El artículo 23.1 de la Constitución establece que “Los ciudadanos tienen el derecho a participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal”, y viene directamente relacionado con el artículo 6, en que se establece que “Los partidos políticos expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política. Su creación y el ejercicio de su actividad son libres dentro del respeto a la Constitución y a la ley. Su estructura interna y funcionamiento deberán ser democráticos”.
Se complementa con la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, donde se regula el reparto de los representantes utilizando el sistema D'Hondt y donde se descantan a candidaturas que no lleguen a un porcentaje mínimo (en las elecciones municipales, ese tope mínimo está en el 5% de los votos válidos).
En resumen, el sistema político establecido en nuestra Constitución nos pone en manos de los partidos políticos. Desde casi el inicio de la democracia, el sistema político premia a los partidos que se presentan en todas las circunscripciones electorales y obtengan apoyos suficientes que no les deje fuera del recuento final por no haber obtenido los porcentajes mínimos.
Este sistema electoral es el que ha permitido que durante nueve legislaturas consecutivas, comenzando la que dio lugar a la primera victoria al PSOE el 28 de octubre de 1982, hasta la última, que se celebró el 20 de noviembre de 2011, en la que ganó el PP, se hayan repartido el Gobierno de España, alternándose entre sí, el PSOE y el PP. Es lo que se conoce por bipartidismo.
Pero este reparto de la tarta, que ha llevado al país a la peor de las crisis económicas al tiempo que la corrupción dentro de ambos partidos ha llegado a límites vergonzosos e indignantes.
PP y PSOE han acabado pareciéndose tanto el uno al otro, que ya son más de lo mismo. En el Parlamento Europeo votan lo mismo y en España, en los temas importantes, hacen lo mismo. De modo anecdótico, hace pocas fechas votaron conjuntamente para rechazar la propuesta de que los Diputados y Senadores dejaran de viajar en clase Business y renunciaran a los coches oficiales. Ninguno de los dos partidos está dispuesto a renunciar a sus privilegios.
De la misma forma, PP y PSOE defienden la protección de los sectores más privilegiados de este país en perjuicio de la ciudadanía. Las eléctricas, petroleras y gasistas les unen y les tienen reservados puestos en sus consejos de administración, a través de las llamadas “puertas giratorias”, una vez que acaban sus mandatos en el gobierno.
Paralelamente, la “gestión” exitosa de PP y PSOE ha llevado a que un 67% de la población, aún trabajando, no llegue a final de mes; a que más de 13 millones de españoles estén en el umbral de la pobreza y 4 millones estén en situación de pobreza severa.
La gente abandonada en las calles; las miles de familias desahuciadas cada año, a las que no apoyó el PSOE en las diez ocasiones en que pudo hacerlo y se negó a ello cuando gobernaba y que ahora el PP los remata protegiendo a los bancos, que se han convertido en grandes inmobiliarias y/o que se las ceden a precios de saldo a los fondos buitres; las colas del hambre, que se están haciendo habituales en todas las ciudades y pueblos; los millones de familias sin luz ni calefacción; la mitad de los millones de parados que no reciben prestaciones de ningún tipo; y así un largo etcétera de desigualdades e injusticias que vivimos la gran mayoría de los ciudadanos.
Esta es la España real y no la que representan los partidos PP y PSOE, más entretenidos en su corrupción y en el saqueo de este país, que viven una situación irreal y alejada de los ciudadanos, que cada día les rechazamos más.
La España real es la que ha dado lugar al fin del bipartidismo. Ya no es un juego a dos, como ha sucedido en los últimos 35 años. Se acabó la fiesta y los privilegios y ellos lo saben.
Este año 2015 será el del cambio. Serán vencidos en las urnas por los ciudadanos y la única posibilidad que tienen para seguir manteniendo sus privilegios y su corrupción será un pacto a tres: PP, PSOE y Ciudadanos, que es la marca blanca del PP.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.

























Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.216.6