La Constitución Española, en su Artículo 2 dispone: “La Constitución se fundamenta en la indisoluble unidad de la nación española, patria común e indivisible de todos los españoles, y reconoce y garantiza el derecho de la Autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran y la solidaridad entre todas ellas”.
Personalmente, como español que soy, me gustó la primera parte de este artículo, unidad de la nación, patria común e indivisible de los españoles, pero a partir de aquí, me suscitaba muchas dudas el texto normativo, pues se podría dejar una puerta abierta a una desvertebración del estado español y propiciarse situaciones que, por desgracia, estamos hoy estamos padeciendo.
Recuerdo como me impactó de joven, leer el magnífico y meditado discurso de nuestro ilustre paisano D. Fernando León y Castillo, en el que argumentaba las razones que justificaban su oposición a la propuesta del también reconocido D. Emilio Castelar referente al establecimiento del Estado Federal en España.
Decía D. Fernando, que el federalismo se presenta bajo una forma más o menos característica en el período anterior a la formación de las grandes nacionalidades, como punto de paso ó como puente para llegar a la unidad. Dio a entender que era un anacronismo. Interpeló a D. Emilio Castelar, que formaba parte del partido socialista, que el federalismo no era inherente al progreso, bien al contrario, suponía un retroceso, y que implicaría la ruptura de la unidad de España. Tal fue la explicación, que obtuvo el respaldo de todos los diputados del Congreso, y del propio Sr. Castelar que retiró su propuesta, porque, en efecto él era socialista, pero primero era español.
Debo reconocer que yo no voté la Constitución Española de 1978, porque realmente no estaba convencido de cómo iba a quedar configurado nuestro estado, y desde luego, no iba a respaldar una norma que supusiera la ruptura de la unidad.
Después de la constitución del Estado de las Autonomías, se procedió a una firme descentralización del Estado, que dio paso a la cesión de competencias en favor de las Autonomías, de manera irracional o programática, y sin que se pusiera en conocimiento de la sociedad lo que iba a suponer esas transferencias en términos económicos. Se entró en esta fiebre de transferencias de competencias, porque en el imaginario de la sociedad todo lo que se identificara con Administración Central implicaba cierta querencia o inclinación al régimen anterior, siendo lo progresista la descentralización, y hacer crecer a las Autonomías.
Ello ha hecho, como expresó el catedrático Tomás Ramón Fernández en julio de 2012, en el campo de verano de FAES (Fundación del Partido Popular) que España se convierta en un tinglado de 17 estaditos yustapuestos e insostenibles.
Ramón Fernández disertaba sobre “El Estado actual Autonómico” y afirmaba lo siguiente: el tinglado de los 17 estadistos yuxtapuestos es insostenible. De hecho, el estado de las Autonomías se construyó a empellones y al margen de toda reflexión, configurando una transferencia de competencias a borbotones y sin pensar en sus consecuencias. Destacó su ingobernabilidad, también “inviabilidad económica”, a la vista del aparatoso tinglado. Lo que tenemos hoy son 17 estados yuxtapuestos que viven ajenos a cualquier forma de coordinación. Cada uno recordó, tiene un parlamento, su gobierno y su administración que reproduce en paralelo la organización del Estado.
No ha mejorado en nada el denostado centralismo anterior, sino que ha empeorado la situación porque está en permanente pugna con el Estado creando 17 centralizaciones regionales.
Sé que aún seguimos unidos, pero tenemos grandes problemas. Hay intentos de secesión, se ningunea al gobierno de todos los españoles continuamente, se recurre al constitucional ( por cuestiones que no constituyen piedra angular para la sociedad, ni solucionan los problemas reales de los pueblos), importantes decisiones del gobierno de nuestra Nación, se incumplen sentencias del supremo, etc.., a mi entender estamos inmersos en un proceso de ingobernabilidad absoluta.
En efecto el Estado Autonómico contó con amplísimo respaldo social a través del referéndum, pero lo que es a todas luces innegables, que la sociedad española desconocía el gran costo que nos supondría. En el momento de la transición, España era una nación saludable con una deuda del 12% del PIB, 30 años después tenemos un 100% .En ese momento la tasa de paro era del 6% y hoy tenemos un 24%, (en Canarias un 34%).
Me gustaría saber, y que la sociedad conociese la influencia en la economía española y en la de todas las autonomías, de las enormes estructuras que se crearon con el establecimiento de este estado autonómico insostenible.
Quizás sea por la edad, pero sinceramente creo que no hay que tener miedo al cambio de este artículo de la Constitución, pero, previa y obligatoriamente informando al pueblo soberano de lo que nos podría costar pasar al estado federal que propone el partido socialista, así como el coste de cualesquiera otras que se propongan.
Entiendo que se deberían dar varias opciones al conjunto de la sociedad española, incluso barajar qué nos costaría volver al estado centralizado por todas y cada una de las competencias transferidas, porque a lo mejor nos sorprenderíamos con los datos y nos haría reflexionar todos. Todos los españoles deberíamos conocer, cuánto tendríamos que pagar a través del IRPF e impuestos de sociedades las tres alternativas que podríamos tener anteriormente mencionadas, o cualesquiera otras que se planteen.
Finalmente, permítanme apostillar que se debería aprovechar para junto con la reforma de la Constitución, reformar el sistema electoral que urge mucho más, y ya de paso, propongo que el sistema que adopte España sea el de la segunda vuelta, garantizando así que siempre estemos gobernados por el partido que consiguiese el mayor respaldo de la sociedad, y no como ahora, que nos gobiernan los perdedores. Y no digamos nada de nuestra experiencia en Canarias, donde llevamos más de 30 años siendo gobernados por la formación que menos respaldo ha venido recibiendo del conjunto de la sociedad canaria………..
Antonio Rodríguez Suárez es empresario canario.
Normas de participación
Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.
Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.
La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad
Normas de Participación
Política de privacidad
Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.88