Statistiche web
El tiempo - Tutiempo.net
695 692 764

Viernes, 15 de Mayo de 2026

Actualizada Jueves, 14 de Mayo de 2026 a las 23:13:46 horas

Firgas y el Cólera Morbo

Cristina Martes, 22 de Julio de 2014 Tiempo de lectura:

En el año 1850, Cuba fue azotada por el Cólera Morbo Asiático, una epidemia que acabó con la vida de más de 6.000 personas. Un año más tarde, en 1851, el vapor Trueno zarpó de La Habana, transportando entre sus pasajeros a algunos infectados por este mal. Al parecer, fue el Trueno el que transportó hasta Gran Canaria la bacteria causante de la enfermedad.
 
Como una gota de aceite en un vaso de agua, la epidemia se extendió por toda la Isla, causando una gran mortalidad y sembrando el terror entre los grancanarios.
 
El Cólera Morbo fue especialmente virulento en Firgas, ya que en tan solo dos meses -junio y julio de 1851-, de una población de unas mil almas, fallecieron alrededor de ochenta. Tanto fue así que el antiguo cementerio se mostró insuficiente para inhumar a todos los fallecido, por lo que -igual que sucediera en otros pueblos isleños- se buscó un lugar alternativo para dar sepultura a muchas de las víctimas de tal calamidad. El espacio elegido para este fin es conocido como "El llano de la Majada", situado en la falda norte de la montaña de la villa.
 
Entre otras, el hambre, la falta de higiene y el hacinamiento fueron las causas que propiciaron que la epidemia se tornara tan virulenta en Firgas. Una epidemia que, como casi siempre suele suceder, se ensañó con los más pobres del recién creado municipio norteño. Consta en los archivos municipal y parroquial que ninguno de los fallecidos hizo testamento, lo que justifica su extrema pobreza al no tener nada que legar a sus familiares.
 
La epidemia de 1851 podría haberse evitado, pues se sabía que el vapor Trueno venía de una zona infectada. Simplemente era cuestión de someter a la tripulación y pasajeros a la perceptiva cuarentena.
 
Ya en aquella época era una práctica habitual someter a cuarentena a todas las naos que recalaban en nuestros puertos provenientes de zonas infectadas. Un ejemplo de tal práctica es que, en enero de1832, Darwin no pudo visitar Tenerife, ya que el capitán del Beagle se negó a aceptar la imposición de las autoridades isleñas de someter a todo el personal que viajaba a bordo a los perceptivos 12 días de cuarentena, debido a los rumores que circulaban sobre una posible epidemia de Cólera Morbo Asiático en Inglaterra.
 
En la actualidad, 163 años después de aquella tragedia, autoridades y personal responsable siguen mostrando la misma tibieza a la hora de realizar un control riguroso de mercancías y pasajeros que recalan en nuestros puertos y aeropuertos, propiciando con su forma de obrar que cada vez sean más las especies vegetales y animales que están invadiendo nuestro hábitat, poniendo en peligro nuestra propia salud y a nuestras especies endémicas.
 
José Juan Sosa Rodríguezes psicólogo y vecino de Telde.
Comentar esta noticia

Normas de participación

Esta es la opinión de los lectores, no la de este medio.

Nos reservamos el derecho a eliminar los comentarios inapropiados.

La participación implica que ha leído y acepta las Normas de Participación y Política de Privacidad

Normas de Participación

Política de privacidad

Por seguridad guardamos tu IP
216.73.217.122

Todavía no hay comentarios

Quizás también te interese...

Con tu cuenta registrada

Escribe tu correo y te enviaremos un enlace para que escribas una nueva contraseña.