Cada año, por estas fechas, se celebra en el Congreso de los Diputados el acto político más importante de la legislatura anual, en el que se aborda la política general llevada a cabo durante el año por el Gobierno de España.
Aunque no está recogido en la Constitución, el debate sobre el estado de la nación se ha convertido en una práctica parlamentaria desde 1983, a instancias del entonces presidente del Gobierno, Felipe González, que lo propuso como «Un debate sobre la situación general de España».
Desde ese año hasta la fecha se ha celebrado en 25 ocasiones (durante los gobiernos de Felipe González se celebraron diez; durante los gobiernos de José Mª Aznar, seis; durante los gobiernos de José Luis Rodríguez Zapatero, cinco, y durante el gobierno de Mariano Rajoy, tres). En este periodo sólo no se celebró en ocho ocasiones, por coincidir con la convocatoria de las Elecciones Generales.
Los asuntos más importantes debatidos son economía, empleo, pensiones, prestaciones sociales, lucha contra el terrorismo, control de la inmigración ilegal, financiación autonómica, la convergencia con la Unión Europea y la política exterior, entre otros. En los últimos años tomó protagonismo la corrupción política y los recortes sociales, a pesar de que el Gobierno de Rajoy haya querido pasar de puntillas sobre estos temas.
El debate del “estado de la nación” pasa casi desapercibido para la gran mayoría de los ciudadanos y, a pesar de que es televisado en directo por TVE, la Cuatro y La Sexta, son pocas las expectativas que despierta entre la ciudadanía.
El de este año 2015 no iba a ser una excepción. Tuvo mucha más audiencia la entrevista que le realizo Pedro Piqueras a Pablo Iglesias el pasado día 23 de febrero, con casi 4,3 millones de espectadores (el 22,2% de la audiencia), que la suma de todas las personas que vieron el debate de “estado de la nación” el martes 24 y el miércoles 25.
Este debate del año 2015 estuvo condicionado por la existencia de Podemos como líder en intención de votos de los ciudadanos pero sin, por el momento, representación parlamentaria en nuestro país.
Al tratarse de un año electoral (elecciones en Andalucía el 22 de marzo, elecciones locales y autonómicas el 24 de mayo, elecciones en Catalunya el 27 de septiembre y elecciones generales antes de final de año), la intervención de Mariano Rajoy se convirtió en un mitin y la mayor parte de sus alusiones fueron dirigidas a Podemos y no al PSOE.
Sus referencias al PSOE fueron sólo para mencionarle la herencia del paro y del “tú más” cuando se echaron en cara la corrupción política.
Pedro Sánchez llevó escrita una buena intervención que le preparó su equipo, echando en cara a Rajoy y al PP la cantidad de datos negativos de esta legislatura. Su problema es que en la réplica a la intervención de Rajoy, Pedro Sánchez se limitó a leer la segunda parte de su escrito, sin que fuera capaz de añadir nada nuevo improvisando (demuestra su falta de preparación) y sin que aportara ninguna propuesta ante el desastre de la gestión del PP.
Una vez que se produjo la intervención de Pedro Sánchez en la tarde del martes 24, en el Congreso se produjo una desbandada de diputados y los escaños parecían un erial. Las encuestas realizadas después de ese debate, dieron ganador como ganador a Pedro Sánchez. Mariano Rajoy, desencajado y nervioso, acabó diciéndole a Pedro Sánchez que “no vuelva usted por aquí”, como si el Congreso fuera patrimonio del PP. La gran mayoría de los ciudadanos que vieron el debate manifestaron que no les gustó y que fue aburrido.
De ese debate-mitin lo más relevante y de lo que más se habló durante la semana es de Celia Villalobos, que cuando sustituía a Jesús Posada en la Presidencia del Congreso y mientras intervenía Mariano Rajoy, se entretenía jugando al Candy Crush Saga y pasando olímpicamente de lo que estaba diciendo el Presidente del Gobierno. A Rajoy ni los suyos le escuchan. Tampoco ponen en la mano en el fuego por él, como así manifestó Esperanza Aguirre en el programa “Salvados”, de Jordi Évole.
Al final, como era de esperar, el verdadero interés estaba en Podemos y eso dio lugar a que, en la tarde del miércoles 25 de febrero, Pablo Iglesias le contestara una a una a las “bondades” vendidas por Mariano Rajoy un día antes. Y lo que fue mejor, que presentó alternativas para cambiar este país y para acabar con la corrupción.
Ismael Rodríguez es abogado y articulista de TELDEACTUALIDAD.
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