Hace ocho meses que Pablo Iglesias y sus jóvenes cachorros irrumpieron en la escena política española con un proyecto que, en su día, consideré ilusionante, pero utópico. Ocho meses después, el “azucarillo” al que me refería, se está diluyendo en un “tazón” de ambigüedades políticas, que asustan a sus más aguerridos defensores.
De una España a la que había que virar al revés, como un vulgar calcetín, a una España, de momento, a la que ya la intentan zurcir, sin que se arriesguen a “pincharse” con esa mágica aguja, exportada a la América Latina y ensayada en una España en crisis, con una ciudadanía harta de tanto gamberro ladrón, que se encuentra obnubilado con una “celestial” música de reparto de la riqueza patria, sin el menor reparo, para quienes la han sacado del agujero de 40 años, de la misma forma que, aquellos otros que “sentados” en el bordillo de su vecina acera, hacen novillos y se fuman el porro, que comparten con el colega de turno.
Sr. Iglesias, me ha defraudado y a los mayores hay que respetarlos, y mucho más a los que por ser de libre pensamiento, hemos padecido las “inclemencias” de un régimen dictatorial, y que aún, desgraciadamente, conviven entre nosotros nostálgicos de negro pasado que nos tocó vivir y que afilan sus guadañas económicas para seguir exprimiendo la savia y sabia de un pueblo, el español, que a lo largo de su dilatada historia, se ha hecho acreedor a un respeto que Vd. y sus correligionarios universitarios han intentado manipular, creando a una juventud de lo más preparada del viejo continente, perspectivas muy alejadas de la realidad, vendiendo, inicialmente promesas con el Podemos y paulatinamente “alegrando” los oídos de una cabreada ciudadanía, con el podríamos, que, por los espurios comportamientos de cierta clase política, ha renegado de lo que sarcásticamente Vd. y los suyos llaman “casta”, cuándo la triste realidad es que en escasos ocho meses Vds. se han subido a esa cuadriga de “castados” neoliberales para frustración, no tanto de sus incondicionales, sino de aquellos honrados ciudadanos que les esperaban como agua de mayo.
Aprovechándome del sabio refranero castellano, diría que: “A río revuelto ganancia de pescadores”. Pero que como buenos universitarios de tierra adentro, lo de la pesca, parece ser que no es vuestro fuerte, sólo han conseguido que piquen los lebranchos del contaminado charco de una España que precisa de otras soluciones más efectivas que las que Vd. y su equipo promueve al otro lado del ancho y largo océano Atlántico.
O cambian el rumbo o la brújula no les funcionará en una España imantada por la corrupción, nepotismo y tutelada democracia.
¡Despierte D. Pablo! Los hambrientos y desahuciados le esperan, bien para elevarle a los altares de la Moncloa o crucificarle políticamente hablando.
Se paseó por Cataluña en hombros de sus fans y de los cabreados, pero muy poco se mojó. Camina Vd. sobre las aguas, como aquel nazareno que por su conducta social inventó el socialismo; pero del que hacen uso y abuso, dependiendo del lugar y la ocasión. ¿Le parece acertada la maniobra del trilero mayor del reino, Sr. Montoro, en su personal concepto de equilibrio entre Autonomías? Espero escucharle su opinión.
Así es la política que se hace por esa casa llamada España, a la que ustedes pretenden domesticar a imagen y semejanza de sus admirados Fidel, Chavez, Maduros y algún otro encantador de serpientes.
Los españoles piden una nueva forma de hacer política, a saber: socialmente clara, económicamente distribuida, Igualitaria en Educación y Asistencia Sanitaria, Justicia independiente, y un Código Penal ejemplarizante para todos aquellos que se lleven lo que es de todos los españoles. ¿Es mucho pedir?
Lo demandado está muy alejado, de las magistrales clases impartidas en los claustros universitarios, en fáciles y elocuentes discursos, que quedan muy bien de cara al auditorio; pero, inútiles para los que padecen el maltrato social, fruto de las orgías de cierta clase política.
Felices fiestas para todos los lectores y despidamos un 2014 para olvidar.
Antonio Ortega Santana fue concejal del PSOE en el Ayuntamiento de Telde.
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