna ‘fobia’ muy personal? ¿Tal vez aquélla depresión le dejó la secuela del odio a vivir? La Psiquiatría nos ‘desvelará, si puede, los pormenores que le indujeron a este joven piloto a llegar a ese ‘extremo’ fatídico: la muerte.

 

Pero lo ‘trascendental’ de este ‘incidente’ aéreo, ya que no se le puede catalogar de accidente pues tiene unas connotaciones que van más allá del mero ‘accidente’ pues las circunstancias nada tienen que ver con una ‘tragedia aérea’ común (fallo técnico, fallo humano, fallo climático…); más bien con una actitud extraña, ‘suicida’, de alguien que, en un momento ‘dramático’ de su vida, ‘enloquece’, pierde los papeles, sufre algún tipo de ‘enajenación mental’… y realiza el acto más ‘cobarde’ de un ser humano como es quitarse la vida pero que, estando fuera de sus ‘cabales’, es muy difícil de prever y debemos de ‘aceptar’ como mal menor…

 

Una vez conocida la terrible explicación de los posibles motivos que han provocado este ‘monstruoso’ percance, mi intención es hacer una mención muy especial, y, en eso quiero basar mi artículo, a los 149 pasajeros que subieron a ese A320 el 24 de marzo de 2015.

 

Ellos, esos 149 seres humanos, entre ellos 2 bebés, son los protagonistas de esta ‘tragedia’ aérea que sus familiares no olvidarán nunca. Me imagino, una vez conocida la ‘autoría’ o el ‘motivo’ por el cual se estrelló el Airbus 320 de la compañía Germanwings, la ‘impotencia’, en este caso, la ‘rabia’ de todos los familiares al saber que un ‘demente’ (alguien ‘fuera de sí’) es el responsable de la pérdida de tantos y tantos cuerpos sin vida ‘esparcidos’ por las laderas de Los Alpes. El ‘sufrimiento’ creo que se agrava más cuando ha sucedido algo tan ‘inusual’ como es el suicidio de un copiloto estrellando un avión contra unas montañas de manera tan cruel…

 

Los familiares de las víctimas no se merecen algo así, bastante tenían con pasar el ‘luto’ de una manera sosegada y recogida, cuando se enteran que la razón de esta ‘tragedia aérea’: ha sido ‘provocada’ por un miembro de la tripulación de manera ‘despiadada’ y fuera de cualquier razonamiento humano, una ‘sinrazón’ que ha sumido, más si cabe, en la desesperación a todos ellos.

 

Pasajeros de diferentes nacionalidades han sido las víctimas de este ‘desastre’ humano que no tiene ‘parangón’ en la historia de la aviación europea. Sus familiares lloran su muerte y no ‘comprenden’ el por qué de semejante atrocidad. De todas ellas, 50 son de nacionalidad española, más de 60 alemanas y el resto repartido entre 13 países repartidos por el mundo. Los 16 estudiantes alemanes que pasaron una semana en Barcelona, en un ‘intercambio’ (lo llevan realizando varios años), han sido los más llorados tanto en Düseldord como en la localidad catalana donde hacían ese intercambio.

 

De los fallecidos españoles los hay con ‘historias’ de lo más diverso y se nos ‘encoge’ el corazón al escuchar los pormenores de todas estas pérdidas. Hay familias que han acudido al lugar de los hechos, donde tuvo lugar la ‘desgracia’ y regresaron a la espera de que sean examinados los restos de sus familiares para honrarles una vez que los gobiernos implicados en el suceso: España, Francia y Alemania, así lo decidan, cuando las labores de ‘rescate’ hayan concluido o se den por finalizadas.

 

La tragedia aérea ‘provocada’ por el copiloto Lubitz tiene su final en un mar de montañas de las que pocas cosas se pueden ‘rescatar’… Los cuerpos están diseminados en un área muy complicada de acceder y según los últimos datos, las tareas de pruebas de ADN y demás trabajos a desempeñar en Los Alpes van a durar al menos un par de semanas, pero sin asegurar que este período no pueda ser prolongado, dadas las dificultades con las que se han encontrado los profesionales forenses y demás personal que hasta allí se ha desplazado.

 

Lo más ‘sobrecogedor’ son los lloros y ‘lamentaciones’ de una serie de personas, familiares, amigos, y personas solidarias con el suceso, que no encuentran cobijo ni amparo por muchos psicólogos que les atiendan. Su ‘ánimo’ está muy herido y pasará mucho tiempo en que estas gentes logren superar este ‘amargo’ trago que supone la pérdida de un ser querido.

 

Desde este rincón, quisiera enviar mis muestras de cariño a todas esas familias que han tenido la desgracia de perder a algún o algunos familiares. Desearles de corazón mi más sentido pesar y ofrecer mis oraciones para que las víctimas y sus familias tengan la paz interior y el descanso eterno para esas 149 almas que fallecieron sin saber por qué…

 

PD.: Mis disculpas por la extensión del artículo y los posibles ‘fallos’ (repetición de el modus operandi del copiloto) debidos a la sucesión de noticias y la ‘impotencia’ personal al ir conociendo la verdad sobre los hechos. Gracias por su comprensión.

 

Francisco Javier Burón Monís es vecino de Telde.

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