Amigo Lucas, grande fue el adiós que le dimos el pasado miércoles 27 de agosto a D. Ramòn Echarren que fue nuestro obispo desde el año 1978 al 2005. Sí, fueron miles los amigos y conocidos que se despidieron de este gran obispo con lágrimas siendo muy emocionante ver en el altar su ataud y a 4 obispos y a cientos de sacerdotes con muchos fieles presentes llenando el templo Catedralicio.
Todo nos animaba a seguir soñando con una Iglesia que sale hacia fuera llevando el mensaje revolucionario del Maestro Jesús. Sí, hubo lágrimas al final de la misa dándole el último adiós. D. Ramón recibió sepultura en la capilla de los Dolores de manos de empleados de la funeraria Fucasa que me decían del gran honor que tuvieron de ser ellos los que sepultaron con emoción al que fue muchos años obispo de Canarias. Sí, D. Ramón fue un gran pastor, un animador y un hombre que rezaba bastante teniendo el arte especial de tirar de las orejas a curas y a políticos que se echaban fuera del plato. El obispo D. Ramón Echarren se fue al cielo con un curriculum vitae que a muchos les gustaría tener en sus agendas al final de sus vidas.
Amigo Lucas, siempre vi en D. Ramón a un gran pastor muy creyente y a un hombre sincero. También fue un amante de fútbol y sobre todo un hombre inquieto por la Iglesia teniendo él una buena cabeza para soñar en el cómo evangelizar hoy. Muchos creemos que una de sus obras mayores en la Diócesis fue el lanzar en el 1992 aquel gran Sínodo diocesano que dejó una mina de oro pastoral al que muchos recuerdan con gusto y prometen de nuevo releer, meditar y poner en práctica cosas ya olvidadas.
Amigo Lucas, la vida de D. Ramón está llena de anécdotas ya que el hombre navarro sabía reír y ponerse serio a veces abriendo sus oídos a todo el que llegaba a visitarle. El hombre estaba dotado de muchas cualidades y también de algún defectillo, cosa que nos pasa a todos. Para mí, él como obispo era un gran ejemplo sabiendo responder al instante a todas las cartas que le llegaban de los curas y de los seglares cuando le necesitábamos, cosa en la que hoy fallamos políticos, curas y obispos tenemos que aprender.
Amigo lector, de verdad que me gustó la misa despedida el miércoles pasado 27. Hombre, yo, al final de la misa, eché de menos las palabras de un niño, las de un joven dando las gracias, y también las de un pobre y un emigrante agradeciéndole todo lo que él hizo a favor de los marginados, ya que él fue el corazón de Caritas y el que nos animó a fundar en el Valle de Agaete la Casa Esperanza para enfermos-as alcohólicos-as, y fue él el que animó también a las religiosas a trabajar de noche en el mundo de la mujer marginada.
Oye, te prometo que cuando llegue yo al cielo le haré una pregunta indiscreta a D. Ramón ya que nunca me contestó a ella por alguna la razón. Resulta que, estando yo de capellán en la cárcel, él me llamó un día y me dijo que dejara la cárcel porque yo le había dicho que estaba cansado de aquel mundo. De verdad que aquello para mí fue un invento algo extraño y le dije que no era verdad lo que él decía. Lo cierto fue que, pocos días más tarde, me destinó al Barrio de Pedro Hidalgo o porque le dijeron que yo en la cárcel mantenía como capellán relación con los 5 etarras que estaban aislados, o porque en el sermón de la Virgen de la Merced , donde estaban presentes las autoridades y un grupo de presos, yo dije a la Virgen así:¨Madre de la Merced , sólo tú sabes quiénes de los que estamos en esta misa hoy son más perfectos, si las autoridades que asisten a tu Fiesta o los que están cumpliendo condena¨.
Hombre, yo no había caído en la cuenta de que, cuando predicaba, la televisión estaba grabando la misa, ya que más tarde lo mostró al público y eso molestó mucho a los del poder. Lo cierto es que me vino el ¨canuto¨, dejando de ser yo capellán del Salto del Negro, y yendo luego a ser el cura de Pedro Hidalgo.
Amigo Lucas, a los amigos les digo que si quieren saber más cosas buenas de D. Ramón que le pregunten a gente que estuvo muy cercana a él como Juan Artiles, Cristóbal Díaz, José Miguel Bravo, Higinio Sánchez, Segundo Díaz o Ana Díaz, la informadora del obispado.
Amigo querido D. Ramón, reza a Dios ahora que tienes más enchufe para que nos ayude a tener mucha fe y para seguir siendo una Iglesia sencilla, profética y cercana siempre con los más pobres. Amigo lector, termino recordando la frase de D. Ramón que recorrió toda España haciendo temblar a los que tenían propiedades y supermercados. Fue en un programa de Radio donde Chano Sarmiento le preguntó al obispo algo de los sin nada y él le dijo que el hombre que era pobre y no tenía nada para comer no pecaba llevando del supermercado lo que necesitara. Amigo Ramón, te pido a ti que gustabas del tuteo, de ver partidos de fútbol y de ser pastor cercano que nos eches una mano para ser más una Iglesia viva como Dios quiere y que todos seamos verdaderos hermanos fuera de los templos.
Francisco Martel es sacerdote y párroco.
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